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02 marzo, 2026

SIT: Rebirth (2026) - Segunda parte

 

Disclaimer: hay algunos errores en la primera parte (que ya fueron arreglados en el original). Una vez que la historia esté terminada, lo subiré completo acá. ¡Gracias por leer!


Hack detuvo su auto frente al instituto y encendió un cigarrillo. No importaba cuánto tiempo hubiera pasado desde que comenzó a trabajar en el SIT, interactuar con personas ajenas a su estrecho círculo lo seguía poniendo muy nervioso.  Y esta vez, iba a necesitar toda la paciencia y autocontrol para entrar al establecimiento a tener esa bendita reunión con la directora.

¿Por qué demonios aceptó ser el contacto de emergencia de la niña?????

Exhaló el humo por última vez y bajó, dispuesto a terminar con el problema lo antes posible.

-Buenos días, señor Tyler-saludó la directora al verlo entrar a su oficina- Le agradezco que haya venido tan pronto. Tome asiento, por favor.

-¿Qué sucedió esta vez?

-Lo mismo de siempre. Alissa volvió a tener un… percance con otro compañero.

-Cuándo dice percance, ¿a qué se está refiriendo específicamente?-replicó, aunque ya se imaginaba lo que iba a decir.

-Lanzó a uno de sus compañeros contra la pared… con la mente.

-¿La estaban molestando de nuevo?

-Más allá de eso, ella no debió…

-Si va a decirme que  no debió reaccionar así, tiene razón- cortó, respirando hondo para controlar su tono de voz- Sin embargo, la vez anterior que actuó de la misma manera, fue porque la estaban hostigando.

-Escuche, señor Tyler. Cuando aceptamos a Alissa, fue con la condición de que no hiciera uso de sus… particularidades…

Hack suspiró una vez más.

-¿Averiguaron la razón por la que actuó así?

-El comité pedagógico está trabajando en eso.

-¿Y el niño?

-Afortunadamente, el niño está bien, sólo tiene un pequeño golpe en el brazo.

-Digo, si le preguntaron al niño qué pasó.

-La verdad, no… el Comité no lo consideró.

-Ya veo. Bien, iré a ver a Alissa- y antes de salir, Hack exclamó- Si hubiera golpeado a ese niño con su puño, no habrían hecho todo este estúpido alboroto, ¿verdad?

-¿Cómo dice?

-Es lo que me ha quedado en claro de esta reunión. Se lo haré saber a Alissa, así sabrá como defenderse la próxima vez que sufra acoso. Que tenga un buen día.

Salió de la oficina sin esperar respuesta. Sabía que recibiría un sermón de parte de Randall sobre como comportarse en público, pero no le importaba. Todos en esa institución eran unos idiotas.

Subió rápidamente las escaleras hasta el último piso, donde lo recibió un guardia de seguridad. Le mostró su identificación y, sin esperar autorización,  entró a la habitación, encontrando a la niña sentada en el borde de la ventana, moviendo los pies en el vacío.

-Tienes una obsesión con estar colgada en las alturas- dijo, tratando de mostrarse despreocupado, aunque tenía el corazón en la garganta.

-No voy a saltar, no te preocupes.

-Gracias.

-Sé que sería un gran problema para ustedes. Ya demasiados tienen estos últimos días.

-¿Podrías por favor no entrar en mi mente?

-Lo siento, pero sale de mi control. Todo está saliendo fuera de control… realmente no quise lanzar a ese chico.

-Se lo merecía.

-¿Cómo lo sabes?- preguntó, asombrada.

-No necesito leer mentes para saber como reaccionan las personas ante gente como nosotros- respondió, encendiendo un cigarrillo.

-No puedes fumar aquí, se van a activar las alarmas de incendio…- comenzó a decir, cuando vio al hombre dar un salto y sentarse a su lado- No eres la única a la que le gustan las alturas.

-¿Qué… pasó esa vez que lo hiciste? Cuando… saltaste… Lo siento, el recuerdo apareció en mi mente sin que pudiera evitarlo.

-La primera vez me rompí el brazo, la segunda, varias costillas. La última, cuando caí de cabeza, me di cuenta que mi cuerpo es más resistente de lo normal, así que no valía la pena seguir intentando. Sólo logré tener cicatrices de recuerdo.

-¿Cómo la que tienes en el rostro?

-Esa es diferente. Y no trates de descubrirlo… por favor. Wind terminó hospitalizado cuando lo hizo. No quiero lastimarte también.

-Tampoco quise lastimar a esos chicos. Traté… en serio traté de ser como todos…

-Pero, no lo eres. Te guste o no, somos diferentes.

-Ese día, antes que sucediera el accidente en el laboratorio, el doctor Danson me mostró un video. Me dijo que, al momento de escapar, ataqué a varias personas… yo, las… las maté… - las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas- Fui yo la que causó las explosiones. También lo maté a él…

-Ese tipo merecía morir.

-Aún así… ¡no quiero matar gente!-gritó, cerrando los ojos y apretando los puños- Fue por eso que quise bloquear lo que tengo. No quiero hacerle daño a las personas cuando me descontrolo…

-Lo mejor sería que vuelvas, lo sabes.

-Wind no lo permitiría, él estaba feliz el día que me fui. Y no trates de negarlo, lo sentí.

-Yo también estaba feliz. Todos en el SIT lo estábamos.

Alissa abrió los ojos y lo miró, incrédula.

-¿Sabes por qué? Porque pensamos que ibas a lograr lo que ninguno de nosotros pudo: una vida normal. Aunque todos los humanos me parecen unos estúpidos, no hay un día que no quiera deshacerme de esta maldición con la que nací.

-Aún así… siento que Wind me odia.

-Ustedes son muy parecidos. Tercos como mulas- gruñó- Él anduvo diciendo lo mismo por días, que tú lo odiabas. Y la única realidad es que ustedes dos tienen la cabeza dura como cemento.

-Me gustaría volver… y que me ayude…

-Se lo diré- respondió, volviendo a saltar al interior de la habitación- Hará lo necesario para que no pases un día más en este lugar.

-Eso espero…

-Lo que voy a decirte, quiero que quede entre nosotros dos, ¿de acuerdo? Prometelo.

-Lo prometo.

-La primera vez que los del instituto llamaron a Wind, se enojó tanto que literalmente mandó al demonio a la directora por teléfono.

-Se enojó porque…

-Porque te echaron la culpa, niña. Porque él sabía que sólo te defendiste. Randall tuvo que intervenir y detenerlo para que no venga a destruir todo- rió- Es por eso que pasé a ser tu contacto de emergencia. Aunque parezca imposible, puedo controlar mi ira mejor que el jefe.

Alissa sonrió a través de las lágrimas a la vez que un sentimiento de calidez comenzaba a surgir en su interior.

Tal como lo dijo Hack, en unas pocas horas Wind logró que volvieran a darle la custodia. Alissa no pudo evitar disfrutar la escena de pánico que cundió entre los responsables de la institución al verlo entrar, con el rostro desencajado de furia. Temblando, la directora le entregó la carpeta con sus papeles, pidiendo una y  mil disculpas. Sin embargo, la niña se dio cuenta que era sólo una actuación. Podía sentir que el aura del joven estaba en calma, es más, nunca lo había sentido tan equilibrado y tranquilo.

Regresaron al edificio en silencio, pero no era incómodo, al contrario. El ambiente dentro del vehículo estaba tan armónico y relajado, que Alissa tuvo que hacer un esfuerzo para no quedarse dormida. Podía sentir el corazón de Wind latiendo tranquilo y su respiración pausada…

¿Lo estaba haciendo a propósito? ¿Dejar expuestos sus sentimientos para que ella los perciba?

Lo comprobó cuando llegaron y, antes de bajar del auto, Wind la detuvo:

-¿Podemos hablar un momento?

-Claro.

-Tú y yo no hemos tenido un buen comienzo. Ahora, con esta nueva oportunidad, quiero decirte que voy a poner todas mis energías para ser lo que necesitas. Te dije anteriormente que el SIT para nosotros es un refugio. Ahora, es el tuyo también. Bienvenida a casa.

-¡Gracias!- dijo, abrazándose a él con todas sus fuerzas, incapaz de demostrarle lo feliz que estaba de otra manera.

Y si ese momento la había hecho feliz,  aún le faltaba la sorpresa más grande. Cuando entraron al departamento, la niña fue recibida con una lluvia de serpentinas, vítores y un enorme pastel con su nombre y una vela en el centro. Con demasiadas emociones en su interior, comenzó a llorar.

-Oye, se nos ocurrió que, ya que no tienes un día de cumpleaños, podíamos elegir que sea hoy y festejarlo todos los años- exclamó Randall, abrazándola- ¿Qué te parece?

Alissa asintió, aún sin poder dejar de llorar. Frotándose los ojos, miró a su alrededor. Todos los integrantes del SIT estaban ahí. Hasta Hack, que se mantenía a lo lejos, fumando un cigarrillo.

¿Así se sentía la felicidad?

-Muy bien, entonces pide un deseo y sopla- continuó Venus, acercándose con el pastel.

Cerró los ojos, concentrándose en el deseo. Una gran sonrisa iluminó su rostro.

-Que todos en el SIT puedan ser felices- pensó.

Y sopló con todas sus fuerzas.


Capítulo IV

-Esa expresión no anuncia nada bueno-fue lo primero que dijo Randall cuando Wind volvió de la estación de policía- Ya me parecía que la paz estaba durando demasiado en esta casa.

-¿Los demás están aquí, Ran?

-Excepto Venus, que aún no regresó. ¿Nos reunimos en tu oficina?

-Si. ¿Y Alissa?

-En su habitación, está teniendo su clase de historia.

-Mejor.

Cuando los demás integrantes del SIT estuvieron presentes, Wind levantó su mano derecha, concentrándose para crear una barrera en la habitación.

-No quiero que, por un descuido mío,  Alissa pueda sentir algo de lo que vamos a hablar a continuación.

-Uhh… entonces sí es grave- declaró Emmanuel, abandonando su postura relajada.

-Lamentablemente, si. Bien, como les había comentado hace días, cuando analicé la información del doctor Beaumont, vi que realmente estaba diciendo la verdad cuando nos dijo de su sospecha.

-Pero si mintió con respecto a su supuesta hermana.

-Es verdad, Ran. Envié un mensaje a Venus, espero que logre convencerla de que hable con nosotros, porque… encontraron a Pierre Beaumont muerto en el departamento donde se alojaba.

Un murmullo de sorpresa inundó la habitación.

-Eso no es todo. El cadáver tiene el mismo aspecto que los que encontramos anteriormente. El estudio forense aún es muy preliminar, pero si las muestras cerebrales coinciden… es una víctima más que se suma a la larga lista de muertes misteriosas.

-Sólo que los demás que habíamos encontrado hasta ahora eran personas en situación de calle- exclamó Hack.

-Por eso creo que la muerte de este hombre fue intencional.

-Pero, ¿qué sentido tiene matar a ese tipo?-preguntó Emmanuel- ¿Tal vez estaba se entrometiendo demasiado?

-¿Por qué no querías que Alissa escuchara, Wind?- dijo de repente, Hack.

El joven rubio abrió un maletín y sacó una bolsa de evidencia con un celular dentro.

-Es el celular del doctor, está bloqueado con su huella dactilar, pero…- explicó, mientras rodeaba su mano derecha con una luz azul. Inmediatamente, la pantalla del dispositivo se activó.

-¿QUÉ DEMONIOS?!!!!

Al oír la expresión de Randall, todos se acercaron inmediatamente. Wind volteó el celular para que pudieran ver el protector de pantalla.

Una fotografía del doctor, rodeando con un brazo a una mujer joven, muy parecida a él, tal vez su hija. Del otro lado, abrazaba a una niña de rizos rubios y grandes ojos azules.

-Es… es Alissa…

 

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 -Buen día… me hubieras despertado, así preparaba el desayuno…- bostezó Venus, saliendo de la habitación mientras se desperezaba. Caminó hasta la mujer que se encontraba sentada en el sofá y la saludó con un beso.

-Dormías tan tranquila que no quise molestarte, mon cher.

-Estás preocupada, ¿qué pasa?

-Mira tu celular, seguramente tienes un mensaje de tu jefe.

-Rayos- dijo, después de unos minutos- Lora…

-Por si te lo estás preguntando, no, no lo maté.

-Aún así, la policía debe estar buscándote.

-Van a tardar un poco en encontrarme, me ocupé de registrarme en este hotel con una identificación falsa. Para cuando lleguen, estaré en un avión a miles de kilómetros de aquí.

-¿Vas a huir?

-¿Qué otra cosa puedo hacer?

-Venir conmigo al SIT, te aseguro que…

-Hemos pasado buenos momentos, hasta podría decir que confío en tí- exclamó cariñosamente-  Tus ojos, además de hermosos, son muy transparentes. Pero, no confío en tu equipo. Especialmente, no confío en tu jefe. Acompañarte sería meterme en su guarida. No me arriesgaré a que me entregue.

-No lo hará.

-¿Cómo estás tan segura?

-Sólo lo sé. Puede que no confíes en él, pero yo sí.

La mujer suspiró y volvió a fijar su vista en la ventana.

-Pierre me contrató para que lo conecte a Danson, pero cuando sucedió el incidente del laboratorio, quiso venir personalmente. Le dije que sería peligroso, pero insistió. Ahora está muerto, así que mi trabajo está terminado.

-Lora, sé que guardas mucha información. Información que sería clave para entender lo que está pasando. Necesitamos que nos ayudes.

-¿Por qué debería? No van a pagarme.

-Porque está muriendo gente inocente.

-No es mi problema- respondió secamente mientras se incorporaba- No soy una benefactora, Maira.

-Entonces… ¿sólo te irás? Voy a extrañarte.

-Entonces, ven conmigo.

-¿Qué???

-Te lo dije varias veces: eres maravillosa. Con tus habilidades, podrías ganar mucho dinero. Trabajaríamos juntas. Piénsalo: viajar por el mundo, sexo increíble- le dijo, guiñándole el ojo al tiempo que la abrazaba por la cintura- ¿Qué dices?

-Lo siento, no puedo. Soy parte del SIT.

-Tu lealtad me parece muy tierna, cariño. Pero, el mundo no es leal. Deberías aprenderlo de una vez por todas.

-Tienes razón, el mundo no es leal, pero el SIT si lo es. El SIT salvó mi vida y me gusta ser parte de ese equipo. No lo dejaría por nada.

-Me fascina ver la pasión que te desborda cuando hablas de tu equipo- rió-Bien, te dejaré un último regalo.

-¿Me acompañaras al SIT?

-Si, te acompañaré a tu adorado SIT a hablar con tu adorado jefe. ¿Alguna vez te acostaste con él?

-¡No, por dios!

-Es muy guapo.

-Sería como acostarme con mi hermano mayor- rió, para luego decir con seriedad-Gracias, Lora.

-De nada, chérie. Ahora, ¿qué te parece si volvemos al cuarto? Yo también merezco un último regalo…

 

Cuando llegaron a la oficina del SIT, Lora pidió expresamente tener la reunión solo con Wind, a lo que el rubio aceptó sin dudar. La mujer se mantuvo en alerta constante, aún cuando Venus le había asegurado de antemano que esta vez no grabarían nada.

-Aún no puedo creer que caí en el truco más viejo de la historia- exclamó la mujer, agradeciéndole con la cabeza a Wind cuando le acercó una taza de café- Pero, no entiendo porqué tuvieron que analizar nuestros parámetros vitales cuando eres una especie de telépata invade mentes.

-Es bueno apoyarse en la tecnología, sobre todo cuando contamos con un experto en ingeniería- sonrió.

-Todos en tu equipo son genios. Debes estar orgulloso.

-Lo estoy.

-Bien, dejemos de lado las formalidades ¿qué quieres saber?

-Hace unos meses, parte del equipo científico de Danson se comunicó con nosotros. Nos encomendaron encontrar a una niña- comenzó a decir mientras sacaba abría su portafolio- Esta mañana, la policía me entregó este celular, pertenecía al dr. Beaumont. Cuando lo abrí, vi el protector de pantalla. Esta niña es la misma que nos encomendaron encontrar. ¿Sabes quién es?

-Es Nancy, la nieta de Pierre.

-¿El te contrató para lo mismo? ¿Para encontrarla?

-No, él sabía que estaba con Danson. Es más, él la entregó. Ah… parece que te he sorprendido- dijo, al ver el rostro atónito de Wind- La historia es así: Pierre me contactó para que me infiltre en el sistema del laboratorio central. Al principio, me dijo que ese famoso doctor Danson le había robado información y estaba llevando a cabo un proyecto de investigación a costa de sus ideas. Cuando logré entrar al sistema, me di cuenta de que ese “proyecto de investigación” eran realmente pruebas en humanos, estaban probando una droga experimental para revertir el daño neuronal en enfermedades degenerativas. Pero… había otra cosa. Otra línea de investigación a la que me costó mucho trabajo acceder, porque desconocía el método en el que estaban encriptados los datos. Cuando al fin recuperé la información, vi que estaban trabajando en un modelo experimental para  diseñar humanos con altas capacidades, utilizando el material genético de esa niña.

-Pero, no entiendo como pudo entregar a su propia nieta.

-Es simple. Por dinero, Wind. Pierre se dio cuenta de las habilidades de la niña desde bebé. Al ser su especialidad la neurotecnología, vio en ella un potencial único para desarrollar su trabajo. Pero su laboratorio no tenía la tecnología adecuada ni contaba con el presupuesto, así que en pocos años se quedó sin recursos. Desconozco los detalles de como Danson y él se conocieron, pero sí que Danson le ofreció una suma millonaria para que le cediera a la niña por el término de tres años.

Lora cayó al ver como el joven apretaba los puños con rabia. Sin ser telépata, podía adivinar lo que pasaba por su mente. Sonrió internamente, pensando que Maira tal vez podía tener razón y el SIT era un grupo especial, no sólo por sus habilidades.

-La madre de la niña, la mujer que también aparece en el celular, se opuso totalmente. Por lo que pude saber, la pobre terminó internada en un instituto psiquiátrico por un cuadro severo de depresión.

-Si Beaumont accedió a ese trato, ¿por qué…?

-Porque el plazo de los 3 años venció a finales del año pasado. Y cuando quiso retomar el contacto con Danson, lo ignoró totalmente. Cuando sucedió el incidente del laboratorio, Pierre supuso que estaba relacionado con Nancy y quiso venir personalmente para renovar el contrato. Y bueno, así terminó…

-O sea, ¿lo mataron para que deje de exigir un nuevo pago?

-No sabría decirlo con seguridad, pero es lo más probable. Un grupo que se encuentra realizando pruebas en humanos no debe tener mucha ética en su proceder, ¿no crees? Ahora, me habías dicho anteriormente que Danson y su colaborador principal, Forter, habían muerto. Eso quiere decir que alguien más tomó las riendas.

-Así es. Es lo que tratamos de averiguar ahora.

-Bien, entonces he cumplido con mi parte- concluyó, levantándose.

-Realmente te agradezco toda la información.

-De nada. Aunque, no creo que te haya servido de mucho.

-Sirvió. Más de lo que imaginas.

-Me alegro.

-Venus me dijo que tienes planeado irte hoy mismo. Podemos ayudar en lo que necesites.

-Eres un encanto, pero lo tengo todo organizado.

-Es una lástima que te vayas, podrías trabajar muy bien con nosotros y…

-No te esfuerces en vano, Maira ya intentó convencerme- cortó, riendo- Y para que lo sepas, intenté llevármela también, pero me rechazó.

-Para serte sincero, me alegro.

-Fue un gusto conocerte, Wind. Ojalá el destino nos cruce de nuevo en alguna ocasión más alegre.

-Eso espero.

El joven estrechó su mano enérgicamente. Cuando estaban a punto de salir de la oficina, la mujer se detuvo.

-Una última duda, ¿lograron encontrar a la niña?

-¿A Nancy? No.

-Es una lástima, sólo espero que esté donde esté, se encuentre bien.

Horas después, Wind esperó que Alissa entrara en su clase virtual para contarles todo a los integrantes del SIT, quienes compartieron su indignación, frustración y enojo por partes iguales.

-Qué basura de sujeto. Si no estuviera muerto, lo mataría con mis propias manos- exclamó Randall, furioso.

-¿Le dirás a Alissa lo de su madre?

-No lo sé.

-No es conveniente- cortó Venus- Naturalmente querría ir con ella y podría ponerse en peligro. Estará más segura con nosotros.

-Qué bueno que no le sucedió nada en el tiempo que estuvo en ese instituto…

Wind escuchó el último comentario de Emmanuel a lo lejos, como si estuviera dentro de una burbuja. Musitó unas disculpas y salió rápidamente de la oficina. Sentía el latido enloquecido de su corazón y la falta de aire en sus pulmones.

Nuevamente estaba comenzando a perder el control.

Ya en su habitación, trató de hacer los ejercicios de respiración, pero los pensamientos intrusivos llegaban unos tras otros, enloqueciéndolo. Con la última gota de determinación, tomó dos pastillas y se encerró en el placard, rogando que hagan efecto lo más rápido posible.

Perdió la noción del tiempo, pero cuando sintió que comenzaba a recuperar el control, abrió lentamente la puerta del mueble, para dejar entrar la luz. Fue cuando vio a Randall, mirándolo con preocupación.

-Desactiva el escudo, Wind- habló, con voz suave.

El rubio se desconcertó por unos segundos, pero después vio que estaba rodeado por su aura azul, que aparecía y desaparecía intermitentemente. Cerró los ojos, concentrándose. Casi al instante, sintió entrar al joven y acomodarse detrás suyo, abrazándolo contra su pecho.

-Estaré aquí todo el tiempo necesario- escuchó en su oído- Sólo relájate.

-Lo siento… son las voces otra vez.

-¿Qué dicen?

-Que soy un inútil. Cuando entré en la mente de Beaumont, no vi que Alissa era su nieta. No vi que él la había entregado. La información más importante… no fui capaz de verla.

-Amor…

-¡La puse en peligro! Lo que dijo Emmanuel es verdad, si le pasaba algo cuando estaba en el instituto… lugar donde yo decidí enviarla…

-Pero no pasó. Está a salvo con nosotros.

-Tiene una madre… si Lora no me daba esa información, Alissa pensaría durante toda su vida que… que… ¡Rayos!

Nuevamente, el aura azul apareció. Randall comenzó a sentir que la temperatura aumentaba rápidamente, pero aún así no aflojó el agarre.

-Vete, Ran.

-No.

-Voy a lastimarte.

-No voy a irme.

-¡VETE!

-¡NO VOY A MOVERME UN PUTO CENTÍMETRO! No importa lo que pase, no voy a dejarte… no de nuevo…

El aura destelló un par de veces más y desapareció, haciendo que el cuerpo de Wind prácticamente se desplomara entre los brazos del moreno.

Randall comenzó a acariciar su cabeza con ternura, deslizando sus dedos por el fino cabello rubio. Tras varios minutos de silencio, supuso que el joven se había dormido, pero al asomarse para ver su rostro, vio que su mirada estaba serena, aunque los ojos parecían estar perdidos, mirando a algún punto a lo lejos.

-Eres imposible…- murmuró Wind, con la voz quebrada, moviéndose para quedar frente a Randall- ¿Me permites hacer algo?

-Por supuesto.

Juntó su frente a la del moreno, rodeándolos a ambos con una suave estela celeste. Suspiró profundamente.

-Cierra los ojos, Ran. Te dejaré entrar…

El muchacho hizo lo pedido, sintiendo como si una potente descarga eléctrica atravesara su columna vertebral. Cuando abrió los ojos, se vio en medio de una oscuridad total, con voces que no pudo entender, pero que hablaban todas al mismo tiempo, algunas tristes, llorando desgarradoras, otras enojadas, gritando. Aparecían y desaparecían constantemente como rayos, iluminando por segundos la oscuridad, para luego desaparecer. Era un caos absoluto.

El corazón de Randall se estrujó de dolor. Sabía que Wind sufría, pero vivirlo en carne propia… sentir lo que él sentía las 24hs del día…

De repente, vio aparecer frente a él una gran pantalla, donde comenzaron a pasar fragmentos de videos, como si fuera la proyección de una película. Vio imágenes de Wind de pequeño, jugando con una mujer rubia, que supuso era su madre. Un Wind adolescente, en su primer día de instituto…

Sonrió al ver el momento en que se habían dado el primer beso, la primera noche juntos…

Sólo eran segundos y el fragmento desaparecía para dejar aparecer el siguiente. Y en ese instante se dio cuenta que Wind estaba recorriendo sus propios recuerdos, para elegir el que quería mostrarle.

Finalmente, los fragmentos dejaron de pasar para detenerse en una imagen, al parecer de un hospital. Y cuando vio aparecer al Wind adulto, con su apariencia actual, cayó en cuenta:

Era la noche en que tuvo su última gran crisis.

 

-¿Cuándo sucedió?-preguntó Wind al doctor que salió a su encuentro.

-Hace una hora. Te llamé ni bien pudimos estabilizarla-respondió, acompañándolo al interior de una habitación de cuidados intensivos, donde una mujer rubia, casi idéntica a él, yacía inconsciente- Tuvimos que dormirla, esta vez las convulsiones fueron muy fuertes.

-¿Puedo quedarme con ella?

-Por supuesto. Las pantallas están monitoreando todos sus signos vitales, a la más leve variación vendré de inmediato.

Cuando el médico abandonó la habitación, Wind se acercó a la camilla. El rostro de la mujer estaba demasiado pálido, con las mejillas hundidas y los labios agrietados por la fiebre y la deshidratación.

-Estoy aquí, Mari- susurró, tomando su mano.

Como si la voz la hubiera despertado, la mujer abrió lentamente los ojos.

-¿Qué estás haciendo aquí, Cris?-murmuró-¿No tendrías que estar trabajando?

-Me tomé unas pequeñas vacaciones para venir a ver a mi hermana favorita. Traje café, pero tu marido no me dejó ponértelo en el suero.

-Estúpido- sonrió- No me hagas reír, me duele todo el cuerpo.

-¿Te duele?- Wind se puso serio de repente-Llamaré a…

-No es necesario.

-Aumentará la dosis.

-Cristian, escúchame- cortó, apretando su mano con firmeza- Tengo la dosis máxima, no puede poner más.

-Pero…

-Cariño, los calmantes ya no hacen efecto. Estoy muriendo, lo sabes bien.

El joven cerró los ojos. Habían pasado años desde que se enteró de la enfermedad de su hermana, pero aún le resultaba demasiado difícil  aceptar la verdad.

-Es una suerte que viniste, porque iba a llamarte de todos modos. ¿Puedes hacerme un favor? Acciona ese botón, por favor, para levantar la camilla. Necesito sentarme.

Wind hizo lo que pidió. Cuando la camilla comenzó a elevarse, pudo ver como el rostro de su hermana se transformaba por el dolor, hasta el punto de casi no poder respirar. Después de varios minutos tratando de recuperarse para volver a hablar, la mujer exclamó:

-Quiero que seas el abogado que se encargue de llevar a cabo mi testamento.

-De acuerdo.

-Todo mi patrimonio pasará a distintas instituciones benéficas. Sé que nuestro padre tratará de intervenir, quiero que lo evites. Si inicia una disputa legal, todo podría…

-No pasará. Prometo que tu testamento se cumplirá al pie de la letra.

-Gracias, cariño- sonrió con tristeza- Perdón por obligarte a tener contacto con ese hombre nuevamente.

-Ni lo menciones. ¿Quieres que me ocupe de algo más? ¿Víctor?

-¿Qué pasa conmigo?- preguntó el médico entrando en ese instante.

-Victor seguirá siendo el mejor médico del mundo. Conocerá a otra mujer, se casará y tendrá hijos.

-Nunca te cansas de organizar la vida de todos, ¿eh,?- regañó cariñosamente, besando su frente.

-¿Por qué no van ustedes dos a tomar un café?

-¿Estás segura, amor?

La mujer miró suplicante a Wind, quien asintió en silencio, para luego decir al hombre, tomándolo del brazo:

-Vamos, te hará bien un poco de aire fresco.

-Vendré en unos minutos. ¿Quieres que vuelva a acostarte?

La mujer negó en silencio, levantando con mucho esfuerzo su mano, para tomar la de su esposo.

-Te amo- murmuró.

-Yo también te amo- respondió, besando su mano.

Una vez fuera de la habitación, ambos caminaron lentamente por el largo pasillo.

-El café del hospital es horrible, podríamos ir al café de la esquina, ¿te parece? ¿Wind…?- dijo, al ver que el joven estaba totalmente ajeno. En ese momento, el localizador comenzó a sonar en su bolsillo.

-¡Maldición! Está teniendo otro ataque, debo vol…- pero se interrumpió de repente. Wind lo sujetaba del brazo con fuerza- ¿Qué estás haciendo???

-No quiere que la veamos morir- murmuró, con la voz quebrada.

-¿Qué? ¡No! ¡NO!!- gritó, zafando del agarre, para volver corriendo.

Cuando Wind regresó a la habitación, las enfermeras estaban apagando las pantallas y desconectando los múltiples tubos del cuerpo de la mujer. Por primera vez en años,  vio el rostro de su hermana sin señas de dolor. Estaba tranquila, como si sólo se tratara de un sueño. Tocó su mano con temor, pero la piel aún estaba tibia y le transmitió paz y tranquilidad. Un llanto desgarrador lo sacó de su ensoñación y volteó su cabeza, viendo al médico acurrucado en una esquina.

-El doctor no quiere moverse-le dijo una de las enfermeras- El pobre no duerme hace días…

Respiró profundamente, tratando de concentrarse. Lo que estaba a punto de hacer iba a requerir de toda su energía. Se acercó al hombre, colocando una mano sobre su cabeza. Casi al instante, los sentimientos de dolor, rabia e impotencia entraron en su cuerpo, con tal fuerza, que lo hicieron tambalear. Incrementó la concentración, rodeando su mano con su aura celeste. Cuando supo que estaba dentro de la mente del hombre, habló con la mayor suavidad que pudo:

-Sé que es difícil, pero Mariana finalmente está en paz. Vas a levantarte, a secar tus lágrimas y a seguir adelante. Es lo que ella quería.

Lentamente, el llanto se detuvo, convirtiéndose en suaves sollozos.

-Eres una gran persona, Víctor. Amaste y cuidaste a Mariana como yo nunca pude hacerlo. No puedo eliminar el dolor, pero puedo aliviarlo. Déjame absorber todo lo malo y quédate con los buenos recuerdos, para siempre…

Horas después, cuando los encargados de la empresa crematoria llegaron, Victor se había recuperado lo suficiente como para  hacerse cargo de todos los trámites. Wind se quedó con él hasta que retiraron el cuerpo, negándose a participar de la ceremonia que se llevaría a cabo al mediodía en la capilla del hospital.

Su hermana no era religiosa, pero había pedido que le organizaran una pequeña reunión, para que todos los que quisieran, pudieran despedirla.

Wind se detuvo en la puerta, viendo que la capilla estaba repleta de margaritas, la flor favorita de Mariana. A lo lejos, se escuchaba la melodía de su banda favorita de jazz.

-Una combinación única para una mujer única, ¿no lo crees?-escuchó a sus espaldas. Víctor se colocó a su lado, observando el interior de la capilla con profunda tristeza, pero también con serenidad y resignación.

-Ya lo creo. Oye, voy a ir a la empresa a poner en orden los papeles del testamento. Quiero que todo se ejecute lo antes posible.

-De acuerdo. Llámame si necesitas algo.

-Lo haré.

-¿Wind? Toma… ella hubiera querido que lo tuvieras.

Victor le colocó en la mano una fina cadenita de oro, regalo de su madre al cumplir 15 años. Su corazón se estrujó de dolor y sólo pudo agradecer y colocarla en su bolsillo, para luego salir rápidamente. Necesitaba estar solo para poder equilibrar todo lo que estaba sintiendo.

Afortunadamente, el edificio estaba vacío, la comisión directiva había decretado duelo para que todos pudieran asistir a la ceremonia y despedir a la que había sido la cabeza de la empresa durante 10 años. Al llegar a la oficina, lo primero que hizo fue preparar café y encender un cigarrillo.

-Ran va a molestarse cuando sienta el olor en mi ropa- fue lo primero que pensó, sabiendo que el moreno detestaba que fume- Lo siento, pero en este momento lo necesito…

Le estaba costando sobremanera procesar los sentimientos que había absorbido de Victor. Todas sus sensaciones se estaban mezclando con las propias en un remolino que se hacía cada vez más intenso.

Sabía que lo mejor era poner su atención en otra cosa, así que sacó todas las carpetas y encendió la computadora. Al ver todos los balances perfectamente ordenados, no pudo evitar sonreír. Su hermana se había ocupado de dejar todo listo para que el traspaso fuera lo más sencillo posible.

Las horas pasaron sin que se diera cuenta. Cuando al fin terminó, un tirón en la espalda le indicó que había pasado demasiado tiempo sentado. Miró de reojo su reloj, eran casi las diez de la noche.

Estaba exhausto. Mental y físicamente. Tomó el celular para llamar a un taxi, cuando sintió ruidos en la oficina contigua. Era extraño que hubiera alguien a esa hora, pero tal vez algún empleado había olvidado algo. Sin embargo, cuando entró, vio a tres sujetos sacando carpetas y abriendo cajas.

-¿Quienes son ustedes…?- comenzó a decir, pero cayó al reconocer a uno de ellos.

Era su padre.

-¿Qué estás haciendo aquí?- habló el hombre- ¿Cómo tienes la llave?

Wind no respondió. Su vista fue directo al traje negro que llevaba puesto aquel sujeto. ¿Acaso se había atrevido a…?

-¿Fuiste a la ceremonia?

-¿Qué…? No respondiste mi…

-¡CONTESTA! ¿FUISTE A LA CEREMONIA?!

-Soy… su padre. Tengo… derecho…

El hombre vio con espanto como los ojos del joven se volvían blancos. Sabía lo que eso significaba. Retrocedió hasta quedar pegado a la pared.

-¡Detenganlo! ¡Rápido!- ordenó a los otros dos, quienes rápidamente trataron de acercarse. Pero, cuando quisieron tocarlo, fueron enviados contra la pared, con tal fuerza, que perdieron la conciencia.

-Espera… no, no… ¡las cámaras de seguridad están grabando!-gritó, viendo que el joven se acercaba a él- Si me haces algo…

-¿Qué viniste a hacer aquí?

-Sólo… sólo quería los papeles…

-¿QUÉ PAPELES!?

-El… el testamento… yo, yo tengo derechos… ¿AHGG!- el hombre gritó al sentir la mano de Wind en su cuello.

-No tienes ningún derecho- la voz sonó extremadamente fría- Ni siquiera tienes el derecho de pisar este lugar.

-Suel… no…no puedo…

El joven apretó aún más. Veía con satisfacción cómo el hombre se retorcía, desesperado por respirar, mientras su rostro se ponía color morado.

-Por… por fa…

Sonrió, soltándolo en el último minuto. El hombre cayó al suelo, jadeando entre lágrimas.

No quería matarlo, sería demasiado fácil. Quería causarle dolor, todo el dolor que él estaba sintiendo en ese momento.  

-Mons… monstruo… eres un monstruo…- habló el hombre desde el suelo- Tendría que… haberte matado hace… hace años…

-Es lo que vienes diciendo desde que tengo 3 años, ahora es demasiado tarde. Ahora, yo puedo matarte. Pero, ¿sabes? no lo haré. Tengo otra cosa en mente… algo mucho mejor…

Su corazón latió desenfrenado cuando se quitó los lentes, que se retorcieron al contacto con sus manos. Se agachó para quedar cara a cara con su padre, viendo su rostro entrar en pánico absoluto. El mismo pánico que sentía él de niño cada vez que recibía los castigos por dejar salir su poder, por mostrarse diferente.

Al fin podía devolverle todo el miedo que acumuló durante años.

-Podemos… podemos hacer un trato… ¡quédate con la empresa! ¡quédate con todo! tengo dinero… mucho…

-Cierra la boca- cortó, colocando dos dedos en su frente. Los ojos blancos brillaron, llenos de odio- Cuando llegue la policía, le contarás toda la verdad, todo lo que viniste a hacer aquí. Renunciarás a todos tus bienes y nunca más te acercarás a este lugar ni a ningún sitio que tenga que ver con Mariana, ¿ENTENDISTE?!

-Si…

-Y en las noches, cuando quieras dormir, las voces te atormentarán sin descanso. Nunca más tendrás paz- se acercó al rostro del hombre y susurró en su oído- Las voces que tú creaste, las que pusiste en mi cabeza… ahora serán las que te acompañen hasta el último día de tu vida. Bienvenido a mi infierno, padre…

Retiró los dedos, incorporándose, mientras su padre permanecía completamente inmóvil, con los ojos abiertos. De repente, el hombre comenzó a gritar enloquecido, agarrando su cabeza con las manos.

Lo miró, comenzando a reír, sintiéndose eufórico. Su venganza estaba completa. Sin embargo, no se sintió aliviado, al contrario. Caminó a tientas, sintiéndose mareado y con náuseas. Todo en su cabeza daba vueltas.

Tenía que volver al SIT antes de perder el control por completo…

 

Randall abrió los ojos, saliendo del trance. Tenía el rostro mojado por las lágrimas.

-Perdón- dijo Wind, limpiando suavemente su rostro- No quise…

Pero no pudo seguir hablando porque el moreno lo abrazó con fuerza.

-Gracias por permitirme entrar. Por favor, hazlo cada vez que lo necesites. Por favor, promételo.

-No sé qué hice para merecerte, Ran- sonrió, besándole la punta de la nariz.

-No desvíes el tema. Promételo.

Cómo el rubio no respondía, tomó su rostro para verlo fijo a los ojos.

-Desde que nos conocimos, has escuchado cada uno de mis problemas, me has contenido cada vez que lo necesité. Quiero hacer lo mismo, Wind. Quiero ser parte de tu vida más allá del SIT.  Sé que te cuesta hablar de tus cosas, pero ahora vi todo lo que tuviste que afrontar solo y no puedo soportar más que me dejes al margen. Déjame ser tu novio. No puedo hacer que las voces desaparezcan, pero tal vez pueda ayudarte a que las escuches más despacio. Por favor.

-Tal vez… de vez en cuando… podamos hacer lo mismo que ahora… dejarte entrar…

-Eso sería maravilloso.

-Tú eres maravilloso.

-Amos somos maravillosos- rio- Me encanta tu verdadero nombre.

-Dejé de usarlo para que no relacionen el apellido con el de mi padre- contestó, bajando la vista- Mariana hizo lo mismo cuando se casó.

-¿Puedo llamarte Cristian? Sólo cuando seamos tu y yo.

-Por supuesto. ¿Tanto te gusta?

-Si, porque suena más a mi novio y no al jefe del SIT. Aunque también me encanta el nombre Wind.

-Ese lo elegí cuando me gradué de la preparatoria y pude irme de la casa de mi padre… cuando por primera vez me sentí “libre”

En ese instante, el rubio se dio cuenta que había hablado de algo muy privado y personal, era la primera vez que le contaba eso a otra persona, ni siquiera se lo había dicho a Mariana. Miró nuevamente a Randall, los ojos negros estaban fijos en él, tan dulces y brillantes como siempre. Y comenzó a reír.

-¿Y ahora qué pasó?- preguntó el moreno, sorprendido.

-Nada, nada- respondió, besándolo- Sólo que las voces ya comienzan a escucharse más despacio…


Continuará...