Disclaimer: hay algunos errores en la primera parte (que ya fueron arreglados en el original). Una vez que la historia esté terminada, lo subiré completo acá. ¡Gracias por leer!
Hack
detuvo su auto frente al instituto y encendió un cigarrillo. No importaba
cuánto tiempo hubiera pasado desde que comenzó a trabajar en el SIT,
interactuar con personas ajenas a su estrecho círculo lo seguía poniendo muy
nervioso. Y esta vez, iba a necesitar
toda la paciencia y autocontrol para entrar al establecimiento a tener esa
bendita reunión con la directora.
¿Por
qué demonios aceptó ser el contacto de emergencia de la niña?????
Exhaló
el humo por última vez y bajó, dispuesto a terminar con el problema lo antes
posible.
-Buenos
días, señor Tyler-saludó la directora al verlo entrar a su oficina- Le
agradezco que haya venido tan pronto. Tome asiento, por favor.
-¿Qué
sucedió esta vez?
-Lo
mismo de siempre. Alissa volvió a tener un… percance con otro compañero.
-Cuándo
dice percance, ¿a qué se está refiriendo específicamente?-replicó, aunque ya se
imaginaba lo que iba a decir.
-Lanzó
a uno de sus compañeros contra la pared… con la mente.
-¿La
estaban molestando de nuevo?
-Más
allá de eso, ella no debió…
-Si
va a decirme que no debió reaccionar
así, tiene razón- cortó, respirando hondo para controlar su tono de voz- Sin
embargo, la vez anterior que actuó de la misma manera, fue porque la estaban
hostigando.
-Escuche,
señor Tyler. Cuando aceptamos a Alissa, fue con la condición de que no hiciera
uso de sus… particularidades…
Hack
suspiró una vez más.
-¿Averiguaron
la razón por la que actuó así?
-El
comité pedagógico está trabajando en eso.
-¿Y
el niño?
-Afortunadamente,
el niño está bien, sólo tiene un pequeño golpe en el brazo.
-Digo,
si le preguntaron al niño qué pasó.
-La
verdad, no… el Comité no lo consideró.
-Ya
veo. Bien, iré a ver a Alissa- y antes de salir, Hack exclamó- Si hubiera
golpeado a ese niño con su puño, no habrían hecho todo este estúpido alboroto,
¿verdad?
-¿Cómo
dice?
-Es
lo que me ha quedado en claro de esta reunión. Se lo haré saber a Alissa, así
sabrá como defenderse la próxima vez que sufra acoso. Que tenga un buen día.
Salió
de la oficina sin esperar respuesta. Sabía que recibiría un sermón de parte de
Randall sobre como comportarse en público, pero no le importaba. Todos en esa
institución eran unos idiotas.
Subió
rápidamente las escaleras hasta el último piso, donde lo recibió un guardia de
seguridad. Le mostró su identificación y, sin esperar autorización, entró a la habitación, encontrando a la niña
sentada en el borde de la ventana, moviendo los pies en el vacío.
-Tienes
una obsesión con estar colgada en las alturas- dijo, tratando de mostrarse
despreocupado, aunque tenía el corazón en la garganta.
-No
voy a saltar, no te preocupes.
-Gracias.
-Sé
que sería un gran problema para ustedes. Ya demasiados tienen estos últimos
días.
-¿Podrías
por favor no entrar en mi mente?
-Lo
siento, pero sale de mi control. Todo está saliendo fuera de control… realmente
no quise lanzar a ese chico.
-Se
lo merecía.
-¿Cómo
lo sabes?- preguntó, asombrada.
-No
necesito leer mentes para saber como reaccionan las personas ante gente como
nosotros- respondió, encendiendo un cigarrillo.
-No
puedes fumar aquí, se van a activar las alarmas de incendio…- comenzó a decir,
cuando vio al hombre dar un salto y sentarse a su lado- No eres la única a la
que le gustan las alturas.
-¿Qué…
pasó esa vez que lo hiciste? Cuando… saltaste… Lo siento, el recuerdo apareció
en mi mente sin que pudiera evitarlo.
-La
primera vez me rompí el brazo, la segunda, varias costillas. La última, cuando
caí de cabeza, me di cuenta que mi cuerpo es más resistente de lo normal, así
que no valía la pena seguir intentando. Sólo logré tener cicatrices de
recuerdo.
-¿Cómo
la que tienes en el rostro?
-Esa
es diferente. Y no trates de descubrirlo… por favor. Wind terminó hospitalizado
cuando lo hizo. No quiero lastimarte también.
-Tampoco
quise lastimar a esos chicos. Traté… en serio traté de ser como todos…
-Pero,
no lo eres. Te guste o no, somos diferentes.
-Ese
día, antes que sucediera el accidente en el laboratorio, el doctor Danson me
mostró un video. Me dijo que, al momento de escapar, ataqué a varias personas…
yo, las… las maté… - las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas- Fui yo
la que causó las explosiones. También lo maté a él…
-Ese
tipo merecía morir.
-Aún
así… ¡no quiero matar gente!-gritó, cerrando los ojos y apretando los puños-
Fue por eso que quise bloquear lo que tengo. No quiero hacerle daño a las
personas cuando me descontrolo…
-Lo
mejor sería que vuelvas, lo sabes.
-Wind
no lo permitiría, él estaba feliz el día que me fui. Y no trates de negarlo, lo
sentí.
-Yo
también estaba feliz. Todos en el SIT lo estábamos.
Alissa
abrió los ojos y lo miró, incrédula.
-¿Sabes
por qué? Porque pensamos que ibas a lograr lo que ninguno de nosotros pudo: una
vida normal. Aunque todos los humanos me parecen unos estúpidos, no hay un día
que no quiera deshacerme de esta maldición con la que nací.
-Aún
así… siento que Wind me odia.
-Ustedes
son muy parecidos. Tercos como mulas- gruñó- Él anduvo diciendo lo mismo por
días, que tú lo odiabas. Y la única realidad es que ustedes dos tienen la
cabeza dura como cemento.
-Me
gustaría volver… y que me ayude…
-Se
lo diré- respondió, volviendo a saltar al interior de la habitación- Hará lo
necesario para que no pases un día más en este lugar.
-Eso
espero…
-Lo
que voy a decirte, quiero que quede entre nosotros dos, ¿de acuerdo? Prometelo.
-Lo
prometo.
-La
primera vez que los del instituto llamaron a Wind, se enojó tanto que
literalmente mandó al demonio a la directora por teléfono.
-Se
enojó porque…
-Porque
te echaron la culpa, niña. Porque él sabía que sólo te defendiste. Randall tuvo
que intervenir y detenerlo para que no venga a destruir todo- rió- Es por eso
que pasé a ser tu contacto de emergencia. Aunque parezca imposible, puedo
controlar mi ira mejor que el jefe.
Alissa
sonrió a través de las lágrimas a la vez que un sentimiento de calidez
comenzaba a surgir en su interior.
Tal
como lo dijo Hack, en unas pocas horas Wind logró que volvieran a darle la
custodia. Alissa no pudo evitar disfrutar la escena de pánico que cundió entre
los responsables de la institución al verlo entrar, con el rostro desencajado
de furia. Temblando, la directora le entregó la carpeta con sus papeles,
pidiendo una y mil disculpas. Sin
embargo, la niña se dio cuenta que era sólo una actuación. Podía sentir que el
aura del joven estaba en calma, es más, nunca lo había sentido tan equilibrado
y tranquilo.
Regresaron
al edificio en silencio, pero no era incómodo, al contrario. El ambiente dentro
del vehículo estaba tan armónico y relajado, que Alissa tuvo que hacer un
esfuerzo para no quedarse dormida. Podía sentir el corazón de Wind latiendo
tranquilo y su respiración pausada…
¿Lo
estaba haciendo a propósito? ¿Dejar expuestos sus sentimientos para que ella
los perciba?
Lo
comprobó cuando llegaron y, antes de bajar del auto, Wind la detuvo:
-¿Podemos
hablar un momento?
-Claro.
-Tú
y yo no hemos tenido un buen comienzo. Ahora, con esta nueva oportunidad,
quiero decirte que voy a poner todas mis energías para ser lo que necesitas. Te
dije anteriormente que el SIT para nosotros es un refugio. Ahora, es el tuyo
también. Bienvenida a casa.
-¡Gracias!-
dijo, abrazándose a él con todas sus fuerzas, incapaz de demostrarle lo feliz
que estaba de otra manera.
Y
si ese momento la había hecho feliz, aún
le faltaba la sorpresa más grande. Cuando entraron al departamento, la niña fue
recibida con una lluvia de serpentinas, vítores y un enorme pastel con su
nombre y una vela en el centro. Con demasiadas emociones en su interior,
comenzó a llorar.
-Oye,
se nos ocurrió que, ya que no tienes un día de cumpleaños, podíamos elegir que
sea hoy y festejarlo todos los años- exclamó Randall, abrazándola- ¿Qué te
parece?
Alissa
asintió, aún sin poder dejar de llorar. Frotándose los ojos, miró a su
alrededor. Todos los integrantes del SIT estaban ahí. Hasta Hack, que se
mantenía a lo lejos, fumando un cigarrillo.
¿Así
se sentía la felicidad?
-Muy
bien, entonces pide un deseo y sopla- continuó Venus, acercándose con el
pastel.
Cerró
los ojos, concentrándose en el deseo. Una gran sonrisa iluminó su rostro.
-Que
todos en el SIT puedan ser felices- pensó.
Y
sopló con todas sus fuerzas.
Capítulo
IV
-Esa
expresión no anuncia nada bueno-fue lo primero que dijo Randall cuando Wind
volvió de la estación de policía- Ya me parecía que la paz estaba durando
demasiado en esta casa.
-¿Los
demás están aquí, Ran?
-Excepto
Venus, que aún no regresó. ¿Nos reunimos en tu oficina?
-Si.
¿Y Alissa?
-En
su habitación, está teniendo su clase de historia.
-Mejor.
Cuando
los demás integrantes del SIT estuvieron presentes, Wind levantó su mano
derecha, concentrándose para crear una barrera en la habitación.
-No
quiero que, por un descuido mío, Alissa
pueda sentir algo de lo que vamos a hablar a continuación.
-Uhh…
entonces sí es grave- declaró Emmanuel, abandonando su postura relajada.
-Lamentablemente,
si. Bien, como les había comentado hace días, cuando analicé la información del
doctor Beaumont, vi que realmente estaba diciendo la verdad cuando nos dijo de
su sospecha.
-Pero
si mintió con respecto a su supuesta hermana.
-Es
verdad, Ran. Envié un mensaje a Venus, espero que logre convencerla de que
hable con nosotros, porque… encontraron a Pierre Beaumont muerto en el
departamento donde se alojaba.
Un
murmullo de sorpresa inundó la habitación.
-Eso
no es todo. El cadáver tiene el mismo aspecto que los que encontramos
anteriormente. El estudio forense aún es muy preliminar, pero si las muestras
cerebrales coinciden… es una víctima más que se suma a la larga lista de
muertes misteriosas.
-Sólo
que los demás que habíamos encontrado hasta ahora eran personas en situación de
calle- exclamó Hack.
-Por
eso creo que la muerte de este hombre fue intencional.
-Pero,
¿qué sentido tiene matar a ese tipo?-preguntó Emmanuel- ¿Tal vez estaba se
entrometiendo demasiado?
-¿Por
qué no querías que Alissa escuchara, Wind?- dijo de repente, Hack.
El
joven rubio abrió un maletín y sacó una bolsa de evidencia con un celular
dentro.
-Es
el celular del doctor, está bloqueado con su huella dactilar, pero…- explicó,
mientras rodeaba su mano derecha con una luz azul. Inmediatamente, la pantalla
del dispositivo se activó.
-¿QUÉ
DEMONIOS?!!!!
Al
oír la expresión de Randall, todos se acercaron inmediatamente. Wind volteó el
celular para que pudieran ver el protector de pantalla.
Una
fotografía del doctor, rodeando con un brazo a una mujer joven, muy parecida a
él, tal vez su hija. Del otro lado, abrazaba a una niña de rizos rubios y
grandes ojos azules.
-Es…
es Alissa…
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-Buen día… me hubieras despertado, así
preparaba el desayuno…- bostezó Venus, saliendo de la habitación mientras se
desperezaba. Caminó hasta la mujer que se encontraba sentada en el sofá y la
saludó con un beso.
-Dormías
tan tranquila que no quise molestarte, mon cher.
-Estás
preocupada, ¿qué pasa?
-Mira
tu celular, seguramente tienes un mensaje de tu jefe.
-Rayos-
dijo, después de unos minutos- Lora…
-Por
si te lo estás preguntando, no, no lo maté.
-Aún
así, la policía debe estar buscándote.
-Van
a tardar un poco en encontrarme, me ocupé de registrarme en este hotel con una
identificación falsa. Para cuando lleguen, estaré en un avión a miles de
kilómetros de aquí.
-¿Vas
a huir?
-¿Qué
otra cosa puedo hacer?
-Venir
conmigo al SIT, te aseguro que…
-Hemos
pasado buenos momentos, hasta podría decir que confío en tí- exclamó
cariñosamente- Tus ojos, además de
hermosos, son muy transparentes. Pero, no confío en tu equipo. Especialmente,
no confío en tu jefe. Acompañarte sería meterme en su guarida. No me arriesgaré
a que me entregue.
-No
lo hará.
-¿Cómo
estás tan segura?
-Sólo
lo sé. Puede que no confíes en él, pero yo sí.
La
mujer suspiró y volvió a fijar su vista en la ventana.
-Pierre
me contrató para que lo conecte a Danson, pero cuando sucedió el incidente del
laboratorio, quiso venir personalmente. Le dije que sería peligroso, pero
insistió. Ahora está muerto, así que mi trabajo está terminado.
-Lora,
sé que guardas mucha información. Información que sería clave para entender lo
que está pasando. Necesitamos que nos ayudes.
-¿Por
qué debería? No van a pagarme.
-Porque
está muriendo gente inocente.
-No
es mi problema- respondió secamente mientras se incorporaba- No soy una
benefactora, Maira.
-Entonces…
¿sólo te irás? Voy a extrañarte.
-Entonces,
ven conmigo.
-¿Qué???
-Te
lo dije varias veces: eres maravillosa. Con tus habilidades, podrías ganar
mucho dinero. Trabajaríamos juntas. Piénsalo: viajar por el mundo, sexo
increíble- le dijo, guiñándole el ojo al tiempo que la abrazaba por la cintura-
¿Qué dices?
-Lo
siento, no puedo. Soy parte del SIT.
-Tu
lealtad me parece muy tierna, cariño. Pero, el mundo no es leal. Deberías
aprenderlo de una vez por todas.
-Tienes
razón, el mundo no es leal, pero el SIT si lo es. El SIT salvó mi vida y me
gusta ser parte de ese equipo. No lo dejaría por nada.
-Me
fascina ver la pasión que te desborda cuando hablas de tu equipo- rió-Bien, te
dejaré un último regalo.
-¿Me
acompañaras al SIT?
-Si,
te acompañaré a tu adorado SIT a hablar con tu adorado jefe. ¿Alguna vez te
acostaste con él?
-¡No,
por dios!
-Es
muy guapo.
-Sería
como acostarme con mi hermano mayor- rió, para luego decir con
seriedad-Gracias, Lora.
-De
nada, chérie. Ahora, ¿qué te parece si volvemos al cuarto? Yo también
merezco un último regalo…
Cuando
llegaron a la oficina del SIT, Lora pidió expresamente tener la reunión solo
con Wind, a lo que el rubio aceptó sin dudar. La mujer se mantuvo en alerta
constante, aún cuando Venus le había asegurado de antemano que esta vez no
grabarían nada.
-Aún
no puedo creer que caí en el truco más viejo de la historia- exclamó la mujer,
agradeciéndole con la cabeza a Wind cuando le acercó una taza de café- Pero, no
entiendo porqué tuvieron que analizar nuestros parámetros vitales cuando eres
una especie de telépata invade mentes.
-Es
bueno apoyarse en la tecnología, sobre todo cuando contamos con un experto en
ingeniería- sonrió.
-Todos
en tu equipo son genios. Debes estar orgulloso.
-Lo
estoy.
-Bien,
dejemos de lado las formalidades ¿qué quieres saber?
-Hace
unos meses, parte del equipo científico de Danson se comunicó con nosotros. Nos
encomendaron encontrar a una niña- comenzó a decir mientras sacaba abría su
portafolio- Esta mañana, la policía me entregó este celular, pertenecía al dr.
Beaumont. Cuando lo abrí, vi el protector de pantalla. Esta niña es la misma
que nos encomendaron encontrar. ¿Sabes quién es?
-Es
Nancy, la nieta de Pierre.
-¿El
te contrató para lo mismo? ¿Para encontrarla?
-No,
él sabía que estaba con Danson. Es más, él la entregó. Ah… parece que te he
sorprendido- dijo, al ver el rostro atónito de Wind- La historia es así: Pierre
me contactó para que me infiltre en el sistema del laboratorio central. Al
principio, me dijo que ese famoso doctor Danson le había robado información y
estaba llevando a cabo un proyecto de investigación a costa de sus ideas.
Cuando logré entrar al sistema, me di cuenta de que ese “proyecto de
investigación” eran realmente pruebas en humanos, estaban probando una droga
experimental para revertir el daño neuronal en enfermedades degenerativas.
Pero… había otra cosa. Otra línea de investigación a la que me costó mucho
trabajo acceder, porque desconocía el método en el que estaban encriptados los
datos. Cuando al fin recuperé la información, vi que estaban trabajando en un
modelo experimental para diseñar humanos
con altas capacidades, utilizando el material genético de esa niña.
-Pero,
no entiendo como pudo entregar a su propia nieta.
-Es
simple. Por dinero, Wind. Pierre se dio cuenta de las habilidades de la niña
desde bebé. Al ser su especialidad la neurotecnología, vio en ella un potencial
único para desarrollar su trabajo. Pero su laboratorio no tenía la tecnología
adecuada ni contaba con el presupuesto, así que en pocos años se quedó sin
recursos. Desconozco los detalles de como Danson y él se conocieron, pero sí
que Danson le ofreció una suma millonaria para que le cediera a la niña por el
término de tres años.
Lora
cayó al ver como el joven apretaba los puños con rabia. Sin ser telépata, podía
adivinar lo que pasaba por su mente. Sonrió internamente, pensando que Maira
tal vez podía tener razón y el SIT era un grupo especial, no sólo por sus
habilidades.
-La
madre de la niña, la mujer que también aparece en el celular, se opuso
totalmente. Por lo que pude saber, la pobre terminó internada en un instituto
psiquiátrico por un cuadro severo de depresión.
-Si
Beaumont accedió a ese trato, ¿por qué…?
-Porque
el plazo de los 3 años venció a finales del año pasado. Y cuando quiso retomar
el contacto con Danson, lo ignoró totalmente. Cuando sucedió el incidente del
laboratorio, Pierre supuso que estaba relacionado con Nancy y quiso venir
personalmente para renovar el contrato. Y bueno, así terminó…
-O
sea, ¿lo mataron para que deje de exigir un nuevo pago?
-No
sabría decirlo con seguridad, pero es lo más probable. Un grupo que se
encuentra realizando pruebas en humanos no debe tener mucha ética en su
proceder, ¿no crees? Ahora, me habías dicho anteriormente que Danson y su
colaborador principal, Forter, habían muerto. Eso quiere decir que alguien más
tomó las riendas.
-Así
es. Es lo que tratamos de averiguar ahora.
-Bien,
entonces he cumplido con mi parte- concluyó, levantándose.
-Realmente
te agradezco toda la información.
-De
nada. Aunque, no creo que te haya servido de mucho.
-Sirvió.
Más de lo que imaginas.
-Me
alegro.
-Venus
me dijo que tienes planeado irte hoy mismo. Podemos ayudar en lo que necesites.
-Eres
un encanto, pero lo tengo todo organizado.
-Es
una lástima que te vayas, podrías trabajar muy bien con nosotros y…
-No
te esfuerces en vano, Maira ya intentó convencerme- cortó, riendo- Y para que
lo sepas, intenté llevármela también, pero me rechazó.
-Para
serte sincero, me alegro.
-Fue
un gusto conocerte, Wind. Ojalá el destino nos cruce de nuevo en alguna ocasión
más alegre.
-Eso
espero.
El
joven estrechó su mano enérgicamente. Cuando estaban a punto de salir de la
oficina, la mujer se detuvo.
-Una
última duda, ¿lograron encontrar a la niña?
-¿A
Nancy? No.
-Es
una lástima, sólo espero que esté donde esté, se encuentre bien.
Horas
después, Wind esperó que Alissa entrara en su clase virtual para contarles todo
a los integrantes del SIT, quienes compartieron su indignación, frustración y
enojo por partes iguales.
-Qué
basura de sujeto. Si no estuviera muerto, lo mataría con mis propias manos-
exclamó Randall, furioso.
-¿Le
dirás a Alissa lo de su madre?
-No
lo sé.
-No
es conveniente- cortó Venus- Naturalmente querría ir con ella y podría ponerse
en peligro. Estará más segura con nosotros.
-Qué
bueno que no le sucedió nada en el tiempo que estuvo en ese instituto…
Wind
escuchó el último comentario de Emmanuel a lo lejos, como si estuviera dentro
de una burbuja. Musitó unas disculpas y salió rápidamente de la oficina. Sentía
el latido enloquecido de su corazón y la falta de aire en sus pulmones.
Nuevamente
estaba comenzando a perder el control.
Ya
en su habitación, trató de hacer los ejercicios de respiración, pero los
pensamientos intrusivos llegaban unos tras otros, enloqueciéndolo. Con la
última gota de determinación, tomó dos pastillas y se encerró en el placard,
rogando que hagan efecto lo más rápido posible.
Perdió
la noción del tiempo, pero cuando sintió que comenzaba a recuperar el control,
abrió lentamente la puerta del mueble, para dejar entrar la luz. Fue cuando vio
a Randall, mirándolo con preocupación.
-Desactiva
el escudo, Wind- habló, con voz suave.
El
rubio se desconcertó por unos segundos, pero después vio que estaba rodeado por
su aura azul, que aparecía y desaparecía intermitentemente. Cerró los ojos,
concentrándose. Casi al instante, sintió entrar al joven y acomodarse detrás
suyo, abrazándolo contra su pecho.
-Estaré
aquí todo el tiempo necesario- escuchó en su oído- Sólo relájate.
-Lo
siento… son las voces otra vez.
-¿Qué
dicen?
-Que
soy un inútil. Cuando entré en la mente de Beaumont, no vi que Alissa era su
nieta. No vi que él la había entregado. La información más importante… no fui
capaz de verla.
-Amor…
-¡La
puse en peligro! Lo que dijo Emmanuel es verdad, si le pasaba algo cuando
estaba en el instituto… lugar donde yo decidí enviarla…
-Pero
no pasó. Está a salvo con nosotros.
-Tiene
una madre… si Lora no me daba esa información, Alissa pensaría durante toda su
vida que… que… ¡Rayos!
Nuevamente,
el aura azul apareció. Randall comenzó a sentir que la temperatura aumentaba
rápidamente, pero aún así no aflojó el agarre.
-Vete,
Ran.
-No.
-Voy
a lastimarte.
-No
voy a irme.
-¡VETE!
-¡NO
VOY A MOVERME UN PUTO CENTÍMETRO! No importa lo que pase, no voy a dejarte… no
de nuevo…
El
aura destelló un par de veces más y desapareció, haciendo que el cuerpo de Wind
prácticamente se desplomara entre los brazos del moreno.
Randall
comenzó a acariciar su cabeza con ternura, deslizando sus dedos por el fino
cabello rubio. Tras varios minutos de silencio, supuso que el joven se había
dormido, pero al asomarse para ver su rostro, vio que su mirada estaba serena,
aunque los ojos parecían estar perdidos, mirando a algún punto a lo lejos.
-Eres
imposible…- murmuró Wind, con la voz quebrada, moviéndose para quedar frente a
Randall- ¿Me permites hacer algo?
-Por
supuesto.
Juntó
su frente a la del moreno, rodeándolos a ambos con una suave estela celeste.
Suspiró profundamente.
-Cierra
los ojos, Ran. Te dejaré entrar…
El
muchacho hizo lo pedido, sintiendo como si una potente descarga eléctrica
atravesara su columna vertebral. Cuando abrió los ojos, se vio en medio de una
oscuridad total, con voces que no pudo entender, pero que hablaban todas al
mismo tiempo, algunas tristes, llorando desgarradoras, otras enojadas,
gritando. Aparecían y desaparecían constantemente como rayos, iluminando por
segundos la oscuridad, para luego desaparecer. Era un caos absoluto.
El
corazón de Randall se estrujó de dolor. Sabía que Wind sufría, pero vivirlo en
carne propia… sentir lo que él sentía las 24hs del día…
De
repente, vio aparecer frente a él una gran pantalla, donde comenzaron a pasar
fragmentos de videos, como si fuera la proyección de una película. Vio imágenes
de Wind de pequeño, jugando con una mujer rubia, que supuso era su madre. Un
Wind adolescente, en su primer día de instituto…
Sonrió
al ver el momento en que se habían dado el primer beso, la primera noche
juntos…
Sólo
eran segundos y el fragmento desaparecía para dejar aparecer el siguiente. Y en
ese instante se dio cuenta que Wind estaba recorriendo sus propios recuerdos,
para elegir el que quería mostrarle.
Finalmente,
los fragmentos dejaron de pasar para detenerse en una imagen, al parecer de un
hospital. Y cuando vio aparecer al Wind adulto, con su apariencia actual, cayó
en cuenta:
Era
la noche en que tuvo su última gran crisis.
-¿Cuándo
sucedió?-preguntó Wind al doctor que salió a su encuentro.
-Hace
una hora. Te llamé ni bien pudimos estabilizarla-respondió, acompañándolo al
interior de una habitación de cuidados intensivos, donde una mujer rubia, casi
idéntica a él, yacía inconsciente- Tuvimos que dormirla, esta vez las
convulsiones fueron muy fuertes.
-¿Puedo
quedarme con ella?
-Por
supuesto. Las pantallas están monitoreando todos sus signos vitales, a la más
leve variación vendré de inmediato.
Cuando
el médico abandonó la habitación, Wind se acercó a la camilla. El rostro de la
mujer estaba demasiado pálido, con las mejillas hundidas y los labios
agrietados por la fiebre y la deshidratación.
-Estoy
aquí, Mari- susurró, tomando su mano.
Como
si la voz la hubiera despertado, la mujer abrió lentamente los ojos.
-¿Qué
estás haciendo aquí, Cris?-murmuró-¿No tendrías que estar trabajando?
-Me
tomé unas pequeñas vacaciones para venir a ver a mi hermana favorita. Traje
café, pero tu marido no me dejó ponértelo en el suero.
-Estúpido-
sonrió- No me hagas reír, me duele todo el cuerpo.
-¿Te
duele?- Wind se puso serio de repente-Llamaré a…
-No
es necesario.
-Aumentará
la dosis.
-Cristian,
escúchame- cortó, apretando su mano con firmeza- Tengo la dosis máxima, no
puede poner más.
-Pero…
-Cariño,
los calmantes ya no hacen efecto. Estoy muriendo, lo sabes bien.
El
joven cerró los ojos. Habían pasado años desde que se enteró de la enfermedad
de su hermana, pero aún le resultaba demasiado difícil aceptar la verdad.
-Es
una suerte que viniste, porque iba a llamarte de todos modos. ¿Puedes hacerme
un favor? Acciona ese botón, por favor, para levantar la camilla. Necesito
sentarme.
Wind
hizo lo que pidió. Cuando la camilla comenzó a elevarse, pudo ver como el
rostro de su hermana se transformaba por el dolor, hasta el punto de casi no
poder respirar. Después de varios minutos tratando de recuperarse para volver a
hablar, la mujer exclamó:
-Quiero
que seas el abogado que se encargue de llevar a cabo mi testamento.
-De
acuerdo.
-Todo
mi patrimonio pasará a distintas instituciones benéficas. Sé que nuestro padre
tratará de intervenir, quiero que lo evites. Si inicia una disputa legal, todo
podría…
-No
pasará. Prometo que tu testamento se cumplirá al pie de la letra.
-Gracias,
cariño- sonrió con tristeza- Perdón por obligarte a tener contacto con ese
hombre nuevamente.
-Ni
lo menciones. ¿Quieres que me ocupe de algo más? ¿Víctor?
-¿Qué
pasa conmigo?- preguntó el médico entrando en ese instante.
-Victor
seguirá siendo el mejor médico del mundo. Conocerá a otra mujer, se casará y
tendrá hijos.
-Nunca
te cansas de organizar la vida de todos, ¿eh,?- regañó cariñosamente, besando
su frente.
-¿Por
qué no van ustedes dos a tomar un café?
-¿Estás
segura, amor?
La
mujer miró suplicante a Wind, quien asintió en silencio, para luego decir al
hombre, tomándolo del brazo:
-Vamos,
te hará bien un poco de aire fresco.
-Vendré
en unos minutos. ¿Quieres que vuelva a acostarte?
La
mujer negó en silencio, levantando con mucho esfuerzo su mano, para tomar la de
su esposo.
-Te
amo- murmuró.
-Yo
también te amo- respondió, besando su mano.
Una
vez fuera de la habitación, ambos caminaron lentamente por el largo pasillo.
-El
café del hospital es horrible, podríamos ir al café de la esquina, ¿te parece?
¿Wind…?- dijo, al ver que el joven estaba totalmente ajeno. En ese momento, el
localizador comenzó a sonar en su bolsillo.
-¡Maldición!
Está teniendo otro ataque, debo vol…- pero se interrumpió de repente. Wind lo
sujetaba del brazo con fuerza- ¿Qué estás haciendo???
-No
quiere que la veamos morir- murmuró, con la voz quebrada.
-¿Qué?
¡No! ¡NO!!- gritó, zafando del agarre, para volver corriendo.
Cuando
Wind regresó a la habitación, las enfermeras estaban apagando las pantallas y
desconectando los múltiples tubos del cuerpo de la mujer. Por primera vez en
años, vio el rostro de su hermana sin
señas de dolor. Estaba tranquila, como si sólo se tratara de un sueño. Tocó su
mano con temor, pero la piel aún estaba tibia y le transmitió paz y
tranquilidad. Un llanto desgarrador lo sacó de su ensoñación y volteó su
cabeza, viendo al médico acurrucado en una esquina.
-El
doctor no quiere moverse-le dijo una de las enfermeras- El pobre no duerme hace
días…
Respiró
profundamente, tratando de concentrarse. Lo que estaba a punto de hacer iba a
requerir de toda su energía. Se acercó al hombre, colocando una mano sobre su
cabeza. Casi al instante, los sentimientos de dolor, rabia e impotencia
entraron en su cuerpo, con tal fuerza, que lo hicieron tambalear. Incrementó la
concentración, rodeando su mano con su aura celeste. Cuando supo que estaba
dentro de la mente del hombre, habló con la mayor suavidad que pudo:
-Sé
que es difícil, pero Mariana finalmente está en paz. Vas a levantarte, a secar
tus lágrimas y a seguir adelante. Es lo que ella quería.
Lentamente,
el llanto se detuvo, convirtiéndose en suaves sollozos.
-Eres
una gran persona, Víctor. Amaste y cuidaste a Mariana como yo nunca pude
hacerlo. No puedo eliminar el dolor, pero puedo aliviarlo. Déjame absorber todo
lo malo y quédate con los buenos recuerdos, para siempre…
Horas
después, cuando los encargados de la empresa crematoria llegaron, Victor se
había recuperado lo suficiente como para
hacerse cargo de todos los trámites. Wind se quedó con él hasta que
retiraron el cuerpo, negándose a participar de la ceremonia que se llevaría a
cabo al mediodía en la capilla del hospital.
Su
hermana no era religiosa, pero había pedido que le organizaran una pequeña
reunión, para que todos los que quisieran, pudieran despedirla.
Wind
se detuvo en la puerta, viendo que la capilla estaba repleta de margaritas, la
flor favorita de Mariana. A lo lejos, se escuchaba la melodía de su banda
favorita de jazz.
-Una
combinación única para una mujer única, ¿no lo crees?-escuchó a sus espaldas.
Víctor se colocó a su lado, observando el interior de la capilla con profunda
tristeza, pero también con serenidad y resignación.
-Ya
lo creo. Oye, voy a ir a la empresa a poner en orden los papeles del
testamento. Quiero que todo se ejecute lo antes posible.
-De
acuerdo. Llámame si necesitas algo.
-Lo
haré.
-¿Wind?
Toma… ella hubiera querido que lo tuvieras.
Victor
le colocó en la mano una fina cadenita de oro, regalo de su madre al cumplir 15
años. Su corazón se estrujó de dolor y sólo pudo agradecer y colocarla en su
bolsillo, para luego salir rápidamente. Necesitaba estar solo para poder
equilibrar todo lo que estaba sintiendo.
Afortunadamente,
el edificio estaba vacío, la comisión directiva había decretado duelo para que
todos pudieran asistir a la ceremonia y despedir a la que había sido la cabeza
de la empresa durante 10 años. Al llegar a la oficina, lo primero que hizo fue preparar
café y encender un cigarrillo.
-Ran
va a molestarse cuando sienta el olor en mi ropa- fue lo primero que pensó,
sabiendo que el moreno detestaba que fume- Lo siento, pero en este momento lo
necesito…
Le
estaba costando sobremanera procesar los sentimientos que había absorbido de
Victor. Todas sus sensaciones se estaban mezclando con las propias en un
remolino que se hacía cada vez más intenso.
Sabía
que lo mejor era poner su atención en otra cosa, así que sacó todas las
carpetas y encendió la computadora. Al ver todos los balances perfectamente
ordenados, no pudo evitar sonreír. Su hermana se había ocupado de dejar todo
listo para que el traspaso fuera lo más sencillo posible.
Las
horas pasaron sin que se diera cuenta. Cuando al fin terminó, un tirón en la
espalda le indicó que había pasado demasiado tiempo sentado. Miró de reojo su
reloj, eran casi las diez de la noche.
Estaba
exhausto. Mental y físicamente. Tomó el celular para llamar a un taxi, cuando
sintió ruidos en la oficina contigua. Era extraño que hubiera alguien a esa
hora, pero tal vez algún empleado había olvidado algo. Sin embargo, cuando
entró, vio a tres sujetos sacando carpetas y abriendo cajas.
-¿Quienes
son ustedes…?- comenzó a decir, pero cayó al reconocer a uno de ellos.
Era
su padre.
-¿Qué
estás haciendo aquí?- habló el hombre- ¿Cómo tienes la llave?
Wind
no respondió. Su vista fue directo al traje negro que llevaba puesto aquel
sujeto. ¿Acaso se había atrevido a…?
-¿Fuiste
a la ceremonia?
-¿Qué…?
No respondiste mi…
-¡CONTESTA!
¿FUISTE A LA CEREMONIA?!
-Soy…
su padre. Tengo… derecho…
El
hombre vio con espanto como los ojos del joven se volvían blancos. Sabía lo que
eso significaba. Retrocedió hasta quedar pegado a la pared.
-¡Detenganlo!
¡Rápido!- ordenó a los otros dos, quienes rápidamente trataron de acercarse.
Pero, cuando quisieron tocarlo, fueron enviados contra la pared, con tal
fuerza, que perdieron la conciencia.
-Espera…
no, no… ¡las cámaras de seguridad están grabando!-gritó, viendo que el joven se
acercaba a él- Si me haces algo…
-¿Qué
viniste a hacer aquí?
-Sólo…
sólo quería los papeles…
-¿QUÉ
PAPELES!?
-El…
el testamento… yo, yo tengo derechos… ¿AHGG!- el hombre gritó al sentir la mano
de Wind en su cuello.
-No
tienes ningún derecho- la voz sonó extremadamente fría- Ni siquiera tienes el
derecho de pisar este lugar.
-Suel…
no…no puedo…
El
joven apretó aún más. Veía con satisfacción cómo el hombre se retorcía,
desesperado por respirar, mientras su rostro se ponía color morado.
-Por…
por fa…
Sonrió,
soltándolo en el último minuto. El hombre cayó al suelo, jadeando entre
lágrimas.
No
quería matarlo, sería demasiado fácil. Quería causarle dolor, todo el dolor que
él estaba sintiendo en ese momento.
-Mons…
monstruo… eres un monstruo…- habló el hombre desde el suelo- Tendría que…
haberte matado hace… hace años…
-Es
lo que vienes diciendo desde que tengo 3 años, ahora es demasiado tarde. Ahora,
yo puedo matarte. Pero, ¿sabes? no lo haré. Tengo otra cosa en mente… algo
mucho mejor…
Su
corazón latió desenfrenado cuando se quitó los lentes, que se retorcieron al
contacto con sus manos. Se agachó para quedar cara a cara con su padre, viendo
su rostro entrar en pánico absoluto. El mismo pánico que sentía él de niño cada
vez que recibía los castigos por dejar salir su poder, por mostrarse diferente.
Al
fin podía devolverle todo el miedo que acumuló durante años.
-Podemos…
podemos hacer un trato… ¡quédate con la empresa! ¡quédate con todo! tengo
dinero… mucho…
-Cierra
la boca- cortó, colocando dos dedos en su frente. Los ojos blancos brillaron,
llenos de odio- Cuando llegue la policía, le contarás toda la verdad, todo lo
que viniste a hacer aquí. Renunciarás a todos tus bienes y nunca más te
acercarás a este lugar ni a ningún sitio que tenga que ver con Mariana,
¿ENTENDISTE?!
-Si…
-Y
en las noches, cuando quieras dormir, las voces te atormentarán sin descanso.
Nunca más tendrás paz- se acercó al rostro del hombre y susurró en su oído- Las
voces que tú creaste, las que pusiste en mi cabeza… ahora serán las que te
acompañen hasta el último día de tu vida. Bienvenido a mi infierno, padre…
Retiró
los dedos, incorporándose, mientras su padre permanecía completamente inmóvil,
con los ojos abiertos. De repente, el hombre comenzó a gritar enloquecido,
agarrando su cabeza con las manos.
Lo
miró, comenzando a reír, sintiéndose eufórico. Su venganza estaba completa. Sin
embargo, no se sintió aliviado, al contrario. Caminó a tientas, sintiéndose
mareado y con náuseas. Todo en su cabeza daba vueltas.
Tenía
que volver al SIT antes de perder el control por completo…
Randall
abrió los ojos, saliendo del trance. Tenía el rostro mojado por las lágrimas.
-Perdón-
dijo Wind, limpiando suavemente su rostro- No quise…
Pero
no pudo seguir hablando porque el moreno lo abrazó con fuerza.
-Gracias
por permitirme entrar. Por favor, hazlo cada vez que lo necesites. Por favor,
promételo.
-No
sé qué hice para merecerte, Ran- sonrió, besándole la punta de la nariz.
-No
desvíes el tema. Promételo.
Cómo
el rubio no respondía, tomó su rostro para verlo fijo a los ojos.
-Desde
que nos conocimos, has escuchado cada uno de mis problemas, me has contenido
cada vez que lo necesité. Quiero hacer lo mismo, Wind. Quiero ser parte de tu
vida más allá del SIT. Sé que te cuesta
hablar de tus cosas, pero ahora vi todo lo que tuviste que afrontar solo y no
puedo soportar más que me dejes al margen. Déjame ser tu novio. No puedo hacer
que las voces desaparezcan, pero tal vez pueda ayudarte a que las escuches más
despacio. Por favor.
-Tal
vez… de vez en cuando… podamos hacer lo mismo que ahora… dejarte entrar…
-Eso
sería maravilloso.
-Tú
eres maravilloso.
-Amos
somos maravillosos- rio- Me encanta tu verdadero nombre.
-Dejé
de usarlo para que no relacionen el apellido con el de mi padre- contestó,
bajando la vista- Mariana hizo lo mismo cuando se casó.
-¿Puedo
llamarte Cristian? Sólo cuando seamos tu y yo.
-Por
supuesto. ¿Tanto te gusta?
-Si,
porque suena más a mi novio y no al jefe del SIT. Aunque también me encanta el
nombre Wind.
-Ese
lo elegí cuando me gradué de la preparatoria y pude irme de la casa de mi
padre… cuando por primera vez me sentí “libre”
En
ese instante, el rubio se dio cuenta que había hablado de algo muy privado y
personal, era la primera vez que le contaba eso a otra persona, ni siquiera se
lo había dicho a Mariana. Miró nuevamente a Randall, los ojos negros estaban
fijos en él, tan dulces y brillantes como siempre. Y comenzó a reír.
-¿Y
ahora qué pasó?- preguntó el moreno, sorprendido.
-Nada,
nada- respondió, besándolo- Sólo que las voces ya comienzan a escucharse más
despacio…
Continuará...