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24 marzo, 2020

Confesión


Dejé de escribir por mucho tiempo. Demasiado. Pero comencé este 2020 con la firme decisión de volver a donde pertenezco, el único lugar donde me siento totalmente feliz.
No hay que olvidar las raíces, no hay que olvidar lo que uno lleva en el alma.
Las palabras brotan de nuevo y si, cuesta, pero ya vamos a agarrar el ritmo.
Lo importante es que volví.
Cera vuelve a abrir los ojos...




Susurros del Corazón

Cuando te das cuenta de que te falta algo, que no estás completo… y que ese “algo” da vueltas y vueltas por la cabeza, pero es tan… sutil que no deja verse fácilmente.

Cuando te bloqueas y no sabes como seguir, pero sientes que las palabras luchan por verse plasmadas en el papel. Una contradicción dolorosa. Saber que la historia está, pero no puedes escribirla.

Y duele. Pero es un dolor placentero… difícil de explicar y comprender para aquel que nunca sintió lo mismo.

Entonces, lo único que queda por hacer es dar borrón y cuenta nueva. Cerrar los ojos y dejar que el corazón hable. Y escucharlo cuidadosamente…

Eso es lo que voy a hacer. Me di cuenta que no estoy yendo en la dirección correcta. En los últimos años lo que escribo no me llena por completo.

Siempre falta “algo”, siempre hay un “pero” y un… “¿y si…?”

Porque siempre es mucho más fácil plasmar los sentimientos en algo lejano… para que no duela.
He repartido mis miedos y sensaciones en tantos pedacitos, que tengo el alma dispersa como un rompecabezas.

Es hora de juntar los pedacitos de nuevo, y juntar el valor para escribir lo que en verdad siento. Aunque sea mil veces más difícil.
Se que puedo hacerlo, se que debo hacerlo. Ya di demasiadas vueltas.
Llegó el momento que el zorro escuche el verdadero “susurro de su corazón"