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21 febrero, 2026

SIT: Rebirth (2026) - Primera parte

 


CAPÍTULO I

-Esto es tan aburrido... ¿Cuándo fue la última misión del SIT? ¿Un año?

-No seas exagerado, Randall. Fue hace sólo una semana- respondió una joven pelirroja.

-El tiempo se hace eterno cuando no hay trabajo. No sé qué hacer.

-Deberías tener un hobby, ¿por qué no me acompañas a danza? Es divertido.

-No, gracias. Prefiero quedarme aquí juntando polvo.

La joven abrió la boca para protestar, pero la interrumpió la llegada de un hombre joven de largo y lacio cabello rubio.

-Buenas tardes. Me alegra encontrarlos aquí.

- ¿Nos tienes trabajo, jefecito?

-Así es, Venus. ¿Dónde están Hack y Emmanuel?

-Hack dijo que estaría tomando cerveza en la terraza -respondió Randall, que se había incorporado rápidamente al oír la palabra “trabajo”- En cuanto al principito, hace días que no lo veo… afortunadamente.

-Les enviaré un mensaje para que vengan de inmediato. Esta misión es urgente.

Veinte minutos después, un muchacho entró a la oficina. Era muy atractivo y saludó con una sugestiva sonrisa. Casi inmediatamente entró tras él otro hombre. Una cicatriz surcaba su rostro, confiriéndole un aspecto duro y sombrío.

- Esta mañana se comunicaron conmigo para encontrar a una persona. Si aceptamos, recibiremos una gran retribución económica.

- ¡Vaya! ¿Quién es, algún millonario? – preguntó Venus.

-Su nombre es Alissa, tiene 12 años – y diciendo esto, abrió su maletín y sacó una fotografía.

- ¿Una niña? – preguntó Emmanuel, observando a la jovencita de rizos rubios y grandes ojos azules - ¿Acaso se escapó de la casa de mamá y papá?

-No precisamente. Desapareció ayer del laboratorio de tecnología de la Capital.

- ¿De un laboratorio? ¿Y qué tiene que ver con ellos?- preguntó Randall, interesándose de repente.

-No lo sé. Me reuní con el representante del Consejo Directivo de ese instituto y no me dio muchas explicaciones.

-Parece un trabajo sencillo, ¿qué es lo que te preocupa?- volvió a preguntar Randall, viendo que el rubio se mantenía con el ceño fruncido.

-Tal vez esté sobrepensando, pero me llama la atención que hayan acudido directo a nosotros, sin llamar a la policía.

- Tal vez porque saben que son unos ineptos y nosotros los mejores- rio Emmanuel- Y bien, ¿vamos a aceptar?

-Hagámoslo- apoyó Randall.

-Si, por favor, o Randall morirá de aburrimiento- continuó Venus, en tanto que Hack sólo levantó los hombros demostrando aceptación.

-Bien, entonces no perdamos más el tiempo. Nos dividiremos en dos grupos: Venus y Emmanuel irán al centro de la ciudad. Hack, Randall y yo recorreremos los barrios bajos de la zona sur. ¡Pongámonos en marcha!

Al oír las indicaciones, todos se levantaron al instante. Solo Hack, que había permanecido en absoluto silencio durante la reunión, continuó sentado. Miró de reojo la fotografía y encendió un cigarrillo. Sólo entonces se puso de pie lentamente y siguió a sus compañeros.

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- ¿Alguna noticia?

-No, doctor Danson...

- ¡Maldición! ¡Son unos idiotas! ¡Tenemos que encontrarla!

-Ya contraté al SIT, señor. Es un servicio muy bueno y...

-Por su vida más vale que lo sea, doctor Forter. Todo esto es responsabilidad suya.

-Si, señor, le aseguro que la encontraré- aseguró, retirándose de la oficina.

- ¿Por qué tenía que suceder justo ahora?! ¿Por qué?!- se repetía una y otra vez mientras caminaba nerviosamente – Faltaba tan poco... tan poco...

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-De acuerdo Venus, comuníquenme cualquier novedad.

-No la encontraron, ¿verdad? - preguntó Randall.

-Aún no, pero pusieron nuestra red de contactos en alerta- respondió Wind.

-Deberíamos ir con ellos, el centro de la ciudad es enorme-continuó su compañero- Una niña no se escondería en un basurero como éste. Si es que se escapó, como te dijeron, lo cual me parece bastante improbable.

-Opino lo mismo, Ran. Ese laboratorio es de máxima seguridad, nada entra ni sale sin que lo autoricen.

- ¿Piensas que alguien la secuestró?

-  No lo sé. Todo es demasiado extraño.

Ambos caminaban lenta, pero tranquilamente entre los estrechos callejones. Metros atrás, Hack los seguía silencioso como una sombra. A su alrededor, los edificios bajos y oscuros parecían no tener habitantes, pero era solo en apariencia. Cabezas se asomaban con cautela a través de las ventanas sin vidrios y, de vez en cuando, alguien pasaba presurosamente y desaparecía en un pasillo.

Los bajos de la ciudad, también conocidos como el “nido de ratas” no era un buen lugar. Allí se refugiaban asesinos, traficantes y todo aquel que no se llevara bien con la ley. Todos se conocían y protegían entre sí, desconfiando de cualquier extraño que osara poner los pies en su territorio, atacándolo cruelmente.

Y si bien el SIT era una organización secreta, todos conocían a Wind, Randall y Hack y nadie en su sano juicio se atrevería a atacarlos, por lo que se contentaban con vigilar cada uno de sus movimientos desde las sombras.

-El hombre que habló conmigo, un tal doctor Forter, parecía desesperado, no podía articular palabra sin temblar. Todo en él... irradiaba terror-continuó Wind- Lo sentí como si hubiera perdido algo muy peligroso... y temiera que lo descubrieran.

-Tal vez sea la razón por la que no llamaron a la policía...- comenzó Randall, pero se interrumpió al ver que Hack se había abalanzado sobre un hombre y lo sostenía contra la pared.

- ¿Qué ocurre???

-Este miserable nos ha estado siguiendo desde que entramos aquí.

-Yo... yo... lo siento, pero... sé lo que están buscando...

- ¿A qué te refieres, rata asquerosa? - preguntó Hack apretando su cuello aún más.

-No... no puedo respirar... -gimió luchando por deshacerse de los fuertes puños del muchacho.

-Suéltalo, Hack- ordenó Wind, luego se dirigió al hombre, que yacía en el suelo, tratando de recobrar la respiración- Habla.

-Yo solo sé lo... lo que vi, señor Wind, señor. Vi a la niña que están buscando.

- ¿Dónde se encuentra?

-Yo le diría con mucho gusto si... me da una... pequeña recompensa, ¿sabe? - continuó con una horrible mueca que pretendió ser sonrisa.

Hack se movió furioso, dispuesto a golpearlo, pero Wind extendió su brazo. Luego se agachó hasta que su mirada se encontró con la del hombre. Sus ojos azules brillaron a través de los lentes y su voz se tornó fría y cortante cuando dijo:

-Será mejor que digas todo lo que sabes, ahora mismo. Tu única recompensa será conservar la vida.

-Cla... claro señor, yo sólo... sólo bromeaba -tartamudeó con los ojos desmesuradamente abiertos por el miedo- Vi entrar a la niña y caminar por los callejones, pero no llegó muy lejos... la banda del Gran Red la capturó.

- ¿Dónde la tienen?

-En.… su refugio... el antiguo depósito que está a tres cuadras de aquí. Creo... creo que la pensaban vender al mercado negro.

Wind se levantó rápidamente y con la mirada indicó a sus compañeros que lo siguieran.

-Debemos darnos prisa. Esa banda es peligrosa. Me comunicaré con Venus y Emmanuel.

-Te salvaste porque no puedo perder el tiempo- le dijo Hack al hombre, que lo miraba desde el suelo- No te atrevas a seguirnos de nuevo.

Cerca de la medianoche, la camioneta del SIT se detuvo a metros del viejo depósito. No había guardias a la vista, pero sabían que toda la zona era un lugar fuertemente custodiado.

-Ingresé al sistema de vigilancia- exclamó Randall, desde su computadora portátil- Calculo que serán unas 20 personas armadas, distribuidas en los dos pasillos. En la sala central veo seis personas más. Pero no encuentro a la niña. La mejor opción es entrar por el lateral derecho. Tendríamos unos cuantos minutos antes de que nos intercepten.

-No me gusta entrar a escondidas- protestó Emmanuel- prefiero el ataque directo.

-Nuestra prioridad es encontrar a la pequeña- dijo Wind con firmeza- Luego podremos atacar de frente.

-Randall, si logras darme algo de tiempo sin luz, podré despejar el camino.

-Cuenta con ello, compañera.

Descendieron del vehículo, acercándose a la entrada lateral con mucho cuidado.

-El interruptor está colocado. Cortará de inmediato toda señal y los dejará a oscuras durante 2 minutos. Cuando ordenes, Wind.

El joven rubio se había sacado los lentes, dejando ver sus ojos de un intenso color violeta.

-No logro captar ningún tipo de energía inusual, tal vez la tienen sedada. Si no está en este lugar, interceptaremos al líder para interrogarlo. No quiero bajas de ningún tipo, equipo, sólo encárguense de dejarlos fuera de combate. ¡En marcha!

Se oyó una explosión e inmediatamente todo quedó a oscuras. Venus abrió la puerta de una patada y, a una velocidad increíble, se abrió paso entre los guardias, desarmándolos, detrás de ella, Randall y Hack se encargaron de noquearlos uno por uno,  dejándolos inconscientes.

-¡Intrusos! ¡Nos están atacando!

Las balas atravesaron la oscuridad, aumentando el caos del momento y permitiendo al SIT avanzar hasta llegar a la sala central.

-¡Es ahí!- dijo de pronto Wind, señalando una esquina- ¡Ahí está!

-Queda 1 minuto sin luz- avisó Randall- Debemos salir YA.

En la esquina, la niña temblaba aterrorizada. Escuchaba los gritos a su alrededor, y veía las sombras de las personas que la habían atrapado corriendo desesperadas, escapando de una fuerza desconocida que se movía en la oscuridad absoluta.

De repente, dos ojos violeta aparecieron frente a ella. Quiso gritar, pero el miedo le había secado la garganta.

-Cálmate, Alissa, vamos a sacarte de aquí…

-5 segundos. Nos quedamos sin tiempo, comenzó a decir cuando la luz regresó.

-¡Son los malditos del SIT!

-¡No dejen que salgan vivos!

Nuevamente comenzó la balacera, pero esta vez podían ver a su objetivo. A duras penas, el equipo logró moverse y encontrar resguardo detrás de unas cajas, pero no duraría mucho tiempo.

-Wind- dijo Hack llegando a su lado- Emmanuel y yo abriremos paso para que puedan salir.

-Danos vía libre, jefecito- pidió su compañero- Terminaremos en un instante.

-De acuerdo-suspiró- No tenemos alternativa.

-¡Al fin!- exclamó Emmanuel, levantándose y avanzando con entusiasmo, quedando a la vista de  todos, seguido casi al instante por Hack.

-Vamos a mostrarles todo el poder del SIT, compañero, ¿que te parece?

-Cierra la boca y ponte a trabajar.

Emmanuel comenzó a reír, rodeándose de una tenue luz negra mientras sus ojos grises se tornaron rojos. Cuando alcanzó al primer hombre que quiso atacarlo, lo tomó rápidamente por el cuello y con un rápido movimiento, hizo un corte en la mejilla con sus dedos, del cual emanó un hilo de sangre.

-Hmmm...  he probado mejores- dijo para sí, alejando el dedo de sus labios- Pero es comprensible que sea así, teniendo en cuenta el lugar de donde provienes.

El grupo que se había reunido para atacar a Emmanuel se quedó estupefacto al observar la escena.

- ¡Retrocedan!!!!¡Es el demonio-vampiro!!!

- ¿Ya se quieren ir? No será posible, amigos, aún no logro satisfacer mi apetito.

-Como te gusta ser el centro de atención, niño bonito- protestó Hack, que se mantenía a sus espaldas. Con un movimiento, encendió sus puños, convirtiéndolos en dos antorchas.

Desde su escondite, Alissa observaba todo sin dar crédito a sus ojos. ¿Quiénes eran esas personas? Pero no tuvo tiempo de pensar más, cuando se vio alzada en vilo. Fue en vano querer resistirse, esa persona la sostuvo firmemente.

-Cierra los ojos, pequeña- escuchó que murmuraron en su oído- No es una escena agradable.

El primer cadáver calcinado se desplomó ante sus ojos. Se cubrió el rostro, pero el aroma a sangre y carne quemada entró de lleno en sus pulmones, impidiéndole respirar y produciéndole arcadas al mismo tiempo.

-Estamos todos, ¡acelera, Venus!

-De prisa, desátala, Ran. Está teniendo un ataque de pánico- habló Wind, arrodillándose para quedar a la altura de la niña. Tomó su rostro con ambas manos y fijó sus ojos en ella -Ya pasó todo, Alissa. Estás a salvo. Mírame y concéntrate en mi voz…

Al principio Alissa trató de zafarse, pero se calmó al instante al ver los ojos de Wind. El aire volvía a entrar en sus pulmones y las náuseas cesaron. Lentamente se quedó dormida.

-Así está mejor, ¿verdad? - comenzó a decir pero, de repente, sus ojos se abrieron desmesuradamente y retiró sus manos como si hubiera recibido una descarga eléctrica.

- ¿Estás bien? - preguntó rápidamente Randall, que había sido el único testigo de la escena- ¿Qué sucedió?

-No… no es nada- respondió, rápidamente- Estoy bien.

 Después de atravesar la ciudad, llegaron al apartamento que servía de hogar al SIT. Con inmenso alivio, se acomodaron para recuperarse, algunos en el sofá y otros en la barra.

-Eso es lo malo de trabajar de noche- exclamó Venus sacando una cerveza del refrigerador- Con tanta adrenalina en mi cuerpo no podré dormir.

-Yo tengo un excelente método para bajar toda esa adrenalina- continuó Emmanuel acercándose.

-En tus sueños, galán- contestó entregándole la cerveza helada- Toma y póntela en los pantalones.

-¿Dónde llevo a la niña?

-La habitación sur está vacía, Ran. Llévala allí por favor.

- ¿No debería permanecer alguien con ella? Tal vez intente escapar de nuevo.

-No lo hará, dormirá hasta mañana. Yo... me iré a descansar. Buenas noches.

Wind subió las escaleras con rapidez, ingresó en su habitación y fue directo al lavabo del baño, comenzando a vomitar con fuerza.

-No es posible- dijo al ver que sus manos estaban lastimadas. No eran heridas profundas, pero sí dolorosas. Como si hubiera sufrido una quemadura de segundo grado.

Su rostro estaba cubierto de sudor. Lavó cuidadosamente sus manos con agua fría y luego se mojó la cara, tratando de calmar el latido acelerado de su corazón.

- ¿Quién es...? ¿Qué es esta niña?

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-Buenos días- saludó Randall a Wind al entrar en la cocina y encontrar al rubio tomando café- Te ves mal.

-No dormí muy bien.

-Pasé por la habitación de Alissa, aún duerme como un bebé.

Al escuchar ese nombre, Wind desvió la mirada, gesto que no pasó desapercibido para el muchacho. Sin embargo, fingió no haberlo notado y se sirvió café. En ese momento observó que tenía las manos en una posición extraña.

- ¿Qué te pasó?

-No fue nada, sólo... -pero se interrumpió cuando Randall vio las heridas.

-Sabes que no puedes mentirme- exclamó- ¡Por todos los demonios! ¿Cómo te hiciste esto?

-Fue cuando utilicé la hipnosis en Alissa. No sé cómo, pero ella lo hizo. De repente sentí una extraordinaria energía que emanaba de su cuerpo y comenzaba a abrasarme por dentro. Si no se hubiera dormido, me habría lastimado más.

-Por eso te veías tan raro anoche, ¿Por qué no me dijiste nada?

-Estaba demasiado confundido, necesitaba pensar para tratar de entender. Pero fue imposible, le di mil vueltas al asunto y aún no le encuentro el sentido. Debería haber sentido desde el principio esa inmensa energía. ¿Cómo logra una niña tan pequeña ocultar tanto poder?

-¿Será una de nosotros?

-No lo sé.

-Esta misión no resultó tan fácil después de todo. Seguramente cuando la llevemos al laboratorio...

-No la vamos a llevar.

- ¿Te has vuelto loco?

- ¿Acaso no te das cuenta, Ran? Esa criatura tiene algo demasiado poderoso en su interior. Eso explicaría el nerviosismo de ese doctor y el que no llamaran a la policía. No, hasta que esto no se aclare, esta misión no se termina. Tenemos que hablar con ella.

-De acuerdo. No lo entiendo, pero te apoyo. Siempre tienes razón en tus afirmaciones.

-Gracias.

-Además, eres el jefe, ¿no? - agregó riendo.

Ambos se encaminaron hacia la habitación de Alissa, pero al abrir la puerta, vieron que estaba vacía.

-Pero... ¡Si estuve aquí hace diez minutos!!!

-Rápido, Ran, debemos encontrarla. No podemos permitir que vuelva a escapar.

En la terraza, Hack se encontraba sentado en el borde de una de las cornisas. Esta era su manera favorita de comenzar la mañana. Con un cigarrillo y una botella de cerveza, observaba desde las alturas el movimiento incipiente de la ciudad. Estaba enfrascado en sus pensamientos cuando escuchó a sus espaldas unos pasos alborotados. Alissa apareció corriendo y se dirigió hacia delante. Al ver que estaba en la terraza, miró desesperada a todos lados.

-No creo que puedas bajar por ahí- exclamó cuando la niña se acercó al borde y miró hacia el abismo.

-Eres uno de ellos... ustedes quieren llevarme de nuevo al laboratorio y... ¡No lo permitiré!

- ¿Y qué harás para evitarlo?

Alissa se subió a la cornisa. Temblaba, pero contestó decidida:

-Voy a saltar.

-Son diez pisos, pequeña, no será una caída agradable.

-Lo... lo sé, pero ¡No me importa! ¡No voy a volver a ese lugar!

La niña respiró profundamente y cerró los ojos. Apretó con fuerza los puños y dio un paso al frente.

Todo pasó en un segundo. Sintió que todo daba vueltas y luego la tiraban hacia atrás. Cuando abrió los ojos estaba contra la pared, Hack la sostenía por la cintura.

- ¡Demonios! Nunca pensé que hablaras en serio, ¿Estás bien?

- ¡Suéltame! ¡No me toques!

Una intensa energía envió a Hack hacia atrás, con tal fuerza que le costó incorporarse. Cuando lo hizo, vio que el cuerpo de la niña emitía destellos de una luz tan intensa que era imposible mirarla.

- ¡Nadie me llevará de vuelta a ese lugar maldito!

-Oye, oye, cálmate pequeña-exclamó el hombre, tratando de acercarse- Hablemos calmadamente, ¿sí?

- ¡NO TE ACERQUES! -gritó extendiendo su mano hacia Hack, de la cual salió un rayo de luz que impactó de lleno en el pecho del hombre. En ese preciso momento, Wind y Randall aparecieron.

- ¡Alissa! Detente por favor- pidió Wind mientras Randall corría hacia Hack, que yacía inconsciente.

- ¡NO QUIERO VOLVER! ¡NO QUIERO VOLVER!

-Ran, saca a Hack y llévalo al apartamento.

-No te voy a dejar...

- ¡HAZLO! - gritó quitándose los lentes y rodeándose de una tenue aura celeste. Se movió con cuidado entre los haces de luz que emanaban de la niña y se colocó frente a ella.

-Tienes que calmarte, yo te ayudaré- esas palabras resonaron en la cabeza de Alissa. Era la voz suave y tranquila que había escuchado antes y por un momento quiso tranquilizarse, pero el miedo era demasiado. Wind se dio cuenta e incrementó su concentración.

-Quiero ayudarte, pero no puedo hacerlo si sigues así. Créeme, no te llevaremos al laboratorio.

- ¿En.… en verdad? Yo no... lo soportaría... no de nuevo...

-Cálmate, por favor. Sólo queremos ayudarte.

Lentamente, la energía que rodeaba a Alissa disminuyó y finalmente desapareció. La niña cayó de rodillas, con el rostro bañado en lágrimas.

-Vámonos, pequeña. Adentro podrás descansar y hablaremos un poco.

Alissa se prendió con fuerza al cuello de Wind y suplicó desesperada:

-Tiene que ayudarme... no me lleve de vuelta... por favor, por favor...

-Te doy mi palabra- susurró levantándola suavemente- Todo estará bien.

Después de una taza de té, Wind llevó a Alissa a su habitación. La niña aún temblaba, pero se sentía un poco más tranquila.

-Duerme un poco, te sentirás mejor.

-Lo que pasó... yo...

-No hay prisa, hablaremos más tarde. Ahora descansa.

Aunque no pensaba dormir tanto, Alissa se despertó pasada la medianoche. Al principio, miró a su alrededor, desconcertada. Luego, los recuerdos de lo sucedido horas antes llegaron a su mente. ¿Quiénes serían esas personas? ¿Debería confiar en ellas? Bueno, después de todo no tenía muchas opciones, tenía en claro que no la dejarían abandonar aquel lugar. 

Un impulso la llevó a salir de la habitación, caminando en puntillas para no hacer ruido. Atravesó un largo pasillo para luego dirigirse a una pequeña sala, débilmente iluminada con una lámpara, donde se detuvo de repente al vislumbrar a una persona que la observaba atentamente.

-Parece que nuestro destino es encontrarnos- exclamó Hack apagando su cigarrillo- Espero que sea más tranquilo que la última vez.

-No pude controlarme, lo siento.

- ¿Estás mejor ahora?

-Creo que sí.

-No debes temer, Wind dijo que no te llevaríamos a ese laboratorio que tanto temes.

Alissa emitió un profundo suspiro.

- ¿Piensas quedarte parada toda la noche? - volvió a preguntar Hack después de un par de minutos de incómodo silencio, en donde la niña había permanecido mirándolo, completamente inmóvil- Si tienes hambre…

-No tengo hambre-contestó rápidamente- ¿Por qué me trajeron hasta acá? ¿Por qué me estaban buscando?

-No me corresponde responder eso, Wind te lo dirá más adelante, supongo… Sabes, si piensas quedarte como estatua, se te van a acalambrar las piernas. Además, no me gusta que se me queden mirando.

-A ti te lastimaron mucho, ¿verdad?- fue la repentina declaración, que dejó atónito al hombre. Los ojos marrones se llenaron de furia.

-Lo siento, no sé controlarlo- continuó Alissa, al ver su reacción. Bajó la cabeza, comenzando a llorar- Sólo llega…no entiendo por qué pasa… lo siento.

Esta vez, el suspiro provino del hombre, quien tuvo que respirar profundamente varias veces para poder tranquilizarse. Terminó su cigarrillo y se acercó a la niña, que continuaba llorando en medio de la sala.

-No pretendas que te consuele o algo, no sirvo para eso. Pero si te puedo asegurar que estás a salvo en este lugar. No sé qué te pasó y tampoco me importa, pero no dejaremos que nadie te vuelva a hacer daño.

El llanto se detuvo, siendo reemplazado por un suave sollozo.

-Y una cosa más: Wind podrá ayudarte con eso… que tienes. Si pudo hacerlo conmigo, puede con cualquier cosa, ¿escuchaste?

La niña lo miró a los ojos, unos ojos profundos, misteriosos, en donde brillaba una luz extraña. Nuevamente pudo sentir aquellos sentimientos de miedo, ira, frustración, chocando unos a otros en un caos descontrolado. Pero dentro, muy dentro, una sensación cálida, que le dio consuelo al instante.

Rápidamente bajó la mirada y apretó los puños.

-Muchas gracias-murmuró.

-No tienes nada que…

-Confío en ti.  No sé por qué... pero sé que puedo hacerlo.

-No deberías- fue lo último que escuchó a sus espaldas, y los pasos alejándose en la oscuridad de la noche.

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- “¡Es inútil, doctor! Ya no sé qué hacer…Tiene un carácter extremadamente violento... y ese extraño... ¿Cómo explicarlo?

-Cálmese, señora.

- ¡Cómo puedo calmarme?!! ¿Cómo puedo hacerlo cuando mi propio hijo casi me asesina e incendia la casa?! ¡Ya no puedo tenerlo aquí! ¡Es un demonio!!! Usted me dijo que hay instituciones especiales, llévelo ahí ¡Quiero que se vaya! No me importa donde, no quiero volver a verlo…

La mujer escuchó el ruido del vidrio al romperse. Al voltearse vio a un pequeño niño de ocho años que la miraba temblando y con el rostro bañado en lágrimas.

-Yo sólo... sólo quería un vaso de leche...-continuó diciendo, apretando con fuerza los puños, que se envolvieron en llamas- ¿Tanto me odias, mamá?”

Hack se despertó sobresaltado y cubierto de sudor. Otra vez la misma pesadilla, la que lo atormentaba hace años. Miró su reloj, las cinco y media de la mañana.

-Demonios… sólo dormí dos horas.

Dio media vuelta y cerró los ojos, tratando de volver a conciliar el sueño. Pero fue imposible y, después de dar vueltas durante media hora, prefirió levantarse, estaba demasiado agitado para seguir durmiendo.

                                           “A ti también te lastimaron mucho, ¿verdad?”

Esas palabras no dejaban de dar vueltas en su cabeza. Y para completar, esa pesadilla que nunca lo abandonaba. Todo había sido demasiado para una sola noche.

Al entrar en la cocina encontró a Wind y Randall tomando café. Aquel dúo inseparable siempre se levantaba temprano.

-Buenos días- saludaron

- Wind, ¿la niña está por acá? - preguntó en seco, mirando a su alrededor.

-No, aún duerme.

-Hmm- gruñó- Creo que ella es como tú.

El joven rubio bajó su taza y lo miró sorprendido.

-¿Cómo dices?

-Por casualidad nos encontramos anoche, en la sala. Y en un momento, ella dijo algo… dijo algo como… - apretó los puños con frustración- como lo que me dijiste esa primera vez que nos vimos.

Wind abrió la boca para hablar, pero Hack se lo impidió:

-Sólo intercambiamos unas frases y me fui. Me… me pareció que era importante que te lo contara.

-Lo es. Muchas gracias, Hack.

-Hmm- volvió a gruñir, retirándose. Pero sólo dio dos pasos y se detuvo.

-No es de mi incumbencia, pero creo que esa criatura la pasó muy mal en ese laboratorio. En fin, estaré en la terraza por si me necesitas.

-Nunca hubiera imaginado que la niña se pusiera a hablar con este tipo- exclamó Randall cuando el hombre desapareció- Definitivamente es muy valiente.

Al ver que Wind parecía no haberlo oído, continuó:

-¿Crees que tiene razón? ¿Que es como tú?

-Las dos veces que entré en contacto con Alissa pude sentir una enorme energía, pero no sé… también siento que no es lo mismo. Ahh… odio cuando todo es tan confuso.

-¿Hablarás con ella?

-No. Pensándolo mejor, lo mejor será ir directo al grano. Hablaré con ese tal doctor Forter y le diré que logramos lo que nos pidió.

-Wind, ¿no pensarás…?

-Convoca a reunión, Ran. Tenemos trabajo que hacer.

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-¿No es demasiado peligroso ir solo?- preguntó Alissa cuando Wind le dijo que tenía una reunión con el doctor Forter.

-No va a ir “solo”- interrumpió Venus mientras colocaba al rubio un pequeño micrófono bajo su corbata y ajustaba un minúsculo auricular. Por suerte, Wind tenía el cabello largo y el aparato quedaba totalmente oculto- Nosotros estaremos oyendo y viendo todo desde afuera.

-Tenga cuidado con el  doctor Danson… es peligroso…

-No te preocupes, pequeña- sonrió Wind acariciándole la cabeza para tranquilizarla- Todo saldrá bien, ya verás.

Después de realizar todos los preparativos, el equipo del SIT partió rumbo a su destino. Wind fue en su auto y el resto lo siguió a distancia prudente en la camioneta. El muchacho bajó del vehículo y se dirigió al gran edifico blanco frente suyo. Al llegar a la puerta, ésta se abrió automáticamente.

Dos hombres armados lo esperaban, le hicieron señas para que los siguiera y recorrieron un largo pasillo hasta llegar a una oficina. Allí, el doctor Forter lo esperaba impaciente. Detrás de él había dos hombres más.

-Buenas tardes, doctor Forter- saludó Wind, sentándose con una total calma.

-¿Dónde está la niña?- preguntó secamente.

-Primero necesito que me responda algunas preguntas. 

-¿Qué? ¿A qué se refiere con eso?

-El  tiempo que Alissa estuvo con nosotros fue poco, pero suficiente para darnos cuenta de que... tiene unas características muy “especiales”

-¡No sé a qué se refiere!

-Vamos, doctor, me refiero a la energía que emana de esa niña. ¿Sabe? Estuve averiguando un poco sobre los antecedentes de este laboratorio y encontré algunos datos interesantes, como incidentes relacionados a explosiones, empleados muertos en extrañas circunstancias y otros hechos cuidadosamente ocultos en archivos clasificados- al ver que el hombre palidecía, Wind continuó, con una sonrisa que exasperó aún más al científico- Como le dije en nuestra primera reunión, el SIT es muy bueno encontrando  cosas.

-¡Esto es demasiado!!- gritó dando un puñetazo a la mesa- ¡Yo contraté un servicio, no tengo por qué dar explicaciones!

La sonrisa de Wind se diluyó y sus ojos brillaron detrás de los lentes al responder:

-Entonces, debido a que usted se niega a darme respuestas, le informo que nuestro trato está disuelto. Ya deposité en su cuenta bancaria el dinero que nos proporcionó como adelanto. El SIT ya no tiene nada que ver con ustedes.

El muchacho se levantó, en ese momento los cuatro guardias lo rodearon, apuntándole con el arma en la cabeza.

-Lo siento, pero no creo que a mi jefe, el doctor Danson, le guste esa noticia. Si no coopera por las buenas, tendré que obligarlo.

-No me gustan las amenazas, doctor.

-No está en posición de dar opiniones, ¿no cree?

-Eso está por verse.

En ese momento, una pequeña esfera rompió el cristal de una de las ventanas y cayó en medio de la habitación. Antes de que alguien pudiera intervenir, la esfera estalló en miles de luces destellantes. Se escuchó un crujir de vidrios, golpes y gritos. Cuando el doctor Forter pudo abrir los ojos, vio a sus cuatro hombres inconscientes en el suelo. Quiso moverse, pero sintió el frío roce de un arma en su nuca.

-No me movería si fuera usted- murmuró Emmanuel en su oído.

-Las posiciones han cambiado, ¿no cree?- exclamó Wind mientras Hack, Randall y Venus se colocaban a su lado- Veremos ahora si se muestra más comunicativo...

En otro lugar del inmenso laboratorio, Alissa se deslizaba sigilosamente. Había entrado por la puerta de depósito, aprovechando la distracción de los guardias por la presencia del SIT.

A pesar del miedo que sentía, no había podido evitar venir. Un extraño impulso la guiaba, y la niña se dejaba guiar, sintiendo un frío escalofrío que le recorría la espalda.

Atravesó los largos pasillos con los ojos cerrados. No quería ver las habitaciones de los costados. Sin embargo, las sensaciones de miedo y dolor comenzaron a fluir sin poder manejarlas. Los gritos de decenas de niños llenaron su cabeza y comenzó a correr para tratar de escapar.

-Buenas tardes, mi pequeña- dijo una voz.

Alissa se detuvo y abrió los ojos de repente, mirando a su alrededor.

-¿Quién... quién es...?

La sombra se acercó lentamente. La niña forzó la vista, pero estaba demasiado oscuro. Sólo cuando la extraña figura se acercó bastante pudo vislumbrar las facciones de un hombre maduro, de unos cincuenta años, vestido con un traje negro.

-Doctor... Danson...

-Por lo menos recuerdas mi apellido. Dime, ¿Qué haces aquí? ¿Acaso no era tu mayor deseo salir de este lugar y no regresar más?

-Yo... no...

-No lo pudiste evitar. Es lógico, tarde o temprano todos vuelven a su hogar.

-¡Este lugar no es mi hogar!!!

-Entonces, ¿Cómo explicarías ese deseo que no puedes controlar, ese deseo de volver? Admítelo, Alissa, querías regresar.

-¡No es verdad!- gritó enfurecida- ¿Cómo se atreve a decir eso?

-Desde que escapaste has estado teniendo recuerdos extraños, ¿verdad? Sensaciones de miedo, dolor… creería que también recuerdas gritos aterradores, ¿acaso me equivoco?

-¿Cómo…?

-Todo está aquí- respondió, señalando una de las computadoras, la cual mostraba un gráfico con cientos de números. Son los datos que la doctora Letto te implantó la noche antes de que desaparecieras. ¿La recuerdas?

El vago recuerdo de la mujer apareció en su mente, pero por más que se concentró con todas sus fuerzas, sólo podía ver una sombra difusa.

-Esa infeliz hizo bien su trabajo al hacer que la olvidaras- continuó, avanzando hacia otra computadora, donde accedió a una carpeta con cientos de fotos. Abrió una al azar, y Alissa pudo ver a una mujer de edad madura jugando ajedrez… con ella.

-Soy yo…

-Si quieres, puedes ver todas las fotos y videos. Todo está registrado, desde el momento de tu nacimiento hasta la noche en que ella te obligó a escapar. Estás feliz en la foto, ¿ves? Porque siempre  fuiste feliz con nosotros.

Alissa retrocedió, demasiado anonadada para emitir palabra. En su interior, miles de sensaciones chocaban unas a otras, a la que volvía a sentir esa poderosa energía que comenzaba a fluir.

-¿Fue mentira? ¿Lo que estuve sintiendo…? ¿Todo?

-Así es. Ella implantó esos recuerdos falsos para hacer que quisieras irte. Esa noche, había planeado sacarte y llevarte al exterior, para que formaras parte de su nuevo proyecto. La maldita colaboró conmigo durante décadas e intentó traicionarme a último momento.

-Quiero hablar con ella… quiero que me lo diga personalmente.

-Eso va a ser imposible, Alissa- respondió, colocando otro video, en donde la niña pudo ver la imagen difusa de una docena de personas en el piso del pasillo de salida del laboratorio, inmóviles. Sólo fueron unos segundos y la imagen se cortó- Cuando el personal llegó al día siguiente, se encontró con esos cadáveres calcinados, sólo pudimos reconocer a Letto por análisis de su ADN. Las quemaduras no eran normales, sólo después de muchos estudios pudimos determinar que fueron producto de energía de una intensidad descomunal. ¿Entiendes que quiero decir?

-No… no puede ser…

-Tú lo hiciste, Alyssa. Tú mataste a esas personas. Desconozco la razón, pero ahora que estás aquí podemos saberlo.

La niña se tomó la cabeza y cerró los ojos. Las lágrimas corrían por sus mejillas y el odio crecía en su interior. Ya no podía controlar esa energía, debía hacerla explotar... debía...

-Sé que estás muy confundida, pero me correspondía decirte la verdad. Ahora, es momento de sacar toda la basura que te implantaron y volver a lo que realmente eres- exclamó acercándose- No permitiré que nadie más vuelva a entrometerse. Pasé gran parte de mi vida perfeccionándote, y al fin tuve éxito. En tu cuerpo guardas un poder enorme y yo te ayudaré a usarlo…

Ya no pudo aguantar más. Con un grito desgarrador, la energía estalló con tal fuerza que el hombre fue arrojado con fuerza hacia atrás. Las luces centellearon y todo a su alrededor comenzó a explotar en mil pedazos.

-No puedo aguantar más- dijo Alissa cayendo de rodillas. La poderosa energía comenzaba a resquebrajar el techo y las paredes, pronto todo se derrumbaría.

Demasiado cansada para moverse, se echó al suelo y se tomó las rodillas con las manos. La energía comenzó a disminuir hasta cesar por completo.

¿Había ocurrido así la vez anterior? Cuando asesinó a todas esas personas… Pero, esta vez no huiría. ¿Para qué serviría? No tenía lugar donde ir.

-Sólo espero que pase pronto -pensó cerrando los ojos. Un adormecimiento se apoderó de ella. Lo último que sintió fue que la alzaban suavemente y murmuraban:

-Aún no puede terminar, no para ti...

Alissa abrió los ojos lentamente. Se sentía confundida... y muy cansada. Al principio no supo dónde se encontraba, pero luego distinguió que estaba en una habitación. Parecía de noche, todo estaba en penumbras, excepto por la débil luz que entraba por la ventana.

-Debe ser la luna - pensó. Ladeó su cabeza y vio que una persona estaba sentada a su lado. No podía identificar quien era, estaba demasiado oscuro, y sus ojos comenzaban a cerrarse de cansancio.

-Despertaste - escuchó, mientras trataba de mantenerse despierta- Aún tienes fiebre, debes seguir durmiendo.

Alissa cerró los ojos, sintiendo que colocaban algo frío en su frente, aliviando el dolor. El sueño la invadió y volvió a quedarse dormida.

                                               —-----------------------------

El sol entraba a raudales por la ventana, ahora la habitación parecía diferente, mucho más alegre, más cálida.

-Buenos días ¿Cómo te sientes?

Ahora sí pudo ver de quien se trataba, los ojos azules de Wind la miraban expectantes.

-¿Y bien?

-Estoy... muy cansada... ¿Qué pasó?

-Eso debería preguntártelo yo. Estábamos con el doctor Forter y de repente todo comenzó a temblar y a estallar.

-¿Cómo supieron que... era yo?

-Bueno, no había anuncio de terremoto- contestó tratando de ser alegre, luego siguió serio, pero a la vez dulce, sintiendo que el alma de la joven se estrujaba de dolor- ¿Por qué fuiste?

Pero no obtuvo respuesta, Alissa sólo dio vuelta la cabeza y cerró los ojos. Wind se levantó, disponiéndose a salir.

-¿Por qué...? ¿Por qué me encontró? ¿Por qué no... me dejó ahí?- preguntó con la voz ahogada.

-No lo hice, fue Hack. Cuando estábamos en esa oficina y todo comenzó a derrumbarse, él lo supo, no sé cómo... creo que ni él mismo lo sabe. Pero salió corriendo y fue directo a donde estabas, justo a tiempo. Todo el edificio se vino abajo momentos después. Además, él estuvo contigo toda la noche, acompañándote. No quiso separarse de ti, a pesar de que recibió heridas y estaba muy cansado. Al fin, esta mañana pude convencerlo para que descansara un poco.

-¿Por qué lo hizo? Debió dejarme ahí... - murmuró mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

-No puedo responder eso, lo único que puedo decirte es que Hack arriesgó la vida por ti. No lo defraudes- y diciendo eso salió de la habitación.

Dos días después, Alissa había recuperado sus fuerzas, pero no quería salir de la habitación. Apenas probaba bocado, a pesar de todos los esfuerzos de Randall.

Hack tampoco la abandonaba, pero, al contrario de los demás, sólo la acompañaba en silencio.

Aunque no mediaran palabras, a la niña le hacía bien su compañía, sólo necesitaba a alguien que estuviera ahí... y que borrara esa horrible sensación de soledad y vacío.

Una tarde, la lluvia caía implacable sobre la ventana. Comenzaba el otoño, y se notaba. Pero la habitación estaba cálida. Hack entró con una bandeja, dejó una taza con chocolate humeante en la mesita de luz, y tomó la otra junto con el periódico.

Alissa miró la taza y luego a Hack, casi sin pensarlo, exclamó:

-Gracias.

El hombre abrió los ojos asombrado, pero los ocultó con las hojas del periódico mientras respondía:

-No es nada, la tarde está perfecta para una taza de chocolate caliente.

-No me refería a eso, sino... a lo que has hecho por mí estos días. Por haberme acompañado... y... -no pudo continuar por que se le quebró la voz.

-Wind dijo que ahora perteneces al SIT, somos compañeros.

Después de unos minutos en silencio, Alissa continuó:

-¿Cómo lo haces?

-¿Hacer qué?

-Seguir.

Hack la ignoró, concentrándose nuevamente en el periódico. Pudo escuchar un profundo suspiro y poco después, los sollozos de la niña.

-Si vas a estar llorando todo el tiempo, te dejaré sola- dijo, arrojando a un lado el periódico

-Lo siento.

-¡Deja de decir eso! No vas a llegar a ningún lado si te comportas como una niña débil y…- comenzó a decir, pero se interrumpió de repente al entrar en contacto con los ojos de Alissa.

Y se sintió un idiota. Estaba frente a una criatura. Las imágenes de él mismo, llorando desesperado porque su madre le decía que era un demonio, inundaron su mente.

-Escucha- volvió a hablar, esta vez tratando de que su voz sonara más tranquila- Te dije anteriormente que no soy bueno consolando personas. Tampoco soy una persona amable. Así que no esperes palabras bonitas de mi parte. ¿Quieres saber cómo seguir? Sólo sigue, como sea. No hay otra manera… o por lo menos ninguna ha funcionado conmigo. Sólo te levantas a la mañana, haces tu trabajo y te acuestas a la noche. No sé qué clase de trabajo te dará, Wind, pero solo concéntrate en hacerlo. Eso es todo.

-Él es el jefe, ¿verdad? Wind, el señor de cabello largo y rubio. El que te ayudó.

-Así es, él… -comenzó a decir, pero se interrumpió al ver al susodicho abrir la puerta y entrar a la habitación.

-Buenas tardes. Ah, hola Hack, no esperaba que estuvieras aquí otra vez.

-Ya me iba.

-Vengo a hablar con Alissa, pero no hay problema si…

-Ni lo pienses, ya perdí demasiado tiempo. Nos vemos.

-No le hagas mucho caso- continuó Wind cuando el hombre salió de la habitación- Es hosco, pero…

-En el fondo está tan vacío como yo.

-Hack me dijo que pudiste “ver” en su interior, ¿es cierto?

-Si. No fue intencional, no sé como pasa.

-¿Te gustaría aprender a manejarlo? Puedo ayudarte.

-Es lo que el doctor Danson quería que hiciera- dijo, con desconfianza- ¿Por qué debería confiar en usted?

-Es verdad- sonrió- No puedo pedirte tan fácilmente que confíes en una persona que acabas de conocer. Mira, hace muchos años, tuve un sueño. Cuando fui consciente de que tenía estas habilidades, me pregunté si habría otras personas iguales a mí. Me propuse buscarlas y armar un equipo, que con sus capacidades lograra resolver las situaciones más difíciles, cosas que nadie más podría hacer. Así nació el SIT. Al principio fuimos Randall, Venus y yo y con el tiempo se unieron los demás. Somos totalmente diferentes, pero algo nos une y es que en el SIT podemos ser nosotros mismos sin que nos señalen como “raros” o “monstruos”.

-Las personas te temen. A ti y a los que están a tu alrededor.

La frase de Alissa lo congeló.

-Lo, lo siento. Pasó otra vez…

-No te disculpes, es cierto lo que viste en mí- contestó con tristeza- Es por ello que trato con todas mis fuerzas de demostrarle al mundo que está equivocado. Que lo diferente no tiene que ser siempre algo malo a lo que hay que temer.

-Si decido no quedarme, ¿qué hará?

-La causa del laboratorio está en manos de la justicia. Eres menor de edad, así que el juez a cargo dispuso que tu tenencia esté bajo mi responsabilidad, pero si así lo quisieras, buscaría un lugar seguro y responsable que te cuide. Sólo debes decírmelo.

-Por ahora… ¿podría quedarme aquí? Sólo… no quiero aprender a manejar nada. Es más, desearía que lo que tengo desapareciera, pero… no se puede.

-Por supuesto. Quédate todo el tiempo que quieras. Más adelante veremos como organizarnos, ¿de acuerdo?

-Está bien.

-La cena estará lista dentro de poco, por si quieres unirte.

-Le agradezco, pero no tengo apetito.

-De acuerdo. Entonces, me despido. Buenas noches.

-Buenas noches… eh, ¿señor Wind?

-¿Si?

-Gracias. Por todo.

El joven volvió a sonreír y salió de la habitación.

                                              “Las personas te temen. A ti y a los que están a tu alrededor”

-¿La pequeña va a cenar?- preguntó Randall al tiempo que colocaba una enorme fuente de pasta en el centro de la mesa.

-No, prefiere seguir descansando. Además, vi tazas con restos de chocolate, así que pienso que alguien le habrá llevado la merienda, ¿verdad, Hack?

-Hmm- fue la única respuesta, mientras el hombre se llevaba un enorme bocado de pan a la boca.

-No te llenes con pan, amigo, la pasta está deliciosa- exclamó Venus- Randall, eres el puto amo.

-El día que hables como una persona decente será el mejor día de mi vida.

-Pensé que tu mejor día sería cuando el jefe ceda y acepte casarse contigo- terció Emmanuel riendo.

-¿Quieres morir,  desgraciado?????

-Por ahora no, gracias, disfruto ser inmortal. Pero te llamaré cuando cambie de opinión jajajaja.

Wind rio con ganas mientras veía como los tres jóvenes discutían acaloradamente. Mientras tanto, Hack disfrutaba de su comida en silencio.

                               “Las personas te temen. A tí y a los que están a tu alrededor”

-Seguiré luchando con todas mis fuerzas- pensó- Hasta que, algún día, el mundo se dé cuenta lo grandiosas que son las personas que forman el SIT.

 

CAPÍTULO II

-Buenas tardes- saludó cordialmente el portero al ver entrar a Wind y Randall- Señor Randall, su esposa lo está esperando. Se encontró en el pasillo con la señorita Venus y subieron juntas.

-Muchas gracias, Edgar- respondió, mientras entraba al ascensor con Wind- Qué extraño, no me avisó que vendría. De todas maneras, no creo que sea nada grave. Ni bien termine con eso, iré contigo a…

-Tómate tu tiempo, Ran. El informe puede esperar. Ya terminamos la misión, que era lo más importante.

Cuando llegaron, lo primero que vieron al abrir la puerta fue una pequeña niña corriendo con todas sus fuerzas, segundos después, Alissa apareció gritando:

-¡No es justo! ¡Espiaste mi escondite!

-Hola, Randall- saludó a su vez una joven mujer saliendo al encuentro de ambos- Lo siento, Wind, Chloe quería jugar a las escondidas y todo se descontroló un poco.

Al escuchar el nombre, la niña se detuvo en seco.

-¡Papaaaaa!!!!- exclamó, corriendo a los brazos del muchacho, quien la alzó y comenzó a dar vueltas con ella.

-Un gusto verte, Vanesa. Por favor, la sala está a su disposición, pónganse cómodos. Alissa, necesito que me ayudes en algo, por favor.

-No sabía que Randall tenía una hija- dijo la niña una vez que estuvieron en la cocina y el rubio comenzó a preparar café.

-Pues, si, la tiene.

-¿Cuántos años tiene?

-Cinco  años.

-¿Y esa chica es su novia?

-Es su esposa.

-¿Y por qué no vive con ella?

Wind se masajeó la frente y respiró profundo, tratando de tranquilizarse. Fue una gran suerte que apareciera Venus en ese instante y lo salvara de colapsar.

-Que bueno que volvieron, ya no sabía como entretener a la niña. Y no me refiero a la pequeña Chloe.

-No hace falta que tires indirectas, sé muy bien que te refieres a mí, puedes decir mi nombre- bufó Alissa- Es tu culpa por ser tan aburrida.

-Hack no te parece aburrido y ese hombre puede pasar días enteros en absoluto silencio.

-Porque el silencio puede ser entretenido si estás con la persona correcta- sentenció, de forma tan solemne que la pelirroja no pudo hacer otra cosa que reírse. Pero, al ver que el joven rubio seguía revolviendo su café en silencio, exclamó- ¿La misión salió bien?... ¿Wind?

-¿Eh…? Si, si, todo terminó perfecto, no era gran cosa. Por si me necesitan, estaré en la oficina.

-Espera, dijiste que necesitabas que te ayude en algo… -comenzó a decir cuando el joven clavó sus ojos azules en ella- Ah, ya sé, sólo querías dejarlos solos. Sería todo más fácil para mí si hablaran claro.

Wind no respondió, sólo hizo un ademán con la mano a modo de despedida y salió de la habitación.

-¿Hace mucho trabajas con él?- preguntó Alissa.

-¿Hmm? ¿Con Wind? Unos ocho años.

-Espero que no me lleve tanto tiempo entenderlo. Parecía molesto, y no sé qué pude haber hecho.

-No fuiste tú, pequeña.

-¿Y entonces?

-Ahh, no es fácil de explicar- suspiró- Cosas de adultos.

Estaba por abrir la boca para preguntar qué eran esas famosas “cosas de adulto”, cuando recibió una notificación de su celular.

-Es mi tutor, olvidé que tenía clases de matemáticas.

-Buena suerte con la escuela, pequeña. Gracias al cielo que esa tortura terminó hace mucho para mí.

¿Todos los adultos serían tan extraños como la gente del SIT? Los únicos adultos que había conocido hasta entonces era la gente del laboratorio, pero no lograba recordar casi nada, su mente era un gran velo blanco. Había comenzado terapia con un equipo de psicólogos, psiquiatras y pedagogos, pero los avances eran mínimos. Afortunadamente, los recuerdos falsos implantados habían desaparecido, pero era todo. Todos le decían que debía comenzar a crear recuerdos de cero, pero tampoco estaba segura si eso era lo que quería. De lo único que estaba segura era que no podía permitir que sus poderes salieran a la luz nunca más.

-¿Qué es lo que quiero?- se dijo, a la vez que escuchaba el interminable discurso de su profesor, quien estaba enfrascado en la explicación de derivadas. Sabía que no necesitaba prestar atención, las matemáticas eran pan comido para ella. Así como biología, literatura, historia…

Tal vez también le habían implantado un supercerebro, así como todos decían que Wind tenía.

El perfecto Wind. Adorado por todos.

-Muy bien, Alissa- la voz de su profesor la sacó de su ensoñación- ¿Alguna pregunta?

-No, profesor.

-De acuerdo. Te enviaré los ejercicios por mail y la semana que viene tendremos tu primer examen. Luego coordinaré el día y horario con Wind, ¿de acuerdo?

-Si, profesor, muchas gracias. Adiós.

La niña cerró la notebook con un suspiro de alivio. Miró por la ventana, el sol estaba cayendo. Inmediatamente sacó su celular del bolsillo.

-Qué extraño, Randall no me mandó el mensaje avisándome de la cena.

Bajó a la sala principal, que se mantenía en penumbras. Al principio creyó que el departamento estaba vacío, pero a lo lejos pudo ver una tenue luz proveniente de la oficina del jefe del SIT.

-Bueno, parece que hoy no hay cena en familia- se dijo al ver en la cocina cuatro platos cubiertos por una cubierta plástica, cada uno con los nombres de Wind, Hack, Venus y el suyo propio. Rio internamente al ver que además tenían una notita con el tiempo y la temperatura para calentarlos en el microondas.

-Randall debe querer evitar que incendie la cocina- murmuró- El pollo con papas asadas se ve tentador, pero tengo otra idea.

Hack abrió su segunda cerveza de la noche con satisfacción. Sentado en la cornisa del edificio, con el aire frío entrando en sus pulmones. Era perfecto. O por lo menos lo era hasta que escuchó una voz muy familiar detrás de él.

-No sé si viste que Randall nos dejó la cena en la cocina, pero por las dudas, traje varios emparedados. Son de jamón y queso, sin mayonesa.

La niña se acomodó cerca suyo y comenzó a comer lentamente.

-No es necesario que mastiques tan despacio- dijo el hombre luego de unos minutos- No me molesta el ruido.

-Entonces, ¿podemos hablar?

-Dije que no me molestaba el ruido, no que tenía ganas de hablar.

-Ah… de acuerdo.

-¿De qué quieres hablar?- dijo, luego que nuevamente transcurrieran varios minutos en los que ambos se mantuvieron mirando las luces de la ciudad.

-No es algo importante… bah, no sé. Es que…

De repente, Alissa comenzó a reír. Hack la miró, desconcertado.

-Estaba a punto de hacer lo que los adultos hacen.

-¿Y eso es…?

-Fingir. Me di cuenta que los adultos dicen una cosa cuando en realidad piensan otra. Estaba por inventar algo para hablar, pero en realidad lo único que quería era no estar sola en mi habitación.

-No todos los adultos fingen.

-Es cierto. Sólo no dicen todo lo que deberían decir.

-No es tan simple. No siempre se puede decir todo lo que uno piensa. A veces necesitas guardarte cosas.

-No entiendo por qué.

-Para no lastimar a personas que te importan- exclamó, dando el último sorbo de cerveza.

-Ser adulto es una mierda.

-Randall se molestará contigo si te escucha decir groserías.

-Nunca las diría en frente de…. ahhhh, creo que voy entendiendo.

-Captas muy rápido, niña.

-Mira, hablando de Randall- dijo, señalando abajo en la calle al hombre que entraba al garaje del edificio en su motocicleta.

-Entremos, seguramente querrá cenar con nosotros y no dejará de insistir hasta que aceptemos, así que prefiero ahorrar tiempo. Ah, será mejor que no menciones que estuviste aquí arriba. No le gustará saber que te quedaste en el frío y sentada al borde del precipicio. ¿De acuerdo?

-Está bien. No quiero que se preocupe, él me cae muy bien. ¿Sabes? Aprendo mucho más contigo que con todos mis profesores, tal vez debería decirle a Wind que quiero quedarme todo el tiempo contigo para aprender más.

-Y entonces yo me tiraría por este precipicio. Cuando hablas te soporto muy poco tiempo, Alissa. No pruebes mi paciencia.

-Auch, eso dolió ¿dónde quedó lo de guardarte cosas para no lastimar a los demás?

-Segunda lección: aprende a aceptar la verdad, aunque no te guste.

-Realmente ser adulto es una mierda…

 

                                                                         —---------------------------------------------

 

 

 

 

 

 

-Ah! Galletitas de limón, mis favoritas, no te hubieras molestado, Vanesa.

-Es lo mínimo que puedo hacer, hace tres horas que estás frente a esa computadora- contestó la mujer, colocando la bandeja en el escritorio- ¿Algún avance?

-Muy poco. Es extraño, nunca me había costado tanto entrar a las carpetas del sistema de archivos.

-Ay, Randall, eso es muy malo. Si a tí te cuesta, ¿qué dejas para nosotros?

-¿Estás segura que no cambiaron los programas de seguridad?

-¡Por supuesto! Cualquier cambio de sistema me lo deben notificar, además… -comenzó a decir, cuando un hombre entró en la oficina. Al ver a Randall, lo increpó sumamente molesto.

-¿Se puede saber quién es esta persona y porque está en zona restringida?

-Capitán Randall Harris, del SIT- respondió, levantándose mientras le mostraba su identificación. El hombre quedó anonadado por unos segundos, tanto por saber de quién se trataba, como por la imponente figura- ¿Con quién tengo el honor de hablar?

-Él es Daniel Scott, el nuevo supervisor del área II- respondió Vanesa, al ver que el hombre seguía mudo- Daniel, yo pedí la autorización para que Randall viniera. Está tratando de solucionar el problema que te comenté la semana pasada. Y esta mañana coloqué en el registro de entrada que vendría a las 8hs.

-De acuerdo, sólo quería confirmar. Esta área está bajo mi responsabilidad. Que tenga buen día, Capitán.

-Un gusto conocerlo- respondió. Cuando el hombre desapareció, volteó a ver a Vanesa y le preguntó riendo- ¿Este es el estúpido con el que estás saliendo?

-No lo llames estúpido- reclamó, aunque no puedo evitar sonreír- Sólo lo tomaste por sorpresa.

-Claro, claro.

-En serio, es buena persona, no te burles. Es lo mejor del personal de la nueva gestión. Todavía no entiendo como el Director accedió a tantos cambios.

-Supongo que  “acomodar” al nuevo personal es parte de los acuerdos con el Alcalde que fue electo el mes pasado.

-Hubiera preferido que los “acomodara” en otra sección. Manejamos demasiada información sensible aquí.

-Así no habrías conocido a tu nuevo Romeo- rio- No te preocupes tanto, los datos están lo suficientemente encriptados como para que no sea sencillo. Mírame a mí, estoy desde la computadora principal y a duras penas logré entrar. Y hablando del Romeo, ¿sabe que está saliendo con una mujer casada?

-Le conté la verdad.

-Ah, entonces te gusta mucho.

-Así es- respondió, ruborizándose.

-Me alegro- dijo con calidez.

Vanesa volvió a sonreír.

-Te dejaré seguir trabajando- exclamó, dándole un rápido  beso en la frente- Avísame cualquier cosa. Y al mediodía  iremos a almorzar a tu lugar favorito.

-Gracias, pero no…

-Tu equipo puede sobrevivir un día sin que le prepares el almuerzo- cortó- Seguramente Venus tenga una docena de números de delivery en su celular. Además, podemos ir a buscar a Chloe a la guardería para que almuerce con nosotros.

-Sabes cómo convencerme. De acuerdo, sólo espero que tu novio no se ponga celoso cuando veas que sales a almorzar con tu esposo y no con él.

-Mi novio sabe que mi esposo es prioridad- contestó con un guiño cómplice- A las 13hs lo buscaré para nuestra cita, Capitán.

Randall respondió llevándose la mano a la frente haciendo el ademán militar. Cuando la mujer desapareció, sacó su celular para enviar un mensaje en el grupo que mantenía con los miembros del SIT. Venus contestó de inmediato y rio al ver los emojis llorando. Los demás miembros fueron respondiendo de a poco, excepto Wind, que figuraba como desconectado.

Recordó que a la mañana, antes de salir, el rubio le había dicho que tenía asuntos personales que resolver. Era extraño que se desconectara por completo. Por un momento pensó en llamarlo, pero desechó la idea de inmediato.

-No tiene sentido imaginar cosas sin sentido- se dijo, volviéndose a acomodar en el escritorio- Será mejor que vuelva a concentrarme o no terminaré jamás.

                                                                 —----------------------------------

-Juro que estoy poniendo toda mi buena voluntad, pero no le encuentro el más mínimo sentido a ese juego- dijo Venus, bostezando por tercera vez mientras veía a Hack y Alissa jugar ajedrez.

-Porque es un juego que requiere paciencia y concentración, dos cosas que no tienes- respondió Hack rápidamente- Además, si tanto te aburre, ¿por qué no vas a hacer otra cosa? Estás estorbándonos.

-Mi cita me canceló a último momento- suspiró- Así que estaba esperando a ver si Randall volvía para hacer la cena o cocinar yo, no quiero volver a pedir delivery.

-Ni se te ocurra acercarte a la cocina, la última vez…- comenzó a decir Randall, pero se detuvo al ver que Alissa comenzó a temblar repentinamente- Alissa, ¿qué ocurre?

-No… no sé- titubeó, viendo como los vellos de sus brazos se habían erizado del miedo.

En ese momento, Wind entró a la sala y, sin decir palabra, se dirigió  a la cocina.

-Hack…

-Si, no tiene puesto los lentes- le respondió a la pelirroja- Iré a ver qué sucede. Quédate con Alissa.

-¿No será mejor que esperemos a Randall…?

Pero el hombre no la escuchó. Cuando entró a la cocina, vio a Wind sirviéndose un vaso de agua. Se acercó lentamente, cuidando cada uno de sus movimientos.

-Creo que asusté a la pequeña, ¿no?

-No sólo a ella.

-Lo siento, estoy tratando de mantenerme controlado.

-¿Puedo ayudarte de alguna manera?

Wind se volteó, pero evitó mirarlo de frente. Aun así, Hack pudo ver que sus ojos estaban blancos. Las luces comenzaron a titilar incontrolablemente.

-Sé que te gusta pasar las noches en la terraza, pero hoy lo necesito más que tú, ¿crees que podrías cederme tu refugio?

-Por supuesto. ¿Algo más?

El rubio abrió una de las alacenas, sacando una botella de whisky y otra de vodka, para luego colocarlas en su bolso.

-No dejes que nadie suba a buscarme- murmuró- Por favor…

                                                                 —-------------------------------

Randall volvió a la madrugada. Esperaba encontrar todo en penumbras y silencio, así que se llevó una gran sorpresa al ver a Hack, Venus y Emmanuel reunidos en la sala.

-¡Al fin volviste!- exclamó la pelirroja saliendo a su encuentro- Te llamé un millón de veces, ¿dónde diablos te habías metido?

-Oye, cálmate, niña. El trabajo me llevó más de lo esperado y se agotó la batería del celular- ¿Qué sucede?

-Es Wind- respondió Emmanuel- Creemos que está teniendo una crisis.

-¿Qué?!

-Llegó y se encerró en la terraza-siguió explicando Venus- Se llevó consigo varias botellas de alcohol. Pero, lo que más nos preocupa es que está sin los lentes. No sabemos qué pasó. Hasta tuvimos que darle pastillas para dormir a Alissa, al parecer estaba absorbiendo la energía descontrolada de Wind.

-¡Demonios! Iré con él.

-¡Espera!- exclamó Hack, tomándolo del hombro- Wind me ordenó que no deje subir a nadie.

-No me importa lo que te haya dicho. Apártate de mi camino.

-¿Qué harás si no lo hago?- desafió, levantando sus puños en llamas.

-Maldito…

-¡Cálmense los dos!- gritó Venus colocándose en el medio de ambos- No es el momento de peleas estúpidas. Hack, apártate.

-No.

-El único que puede acercarse a Wind en este momento es Randall, lo sabes bien- le dijo, mirándolo con toda la determinación que pudo reunir. Hack la miró, furioso, pero bajó los puños y se alejó de la puerta.

-Toma mi celular. Recuerdas la palabra clave, ¿no?

-Claro, pequeña. Espero no tener que usarla.

Subió corriendo las escaleras, deteniéndose sólo cuando llegó a la puerta que conectaba al exterior. Notó que la habían cerrado con llave, pero bastó con usar un poco de su fuerza para falsear el picaporte.

Se acercó lentamente a la figura que se encontraba recluida en una esquina, en completa oscuridad. Aun así, pudo percibir las botellas vacías y varias cajas de antidepresivos abiertas. Cuando llegó junto al muchacho, notó que tenía colocados sus auriculares de cancelación de ruido. A su lado, el celular mostraba una playlist con sonidos de meditación. Y también notó los lentes, completamente deformados, que asomaban por uno de los bolsillos del saco.

-Dios santo…-murmuró, inclinándose para ver si el joven se encontraba dormido. Pero se encontró con un rostro de mirada perdida, completamente vacía. Sin embargo, cuando quiso sacarle los auriculares, los ojos se encendieron de inmediato y lo miraron. Todo su cuerpo se tensó, preparándose para el ataque.

-Soy yo, Wind. Voy a sacarte los auriculares para que me escuches- murmuró, actuando lo más suavemente que pudo- Sólo quiero saber si estás bien.

-No.

-¿Puedo hacer algo?

-No.

-¿Te parece bien si te llevo a tu habitación? La noche está muy fresca, podrías enfermar. Tu cama será mucho más cómoda para seguir escuchando música.

 

 

Al no recibir respuesta, Randall lo tomó como afirmación.

-Volveré a colocarte los auriculares y te llevaré en brazos, ¿de acuerdo? Cierra los ojos…

 

-¿Pudiste averiguar algo?- preguntó Venus, una vez que Randall salió de la habitación del rubio.

-No, sólo que tomó una dosis de antidepresivos suficiente para dopar a una ballena, además de mezclarlo con alcohol.

-Lo habrá hecho para bloquear sus poderes, sus ojos estaban blancos cuando subió- continuó Hack.

-Si, debe ser. Y sus anteojos estaban rotos. La aleación de metales con lo que los hice soporta los máximos niveles de energía, no quiero ni imaginar el grado de la crisis que tuvo para que terminen destruidos de esa manera. En fin, teniendo en cuenta su nivel de drogas y alcohol en sangre, no creo que sea capaz de moverse por sí solo por varias horas más, pero me quedaré con él por las dudas. Emmanuel, ¿podrías por favor ocuparte de desaparecer todo rastro del desastre en la terraza? Por si sube algún civil.

-Por supuesto, me ocuparé de inmediato.

-¿Qué te parece si te preparo una buena jarra de café? Para pasar la noche.

-Eso sería genial, pequeña. Gracias- sonrió. Cuando estaba por volver a la habitación, Hack lo detuvo.

-Espera.

-Hack, no tengo tiempo ni ganas de…

-Te pido disculpas.

Randall quedó sorprendido y no supo cómo reaccionar.

-Perdón por hablarte así antes. Eres mi compañero de trabajo, nunca debí tratar de atacarte.

-Olvídalo. Ambos estábamos alterados. También te pido disculpas- contestó, extendiendo la mano, que fue estrechada con firmeza por el hombre.

-Así me gusta- dijo Venus, apareciendo sonriente con una bandeja con la jarra de café, tazas y bocadillos- La familia unida.

Hack bufó molesto y se alejó a grandes pasos.

-Hace mucho no tenía una crisis tan grande- susurró Venus, acercándose a la cama, comprobando que finalmente Wind se había dormido- La última fue…

-Hace cuatro años, cuando supo que su hermana tenía cáncer.

-¿Crees que… acaso?- no se animó a terminar la frase.

-No lo sé- suspiró- Esta mañana me dijo que tenía que ocuparse de asuntos personales. Lo noté preocupado… demonios, debí indagar más.

-No te tortures, ambos sabemos que Wind se cierra totalmente cuando se trata de sus cosas.

-Si…- contestó, mirando con tristeza el rostro dormido.

-Iré a ver a Alissa, por las dudas dormiré con ella. La pobrecita despertará bastante agitada. Avísame si necesitas algo, ¿de acuerdo?

-Gracias.

-Es un enorme alivio que estés aquí, amigo. A pesar del muro que Wind construyó a su alrededor, eres el único que puede atravesarlo.

Cuando la joven se retiró, Randall volvió a acomodarse en la silla junto a la cama. Por un instante, tuvo el impulso de tomar la mano de Wind, pero desechó la idea de inmediato.

-Ojalá fuera cierto…

 

 

Capítulo III

-Alissa, necesito hablar contigo un momento, ¿puedo pasar?

La niña abrió la puerta, encontrándose cara a cara con Wind. Al principio se preocupó porque lo vio sin lentes, pero al instante pudo sentir que todo estaba bajo control.

-Sé que estás estudiando para tu examen, así que no te quitaré mucho tiempo. Sólo quiero pedirte perdón por lo que ocurrió la semana pasada. Me comprometí a garantizar tu bienestar, y no pude cumplirlo. Fue totalmente mi culpa y entiendo por qué me has estado evitando. Así que he tomado una decisión: hablaré con las autoridades que tienen tu caso a cargo y les pediré que asignen otro tutor.

-Eso quiere decir que… ¿me iré de aquí?

-Por tus habilidades… no es seguro que estés cerca de mí.

-No es justo- dijo la niña, con los ojos llenos de lágrimas- Me siento a gusto aquí.

-Es la mejor opción.

-No, no es la mejor. ¿Por qué debo irme? Yo logré bloquear mis poderes o lo que sea que tengo. Eres tú el que no puede controlar su mierda, ¡tú deberías irte!- gritó furiosa.

-Lo siento. Pero, no puedo hacer eso.

-¿Por qué no? ¿Sólo porque eres el jefe?

-No, porque tengo una promesa que mantener…

Wind cerró los ojos, respirando lento y profundo. Alissa percibió la lucha de emociones en su interior, como un torbellino enloquecido tratando de salir.

-Estoy consciente de que soy un peligro para todos los que me rodean - habló, luego de unos segundos- Estoy roto, Alissa. Todos en el SIT  lo estamos.

El joven abrió los ojos y la miró fijamente, los ojos azules brillaron, transparentes, claros, y con la mayor sinceridad que Alissa había visto en su vida. El torbellino se había calmado.

-Cuando invité a cada uno de los integrantes del SIT para  que se unieran, prometí darles un propósito. Nuestro grupo no es sólo de trabajo, es un motivo para seguir. Sin importar las veces que falle en controlarme, seguiré luchando para mantener el SIT. Para que mi equipo sepa que, pase lo que pase, aquí tiene un refugio, un lugar seguro al que puede regresar siempre. Lo siento, pero no puedo irme.

Alissa bajó la cabeza, derrotada.

-Te avisaré cuando las autoridades me notifiquen tu nuevo destino. Buenas tardes.

Cuando Wind volvió a su oficina, se encontró a Randall esperándolo ansioso.

-No lo tomó nada bien, ¿no?- fue lo primero que dijo el moreno.

-No.

-¿Estás seguro que es lo mejor para ella?

-Ella me odia, Ran.

-No es verdad, es sólo una niña…

-No la culpo. Se estaba recuperando de todo lo que vivió y tuvo que sufrir las consecuencias de absorber mi energía descontrolada.

-Wind…

-Alissa rechaza sus habilidades, no quiere usarlas, no es como nosotros. Si le duele irse es sólo porque es el único lugar que conoció además del laboratorio. Pero, el SIT no es para ella. Merece un hogar tranquilo, con una familia que la contenga, una familia…

-¿Normal?

-Si te dieran la oportunidad de bloquear tus habilidades y ser un habitante más de la ciudad, nunca más misiones peligrosas, sólo una vida relajada y tranquila, ¿no te gustaría?

-Es demasiado tarde para mí.

-También para mí. Pero, no para ella.

-Ahh… ya debería saber que nunca podré ganarte en una discusión- sonrió-Tienes razón, Alissa estará mejor en otro lugar. Sólo… me había acostumbrado a tener a la pequeñita dando vueltas por acá. En fin, volviendo al trabajo, Emmanuel está trabajando en el objetivo que nos asignaron la semana pasada. Y con respecto al nuevo que nos asignaron esta mañana, le diré a Hack y Venus que me acompañen. Saldremos en media hora.

-Los acompañaré en la camioneta…

-En tus sueños. No te moverás de acá- cortó, decidido.

-Estoy mucho mejor, Ran.

-Podrás ganar todas las discusiones, pero no vas a hacerme cambiar de opinión en esto. No dejaré que participes en otra misión hasta que logre perfeccionar tus nuevos lentes, no me importa lo bien que te sientas.

Randall vio los ojos de Wind lanzar chispas de enojo, pero en vez de preocuparse, lo hizo reír, desconcertando al rubio.

-Eres igual a la pequeña cuando se enoja.

La frase lo desarmó por completo y no le quedó otra opción que suspirar, resignado, y aceptar su derrota.

 

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-Gracias por venir tan pronto- exclamó el detective cuando vio llegar a los tres integrantes del SIT- Síganme por favor, los llevaré a la escena del crimen.

El hombre los guio hasta el interior del depósito abandonado, donde se encontraban tres peritos trabajando en el cadáver de un hombre joven.

-Lo encontraron los trabajadores del depósito hace una hora, cuando ingresaron a trabajar luego de su receso del mediodía- explicó el detective- Es el tercero en menos de 15 días.

-¿Pudieron identificarlo?- preguntó Venus, mientras se colocaba el equipo para integrarse al trabajo de los peritos.

-Se trata de Vince Preston, un operario del área de construcción de la fábrica. Recientemente despedido por venir a trabajar bajo los efectos de las drogas. Treinta años, sin antecedentes de enfermedad reciente. Estamos en espera  del historial completo, pero debemos proceder con cautela, para evitar que la noticia se viralice por los medios.

-Daré una vuelta por los alrededores- susurró Hack a Randall, quien asintió. Cuando estaba por salir del depósito, se topó con una mujer y, detrás de ella, un hombre casi idéntico a ella.

-Doctora, que gusto verla- saludó el detective, saliendo a su encuentro- Venga, le presento al Capitán Harris, del SIT.

-¡Ah, el SIT, al fin! Un placer conocerlo, Capitán- exclamó, con acento francés- Soy la doctora Lora Beaumont, él es mi hermano Pierre.

-Un gusto, soy Randall Harris. Mi compañera Venus se encuentra trabajando con los peritos.

-Pierre, ¿por qué no los acompañas?- habló en francés- Estoy segura que puedes ayudar.

El hombre asintió, alejándose.

-Disculpe, doctora, nunca los había visto antes, ¿en qué división trabajan?

-No pertenecemos a la policía. Ambos somos del Instituto de Investigación Genómica de París.

Al oírla, Randall frunció el ceño. Comenzaba a tener un mal presentimiento de por qué esas personas se encontraban ahí.

-El director de nuestro instituto supo de los incidentes del Laboratorio Central- comenzó a decir la mujer, cuando cayó en cuenta de la mirada de Randall- Oh, no piense mal, Capitán, le aseguro que nuestro instituto no trabaja de la misma manera que Danson.

-Lo siento, no quiero parecer brusco, pero no entiendo la razón de su presencia aquí. Este caso no tiene relación con el tema que menciona.

-Creemos que sí- susurró, alejándolo discretamente del resto- Pero, será mejor que hablemos en otro lugar más… seguro.

-Terminé de tomar las muestras…-dijo Venus, mientras terminaba de quitarse las antiparras y el barbijo protector, pero al ver a la mujer, se quedó muda.

-¿Ustedes se conocen?- preguntó el muchacho, al notar que la doctora también se había quedado atónita.

-El mundo realmente es un pañuelo- sonrió la doctora- Lo siento, debemos irnos. Tome mi tarjeta, Capitán, figura mi número de teléfono… aunque Maira ya lo tiene. Pierre, es hora de regresar.

-Esa mujer sabe tu verdadero nombre, ¿de dónde la conoces?- interrogó a su compañera, una vez que los misteriosos visitantes se retiraron.

-Maldición, te lo contaré después- respondió, nerviosa.

-¿Después? Venus…

-Revisé las cámaras de seguridad y encontré cosas interesantes, necesito que las veas- dijo Hack, apareciendo de repente.

Randall tuvo que dejar atrás el interrogatorio para acompañarlo, pero ni bien terminaron y regresaron  a la camioneta rumbo al departamento, volvió a increpar a la pelirroja.

-¿Y bien, compañera? Explícame de dónde conoces a esa mujer.

-Es algo personal. No tiene importancia.

-Claro que la tiene. Me dijo que trabajan en un instituto de investigación genómica y conocen el asunto Danson. 

-No tenía idea de eso, ni siquiera conocía su profesión. Así como tampoco ella conocía la mía, ni que trabajo en el SIT.

-¿Cómo estás tan segura? Perfectamente pueden ser espías enviados por…

-¡Me acosté con ella!- dijo al fin. Hack, que se encontraba manejando, emitió un silbido de sorpresa- Nos conocimos hace un par de semanas en el bar que frecuento. Empezamos a hablar y beber… bueno, no hablamos mucho la verdad… una cosa llevó a la otra y…

-No necesitas entrar en detalles.

-Sabes que tengo una fascinación con todo lo francés, y su acento es adorable. En serio, Randall, te aseguro que Lora no tenía idea de quién era yo.

-Bien, bien, de acuerdo.

-No puedo creer que nos encontremos en este contexto. Rayos, Emmanuel nunca me dejará en paz cuando lo sepa…

-Volviendo a lo que realmente importa- cortó Hack- Dijiste que esa mujer tiene la sospecha que el caso Danson y estas muertes están relacionadas, ¿Se lo dirás a Wind?

-Por supuesto. Sólo espero que alguno de los prototipos de lentes que le dejé funcione, porque será imposible evitar que se involucre. Es más, necesito que se involucre.

-¿Acaso no disfrutas tu rol de jefe?- continuó Hack con ironía.

Randall tuvo que contenerse para no responder de mala manera. Realmente estaba agotado, física y mentalmente. Sólo habían pasado 5 días a cargo del SIT y ya quería mandar al demonio a todos.

Y justo ahora, en el peor momento,  aparecía esa bendita doctora. Ojalá todo fuera una equivocación de esa mujer. Volver al caso Danson sería una pesadilla.

Cuando llegaron, lo primero que hizo fue ir a la oficina de Wind, con la esperanza de encontrarlo trabajando en la computadora, pero estaba vacía, así que optó por dirigirse a su habitación. Golpeó varias veces, sin obtener respuesta. Preocupado, decidió entrar.

-¿Wind…?- habló, en voz baja. La habitación estaba en penumbras y sumamente silenciosa. En el ambiente flotaba un fragante aroma a sándalo y Randall respiró profundo, sintiéndose… ¿feliz?

Lo entendió cuando se acercó a la cama y vio al joven rubio con los ojos cerrados y ambas manos entrelazadas, envueltas en una suave estela celeste.

Y supo que el verdadero jefe del SIT había regresado.

-Hola, Ran- murmuró el rubio, adormilado- Lo siento, medité tan profundo que me quedé dormido. ¿Hace mucho llegaste?

-Acabo de entrar. Creo que funcionó el prototipo.

-Cielos, sí. Siento que me acabo de sacar una montaña de encima. ¿Cómo les fue?

-Mañana tendremos tiempo de hablar, será mejor que me vaya, así continuas descansando.

-Espera- pidió, incorporándose lentamente- Quiero decirte algo. Ven aquí. Siéntate.

-¿De nuevo mezclaste tus pastillas con alcohol?- le dijo, cuando tomó asiento en la cama y el rubio se le quedó mirando fijamente con una sonrisa.

-Claro que no, sólo me siento muy bien… o tal vez si sean las nuevas pastillas que me recetó la psiquiatra. O la meditación. O ambas cosas. No importa - dijo, quitándose los lentes- Ran, ¿recuerdas cuando me pediste que fuera tu novio?

-¿A qué va la pregunta?

-Sólo responde, por favor.

-Por supuesto que lo recuerdo.

-Pasaron cinco años… y aún sigues conmigo. A pesar de todo, nunca te fuiste de mi lado.

-Wind, me estás asustando, ¿qué…?

-Ese fue el mejor día de mi vida. Nunca tuve el valor suficiente para decírtelo. Y ahora no sé qué pasa, pero de repente las palabras salen solas.

-También fue el mejor día de mi vida- respondió, acariciando suavemente la mejilla del rubio, quien volvió a cerrar los ojos.

-Mañana seguramente volveré a cerrarme, como el estúpido cobarde que soy.

-No te castigues.

-¿Por qué sigues conmigo, Ran?

-¿Hace falta que te lo diga?

Wind sonrió, aún con los ojos cerrados. Poco después, sintió suaves besos en su frente, mejillas y finalmente, sus labios. Suspiró al sentir el cálido abrazo que lo envolvió, ese abrazo que siempre lo reconfortaba.

-Siempre estaré a tu lado, ¿de acuerdo?- escuchó la grave voz en su oído- No importa lo que pase, nada ni nadie hará que me aleje de ti.

El cansancio lo comenzó a invadir nuevamente. Las caricias en el pelo y espalda lo habían relajado al máximo. Depositó un último beso en los labios de Randall y volvió a acomodarse en sus brazos, dispuesto a entregarse al sueño. Lo último que sintió, fue que lo acomodaban en la cama, arropándolo con cuidado y un “te amo” al oído, que lo hizo sonreír, para después quedarse profundamente dormido.

 

 

 

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-Gracias por aceptar reunirse con nosotros, Wind- saludó la doctora Beaumont- Un placer verlo nuevamente, Capitán.

Ambos jóvenes saludaron y tomaron asiento en la mesa frente a los doctores. Casi al instante, un mozo se acercó:

-¿Lo mismo de siempre?

-Si, Tony, muchas gracias- respondió Randall- ¿Doctores?

-No, gracias, desayunamos en el hotel.

-El Capitán Harris me comentó que sospechan de que las muertes que han estado ocurriendo en los últimos meses y el caso Danson están relacionados- comenzó Wind, mientras agradecía con un movimiento de cabeza al mozo que había traído una taza de café para él y Randall. Cuando notó la mirada de desconfianza de la doctora, agregó rápidamente- Descuide, este lugar es seguro y todo el personal tiene nuestra absoluta confianza. Todo lo que hablemos quedará en estas cuatro paredes.

-En ese caso…- comenzó a decir la mujer, mientras sacaba varias carpetas de su bolso- Nuestro instituto trabaja en una línea de investigación de diseño genético, principalmente con modelos nerviosos. Nuestro objetivo es crear super neuronas, capaces de reemplazar neuronas dañadas, por ejemplo, en casos de enfermedades degenerativas como el Alzheimer. La línea tiene 20 años de estudio y hemos hecho algunos avances importantes. A comienzos del mes pasado, realicé junto con mi hermano una visita al laboratorio central de esta ciudad, como marco de un convenio que mantienen ambos institutos. Era nuestra tercera visita, en realidad, pero en las dos primeras sólo habíamos tenido reuniones con el personal científico. En esta, sin embargo, nos permitieron ver los laboratorios en donde se encontraban desarrollando su nuevo modelo experimental. Nuestro asombro fue enorme cuando nos mostraron que habían logrado crear nuestras súper neuronas, pero no sólo eso, crearon súper cerebros.

-¿En modelos matemáticos?- preguntó Wind.

-En modelos animales. Nos dijeron que estaban trabajando con una cepa de ratas genéticamente diseñadas, incluso nos mostraron los animales en los bioterios. Sin embargo…

-Ils nous ont menti- exclamó el hermano, quien había permanecido hasta el momento mirando atentamente un punto fijo en la pared.

-Así es, nos mintieron- continuó, abriendo las carpetas- ¿Conocen lo que es la secuenciación genética?

-Lo siento, absolutamente nada.

-Trataré de explicarme lo mejor posible. La secuenciación permite determinar el origen de una muestra, identificando su especie con una precisión casi perfecta. Estos son los resultados de la secuenciación de alguna de las muestras de ese laboratorio.

-¿Homo sapiens-sapiens? ¿Son muestras humanas?

-Así es.

-No entiendo cómo les pudieron haber mostrado…

-No lo hicieron, Wind- interrumpió la mujer- Pierre lo descubrió. Verán, mi hermano, además de ser un científico, es un excelente hacker. Comenzó a sospechar que nos estaban ocultando cosas importantes, así que se introdujo en el sistema del laboratorio y accedió a estos resultados. Lamentablemente, no pudo obtener mucho más.

-Doctora, ¿eso quiere decir que están experimentando con humanos?

-No podría decirlo con certeza, Capitán.

-Ils créent des surhommes.

La mujer respiró profundamente antes de traducir a su hermano.

-Puede parecer una locura, pero… Pierre cree que están creando superhumanos.

Al oír sus palabras, Randall no pudo evitar mirar a Wind, quien se encontraba con la mirada baja, frunciendo casi imperceptiblemente el ceño.

Y cayó en cuenta que habían tenido el mismo presentimiento.

Y eso era una mala, muy mala señal.

 

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-Los análisis forenses del último cadáver coinciden con los otros dos, definitivamente la causa de muerte fue la misma- explicó Venus, mientras Wind miraba atentamente las fotografías de los cuerpos- Toxicología encontró varias sustancias en sangre, todo indica que consumieron karkubi.

-La droga de los pobres…

-Así es- suspiró- Lamentablemente, hay cada vez más casos, principalmente en personas de contextos vulnerables, como este hombre, que había sido despedido y se encontraba en situación de calle. Luego que me contaste lo que hablaron con Lora y su hermano, decidí hacer algunos estudios. Y encontré algo sumamente extraño: el nivel de glutamato de esta víctima era altísimo. Y, si bien eso suele ser indicativo de ciertas enfermedades degenerativas, el hombre era demasiado joven. Cuando fui a ver los cortes histológicos del cerebro, vi que más del 90% de las neuronas estaban destruidas.

-¿Esa droga podría provocarlo?

-Hmm…, lo dudo. Si bien el karkubi puede tener la combinación de varias sustancias, no conozco alguna que pueda producir semejante daño neuronal.  Solicité la autorización para realizar el mismo estudio histopatológico en el cerebro de los otros dos cadáveres, pero si compruebo que tienen el mismo daño… la hipótesis de Lora y su hermano podría llegar a ser verdad.

-Están haciendo pruebas en humanos.

-También coincide que las tres víctimas no tienen familiares declarados. Sumado a su contexto de pobreza, son los conejillos de indias perfectos. Nadie se molesta en indagar demasiado. Es más, los otros dos cadáveres aún esperan en la morgue, en estos 15 días nadie preguntó por ellos.

 -Podrían estar muriendo decenas de estas  personas por lo mismo y a nadie le importaría.

- ¿Es por eso que enviaste a Hack y Randall a indagar las otras morgues de la ciudad?

-A Hack, sí. Ran está haciendo otro tipo de estudio…- comenzó a decir, cuando vieron entrar al muchacho- Justo a tiempo.

-Tengo listo el análisis. Esto te va a interesar mucho, compañera- dijo Randall, abriendo su portátil frente a los otros dos.

Comenzó a reproducir el video de la reunión que habían tenido el día anterior con los científicos franceses. Bajo la imagen, varias curvas de colores, aumentaban y disminuían de tamaño, a la par de la conversación.              

-Recuerdo cuando pasé por lo mismo, sin saberlo- exclamó la joven- Todavía no se los perdono.

-Mira Wind, es exactamente como me dijiste. Las pulsaciones y los ritmos respiratorios de la mujer son increíblemente constantes. Y los del hombre, al contrario, un caos absoluto.

-La sentí muy tranquila todo el tiempo, demasiado tranquila. Como si…

-Estuviera interpretando un papel. Ay, no… no puede ser- volvió a hablar Venus- ¿Es una impostora?

-No podría afirmarlo, pero… ¡ahí! ¡Justo ahí!

Wind detuvo la reproducción del video y retrocedió unos segundos:

“-Doctora, ¿eso quiere decir que están experimentando con humanos?

-No podría decirlo con certeza, Capitán.

-Ils créent des surhommes”

El rubio volvió a parar el video, señalando la gran curva que correspondía a un aumento repentino de la frecuencia cardíaca y respiratoria de la mujer.

-En el momento que ella escuchó esa frase, sentí una enorme sensación de pánico explotando en su interior. Duró sólo unos segundos, luego volvió a recuperar el control.

-Esto confirma que su comportamiento estaba estudiado- habló Randall- No es sencillo recuperarse tan rápido, sin duda es una profesional.

-Al final tenías razón, Randall… es una espía- suspiró Venus.

-Hay una alta probabilidad de que sea así, pero ¿el supuesto hermano?

-Es a él a quien debemos apuntar ahora- exclamó Wind- Debemos lograr una reunión a solas.

-Me encargaré de separarlos- dijo la joven- Supongo que habrás colocado algún nanobot localizador en la bebida, tal como lo hiciste conmigo, ¿verdad, ingeniero loco?

-Afortunadamente, el tal Pierre tomó un vaso de agua. Ella no quiso aceptar nada.

-No se preocupen, me las ingeniaré para que se aleje. No todo es tecnología- respondió, con un guiño- Entraré en acción de inmediato.

-Perfecto, Venus, ni bien nos des el mensaje, será nuestro turno -respondió Wind sacando su celular- Le diré a Emmanuel que esté atento, mi francés está algo oxidado.

-Pensé que usarías directamente la hipnosis.

-Voy a darle la oportunidad de que hable por sí solo. Y si no funciona… pues bien, lo haremos por las malas…

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Pierre se revolvió en la cama, incómodo y miró el reloj: eran casi las 3 de la mañana. No había podido pegar un ojo en toda la noche. Aunque Lora había asegurado toda la habitación antes de irse, no podía evitar sentirse ansioso y deseaba que la mujer regresara pronto.

Estaba a punto de levantarse para ir al baño, cuando escuchó un sonido, casi imperceptible, a sus espaldas. Antes que pudiera reaccionar, un objeto frío y punzante tocó su cuello, a la vez que una voz, en perfecto francés, susurró en su oído:

-Siéntese muy lentamente. Si intenta gritar, le atravesaré el cuello con este cuchillo tan rápido que no tendrá tiempo ni para parpadear. Hablará sólo cuando se lo indique, ¿de acuerdo?

El hombre asintió, incorporándose aterrado. Casi al instante, la luz de la habitación se encendió y vio frente a él a Wind.

-¡Usted! ¿Qué…?!!!!- dijo, pero se interrumpió cuando el filo del cuchillo cortó su piel y un delgado hilo de sangre comenzó a brotar.

-No lo volveré a repetir. Si habla sin mi permiso será hombre muerto.

-Por favor, transmítele el mensaje, Emmanuel.

-Escuche bien: voy a hacerle algunas preguntas y quiero que me responda con la absoluta verdad. Y le aseguro, sabré si está mintiendo, ¿de acuerdo?

-Si…

-¿Cuál es la verdadera razón de su interés por el caso Danson?

-Yo… yo… es lo que le mencioné anteriormente al señor Wind. Estoy… preocupado porque… están experimentando con humanos…

-¿Quién es la mujer que lo acompaña?

-¡Es mi hermana!

Emmanuel miró a Wind, quien negó con la cabeza, suspirando. Acto seguido, Emmanuel golpeó al hombre en la nuca, dejándolo inconsciente al instante.

-No necesitas que esté despierto para entrar en su mente- dijo rápidamente, al ver el gesto de reproche del rubio.

-Pero tampoco era necesario que lo golpees- retrucó, mientras se arremangaba la camisa del lado izquierdo.

-Pensé que dejarías que te mordiera el cuello, como la última vez-dijo, con un leve tono de reproche- ¿Me castigas porque golpeé a este tipo?

-Claro que no, perfectamente puedo establecer conexión contigo desde la muñeca. Vamos, no perdamos más tiempo- respondió, quitándose los lentes.

-No es justo. Estaba esperando emocionado- gruñó, tomando el brazo que le extendía el rubio. Con sutileza, arrimó sus colmillos a la muñeca y los introdujo hasta llegar a la vena. Lentamente la sangre comenzó a fluir en su boca.

Wind cerró los ojos, concentrándose, una suave luz celeste los rodeó a ambos. Cuando los volvió a abrir, sus ojos se habían vuelto de un intenso color violeta. Extendió su brazo libre y apoyó dos dedos en la frente del desvanecido hombre. Al instante, como si fueran extractos de videos, los recuerdos comenzaron a emerger. Los revisó rápidamente, separando los que le parecieron importantes. Sabía que no tenía mucho tiempo, entrar en la mente de las personas le consumía mucha energía. Y más aún ahora, cuando parte de esa energía también estaba siendo absorbida por Emmanuel. Pero no tenía alternativa, necesitaba de su conocimiento de francés para escoger los fragmentos que analizaría más tarde.

Cuando casi habían transcurrido cinco minutos, Emmanuel comenzó a preocuparse. Sentía que la sangre de Wind se estaba quedando sin energía, pero el rubio seguía concentrado. Si llegaba a desmayarse, corría el riesgo de que parte de su mente quedara atrapada en la otra persona. O viceversa. Sin sacar completamente los colmillos, murmuró:

-Mon prince, le temps vous est compté.

Como si hubiera recibido una descarga eléctrica, Wind reaccionó. Quitó con rapidez la mano de la frente del hombre y cerró los ojos.

-¿Estás bien?-preguntó, colocando una pequeña venda adhesiva en la herida.

-Si… gracias por…

-No hables. Le diré a Randall que encienda la camioneta, bajaremos en un instante- continuó, tomándolo en brazos, para descender por la ventana con un gran salto, tan silencioso y suave como una pluma.

-Me ocuparé de dejar todo como estaba en la habitación de ese hombre- dijo Emmanuel a su compañero, luego de que ambos acomodaron a Wind en la camioneta- Los alcanzaré después.

 

-Me tratan como si fuera un bebé- protestó el rubio cuando el joven moreno insistió en llevarlo cargado hasta su cama y luego le dio un gran vaso de licuado de leche, frutas y un emparedado de jamón y queso- Me recuperaré muy pronto.

-No protestes y come- respondió, con un tono seco, que no pasó desapercibido por Wind- ¿Pudiste obtener lo que querías?

-Todo está acá- respondió, señalando su cabeza- Sin embargo, lo analizaré mañana, mi energía aún está algo baja.

-Hmm- el gruñido fue lo único que obtuvo como respuesta- Iré a ver si Hack envió el mensaje a Venus. Vuelvo enseguida.

Cuando Randall regresó, vio con alivio que toda la cena había sido engullida con éxito. El joven ya se había puesto el pijama y parecía estar durmiendo tranquilamente.

Pasó sus dedos suavemente por el rostro dormido, viendo con alivio que la piel había recuperado su tono rosado, para luego descender, apartando los mechones que cubrían su cuello.

-No lo hizo en el cuello- escuchó, casi en un murmullo- ¿Venus volvió?

-Si, todo está bien.

-¿Duermes conmigo?

-Claro, iré a cambiarme y…

-No es necesario que lo hagas- cortó, moviéndose y abriendo las mantas para hacerle espacio.

Randall sonrió y comenzó a quitarse la ropa.

-No es justo que solo yo esté en ropa interior- dijo, acomodándose en la cama y abrazando al rubio, que inmediatamente buscó refugiarse en su pecho.

-Ran, gasté mucha energía hoy.

-Sólo estaba bromeando- respondió rápidamente, acariciándole el cabello.

-Lo hizo en la muñeca izquierda- habló en voz baja, después de varios minutos de permanecer en tranquilo silencio.

-Me gustaría que no lo hiciera en ningún lado- respondió, con un dejo de amargura- Entiendo perfectamente por qué lo hizo, pero mi parte profesional se va al demonio cuando ese tipo te pone las manos encima. Lo siento.

-Cuando esta misión termine, dejaré que me hagas todas las marcas que quieras- prometió, riendo al ver como el rostro del muchacho se iluminaba de felicidad.

 

-Te amo demasiado.

Randall tomó con suavidad la muñeca herida. Los orificios eran casi imperceptibles, pero aun así, se ocupó de besarla una y otra vez, hasta que se quedó dormido.

                                                                         

Continuará...