CAPÍTULO
I
-Esto
es tan aburrido... ¿Cuándo fue la última misión del SIT? ¿Un año?
-No
seas exagerado, Randall. Fue hace sólo una semana- respondió una joven
pelirroja.
-El
tiempo se hace eterno cuando no hay trabajo. No sé qué hacer.
-Deberías
tener un hobby, ¿por qué no me acompañas a danza? Es divertido.
-No,
gracias. Prefiero quedarme aquí juntando polvo.
La
joven abrió la boca para protestar, pero la interrumpió la llegada de un hombre
joven de largo y lacio cabello rubio.
-Buenas
tardes. Me alegra encontrarlos aquí.
-
¿Nos tienes trabajo, jefecito?
-Así
es, Venus. ¿Dónde están Hack y Emmanuel?
-Hack
dijo que estaría tomando cerveza en la terraza -respondió Randall, que se había
incorporado rápidamente al oír la palabra “trabajo”- En cuanto al principito,
hace días que no lo veo… afortunadamente.
-Les
enviaré un mensaje para que vengan de inmediato. Esta misión es urgente.
Veinte
minutos después, un muchacho entró a la oficina. Era muy atractivo y saludó con
una sugestiva sonrisa. Casi inmediatamente entró tras él otro hombre. Una
cicatriz surcaba su rostro, confiriéndole un aspecto duro y sombrío.
-
Esta mañana se comunicaron conmigo para encontrar a una persona. Si aceptamos,
recibiremos una gran retribución económica.
-
¡Vaya! ¿Quién es, algún millonario? – preguntó Venus.
-Su
nombre es Alissa, tiene 12 años – y diciendo esto, abrió su maletín y sacó una
fotografía.
-
¿Una niña? – preguntó Emmanuel, observando a la jovencita de rizos rubios y
grandes ojos azules - ¿Acaso se escapó de la casa de mamá y papá?
-No
precisamente. Desapareció ayer del laboratorio de tecnología de la Capital.
-
¿De un laboratorio? ¿Y qué tiene que ver con ellos?- preguntó Randall,
interesándose de repente.
-No
lo sé. Me reuní con el representante del Consejo Directivo de ese instituto y
no me dio muchas explicaciones.
-Parece
un trabajo sencillo, ¿qué es lo que te preocupa?- volvió a preguntar Randall,
viendo que el rubio se mantenía con el ceño fruncido.
-Tal
vez esté sobrepensando, pero me llama la atención que hayan acudido directo a
nosotros, sin llamar a la policía.
-
Tal vez porque saben que son unos ineptos y nosotros los mejores- rio Emmanuel-
Y bien, ¿vamos a aceptar?
-Hagámoslo-
apoyó Randall.
-Si,
por favor, o Randall morirá de aburrimiento- continuó Venus, en tanto que Hack
sólo levantó los hombros demostrando aceptación.
-Bien,
entonces no perdamos más el tiempo. Nos dividiremos en dos grupos: Venus y
Emmanuel irán al centro de la ciudad. Hack, Randall y yo recorreremos los
barrios bajos de la zona sur. ¡Pongámonos en marcha!
Al
oír las indicaciones, todos se levantaron al instante. Solo Hack, que había
permanecido en absoluto silencio durante la reunión, continuó sentado. Miró de
reojo la fotografía y encendió un cigarrillo. Sólo entonces se puso de pie
lentamente y siguió a sus compañeros.
—-------------------------------------
-
¿Alguna noticia?
-No,
doctor Danson...
-
¡Maldición! ¡Son unos idiotas! ¡Tenemos que encontrarla!
-Ya
contraté al SIT, señor. Es un servicio muy bueno y...
-Por
su vida más vale que lo sea, doctor Forter. Todo esto es responsabilidad suya.
-Si,
señor, le aseguro que la encontraré- aseguró, retirándose de la oficina.
-
¿Por qué tenía que suceder justo ahora?! ¿Por qué?!- se repetía una y otra vez
mientras caminaba nerviosamente – Faltaba tan poco... tan poco...
—-----------------------------------------
-De
acuerdo Venus, comuníquenme cualquier novedad.
-No
la encontraron, ¿verdad? - preguntó Randall.
-Aún
no, pero pusieron nuestra red de contactos en alerta- respondió Wind.
-Deberíamos
ir con ellos, el centro de la ciudad es enorme-continuó su compañero- Una niña
no se escondería en un basurero como éste. Si es que se escapó, como te
dijeron, lo cual me parece bastante improbable.
-Opino
lo mismo, Ran. Ese laboratorio es de máxima seguridad, nada entra ni sale sin
que lo autoricen.
-
¿Piensas que alguien la secuestró?
- No lo sé. Todo es demasiado extraño.
Ambos
caminaban lenta, pero tranquilamente entre los estrechos callejones. Metros
atrás, Hack los seguía silencioso como una sombra. A su alrededor, los
edificios bajos y oscuros parecían no tener habitantes, pero era solo en
apariencia. Cabezas se asomaban con cautela a través de las ventanas sin
vidrios y, de vez en cuando, alguien pasaba presurosamente y desaparecía en un
pasillo.
Los
bajos de la ciudad, también conocidos como el “nido de ratas” no era un buen
lugar. Allí se refugiaban asesinos, traficantes y todo aquel que no se llevara
bien con la ley. Todos se conocían y protegían entre sí, desconfiando de
cualquier extraño que osara poner los pies en su territorio, atacándolo
cruelmente.
Y
si bien el SIT era una organización secreta, todos conocían a Wind, Randall y
Hack y nadie en su sano juicio se atrevería a atacarlos, por lo que se
contentaban con vigilar cada uno de sus movimientos desde las sombras.
-El
hombre que habló conmigo, un tal doctor Forter, parecía desesperado, no podía
articular palabra sin temblar. Todo en él... irradiaba terror-continuó Wind- Lo
sentí como si hubiera perdido algo muy peligroso... y temiera que lo
descubrieran.
-Tal
vez sea la razón por la que no llamaron a la policía...- comenzó Randall, pero
se interrumpió al ver que Hack se había abalanzado sobre un hombre y lo
sostenía contra la pared.
-
¿Qué ocurre???
-Este
miserable nos ha estado siguiendo desde que entramos aquí.
-Yo...
yo... lo siento, pero... sé lo que están buscando...
-
¿A qué te refieres, rata asquerosa? - preguntó Hack apretando su cuello aún
más.
-No...
no puedo respirar... -gimió luchando por deshacerse de los fuertes puños del
muchacho.
-Suéltalo,
Hack- ordenó Wind, luego se dirigió al hombre, que yacía en el suelo, tratando
de recobrar la respiración- Habla.
-Yo
solo sé lo... lo que vi, señor Wind, señor. Vi a la niña que están buscando.
-
¿Dónde se encuentra?
-Yo
le diría con mucho gusto si... me da una... pequeña recompensa, ¿sabe? -
continuó con una horrible mueca que pretendió ser sonrisa.
Hack
se movió furioso, dispuesto a golpearlo, pero Wind extendió su brazo. Luego se
agachó hasta que su mirada se encontró con la del hombre. Sus ojos azules
brillaron a través de los lentes y su voz se tornó fría y cortante cuando dijo:
-Será
mejor que digas todo lo que sabes, ahora mismo. Tu única recompensa será conservar
la vida.
-Cla...
claro señor, yo sólo... sólo bromeaba -tartamudeó con los ojos desmesuradamente
abiertos por el miedo- Vi entrar a la niña y caminar por los callejones, pero
no llegó muy lejos... la banda del Gran Red la capturó.
-
¿Dónde la tienen?
-En.…
su refugio... el antiguo depósito que está a tres cuadras de aquí. Creo... creo
que la pensaban vender al mercado negro.
Wind
se levantó rápidamente y con la mirada indicó a sus compañeros que lo
siguieran.
-Debemos
darnos prisa. Esa banda es peligrosa. Me comunicaré con Venus y Emmanuel.
-Te
salvaste porque no puedo perder el tiempo- le dijo Hack al hombre, que lo
miraba desde el suelo- No te atrevas a seguirnos de nuevo.
Cerca
de la medianoche, la camioneta del SIT se detuvo a metros del viejo depósito.
No había guardias a la vista, pero sabían que toda la zona era un lugar
fuertemente custodiado.
-Ingresé
al sistema de vigilancia- exclamó Randall, desde su computadora portátil-
Calculo que serán unas 20 personas armadas, distribuidas en los dos pasillos.
En la sala central veo seis personas más. Pero no encuentro a la niña. La mejor
opción es entrar por el lateral derecho. Tendríamos unos cuantos minutos antes
de que nos intercepten.
-No
me gusta entrar a escondidas- protestó Emmanuel- prefiero el ataque directo.
-Nuestra
prioridad es encontrar a la pequeña- dijo Wind con firmeza- Luego podremos
atacar de frente.
-Randall,
si logras darme algo de tiempo sin luz, podré despejar el camino.
-Cuenta
con ello, compañera.
Descendieron
del vehículo, acercándose a la entrada lateral con mucho cuidado.
-El
interruptor está colocado. Cortará de inmediato toda señal y los dejará a
oscuras durante 2 minutos. Cuando ordenes, Wind.
El
joven rubio se había sacado los lentes, dejando ver sus ojos de un intenso
color violeta.
-No
logro captar ningún tipo de energía inusual, tal vez la tienen sedada. Si no
está en este lugar, interceptaremos al líder para interrogarlo. No quiero bajas
de ningún tipo, equipo, sólo encárguense de dejarlos fuera de combate. ¡En
marcha!
Se
oyó una explosión e inmediatamente todo quedó a oscuras. Venus abrió la puerta
de una patada y, a una velocidad increíble, se abrió paso entre los guardias,
desarmándolos, detrás de ella, Randall y Hack se encargaron de noquearlos uno
por uno, dejándolos inconscientes.
-¡Intrusos!
¡Nos están atacando!
Las
balas atravesaron la oscuridad, aumentando el caos del momento y permitiendo al
SIT avanzar hasta llegar a la sala central.
-¡Es
ahí!- dijo de pronto Wind, señalando una esquina- ¡Ahí está!
-Queda
1 minuto sin luz- avisó Randall- Debemos salir YA.
En
la esquina, la niña temblaba aterrorizada. Escuchaba los gritos a su alrededor,
y veía las sombras de las personas que la habían atrapado corriendo
desesperadas, escapando de una fuerza desconocida que se movía en la oscuridad
absoluta.
De
repente, dos ojos violeta aparecieron frente a ella. Quiso gritar, pero el
miedo le había secado la garganta.
-Cálmate,
Alissa, vamos a sacarte de aquí…
-5
segundos. Nos quedamos sin tiempo, comenzó a decir cuando la luz regresó.
-¡Son
los malditos del SIT!
-¡No
dejen que salgan vivos!
Nuevamente
comenzó la balacera, pero esta vez podían ver a su objetivo. A duras penas, el
equipo logró moverse y encontrar resguardo detrás de unas cajas, pero no
duraría mucho tiempo.
-Wind-
dijo Hack llegando a su lado- Emmanuel y yo abriremos paso para que puedan
salir.
-Danos
vía libre, jefecito- pidió su compañero- Terminaremos en un instante.
-De
acuerdo-suspiró- No tenemos alternativa.
-¡Al
fin!- exclamó Emmanuel, levantándose y avanzando con entusiasmo, quedando a la
vista de todos, seguido casi al instante
por Hack.
-Vamos
a mostrarles todo el poder del SIT, compañero, ¿que te parece?
-Cierra
la boca y ponte a trabajar.
Emmanuel
comenzó a reír, rodeándose de una tenue luz negra mientras sus ojos grises se
tornaron rojos. Cuando alcanzó al primer hombre que quiso atacarlo, lo tomó
rápidamente por el cuello y con un rápido movimiento, hizo un corte en la
mejilla con sus dedos, del cual emanó un hilo de sangre.
-Hmmm... he probado mejores- dijo para sí, alejando el
dedo de sus labios- Pero es comprensible que sea así, teniendo en cuenta el
lugar de donde provienes.
El
grupo que se había reunido para atacar a Emmanuel se quedó estupefacto al
observar la escena.
-
¡Retrocedan!!!!¡Es el demonio-vampiro!!!
-
¿Ya se quieren ir? No será posible, amigos, aún no logro satisfacer mi apetito.
-Como
te gusta ser el centro de atención, niño bonito- protestó Hack, que se mantenía
a sus espaldas. Con un movimiento, encendió sus puños, convirtiéndolos en dos
antorchas.
Desde
su escondite, Alissa observaba todo sin dar crédito a sus ojos. ¿Quiénes eran
esas personas? Pero no tuvo tiempo de pensar más, cuando se vio alzada en vilo.
Fue en vano querer resistirse, esa persona la sostuvo firmemente.
-Cierra
los ojos, pequeña- escuchó que murmuraron en su oído- No es una escena
agradable.
El
primer cadáver calcinado se desplomó ante sus ojos. Se cubrió el rostro, pero
el aroma a sangre y carne quemada entró de lleno en sus pulmones, impidiéndole
respirar y produciéndole arcadas al mismo tiempo.
-Estamos
todos, ¡acelera, Venus!
-De
prisa, desátala, Ran. Está teniendo un ataque de pánico- habló Wind,
arrodillándose para quedar a la altura de la niña. Tomó su rostro con ambas
manos y fijó sus ojos en ella -Ya pasó todo, Alissa. Estás a salvo. Mírame y
concéntrate en mi voz…
Al
principio Alissa trató de zafarse, pero se calmó al instante al ver los ojos de
Wind. El aire volvía a entrar en sus pulmones y las náuseas cesaron. Lentamente
se quedó dormida.
-Así
está mejor, ¿verdad? - comenzó a decir pero, de repente, sus ojos se abrieron
desmesuradamente y retiró sus manos como si hubiera recibido una descarga
eléctrica.
-
¿Estás bien? - preguntó rápidamente Randall, que había sido el único testigo de
la escena- ¿Qué sucedió?
-No…
no es nada- respondió, rápidamente- Estoy bien.
Después de atravesar la ciudad, llegaron al
apartamento que servía de hogar al SIT. Con inmenso alivio, se acomodaron para
recuperarse, algunos en el sofá y otros en la barra.
-Eso
es lo malo de trabajar de noche- exclamó Venus sacando una cerveza del
refrigerador- Con tanta adrenalina en mi cuerpo no podré dormir.
-Yo
tengo un excelente método para bajar toda esa adrenalina- continuó Emmanuel
acercándose.
-En
tus sueños, galán- contestó entregándole la cerveza helada- Toma y póntela en
los pantalones.
-¿Dónde
llevo a la niña?
-La
habitación sur está vacía, Ran. Llévala allí por favor.
-
¿No debería permanecer alguien con ella? Tal vez intente escapar de nuevo.
-No
lo hará, dormirá hasta mañana. Yo... me iré a descansar. Buenas noches.
Wind
subió las escaleras con rapidez, ingresó en su habitación y fue directo al
lavabo del baño, comenzando a vomitar con fuerza.
-No
es posible- dijo al ver que sus manos estaban lastimadas. No eran heridas
profundas, pero sí dolorosas. Como si hubiera sufrido una quemadura de segundo
grado.
Su
rostro estaba cubierto de sudor. Lavó cuidadosamente sus manos con agua fría y
luego se mojó la cara, tratando de calmar el latido acelerado de su corazón.
-
¿Quién es...? ¿Qué es esta niña?
—--------------------------
-Buenos
días- saludó Randall a Wind al entrar en la cocina y encontrar al rubio tomando
café- Te ves mal.
-No
dormí muy bien.
-Pasé
por la habitación de Alissa, aún duerme como un bebé.
Al
escuchar ese nombre, Wind desvió la mirada, gesto que no pasó desapercibido
para el muchacho. Sin embargo, fingió no haberlo notado y se sirvió café. En
ese momento observó que tenía las manos en una posición extraña.
-
¿Qué te pasó?
-No
fue nada, sólo... -pero se interrumpió cuando Randall vio las heridas.
-Sabes
que no puedes mentirme- exclamó- ¡Por todos los demonios! ¿Cómo te hiciste
esto?
-Fue
cuando utilicé la hipnosis en Alissa. No sé cómo, pero ella lo hizo. De repente
sentí una extraordinaria energía que emanaba de su cuerpo y comenzaba a
abrasarme por dentro. Si no se hubiera dormido, me habría lastimado más.
-Por
eso te veías tan raro anoche, ¿Por qué no me dijiste nada?
-Estaba
demasiado confundido, necesitaba pensar para tratar de entender. Pero fue
imposible, le di mil vueltas al asunto y aún no le encuentro el sentido.
Debería haber sentido desde el principio esa inmensa energía. ¿Cómo logra una
niña tan pequeña ocultar tanto poder?
-¿Será
una de nosotros?
-No
lo sé.
-Esta
misión no resultó tan fácil después de todo. Seguramente cuando la llevemos al
laboratorio...
-No
la vamos a llevar.
-
¿Te has vuelto loco?
-
¿Acaso no te das cuenta, Ran? Esa criatura tiene algo demasiado poderoso en su
interior. Eso explicaría el nerviosismo de ese doctor y el que no llamaran a la
policía. No, hasta que esto no se aclare, esta misión no se termina. Tenemos
que hablar con ella.
-De
acuerdo. No lo entiendo, pero te apoyo. Siempre tienes razón en tus
afirmaciones.
-Gracias.
-Además,
eres el jefe, ¿no? - agregó riendo.
Ambos
se encaminaron hacia la habitación de Alissa, pero al abrir la puerta, vieron
que estaba vacía.
-Pero...
¡Si estuve aquí hace diez minutos!!!
-Rápido,
Ran, debemos encontrarla. No podemos permitir que vuelva a escapar.
En
la terraza, Hack se encontraba sentado en el borde de una de las cornisas. Esta
era su manera favorita de comenzar la mañana. Con un cigarrillo y una botella
de cerveza, observaba desde las alturas el movimiento incipiente de la ciudad.
Estaba enfrascado en sus pensamientos cuando escuchó a sus espaldas unos pasos
alborotados. Alissa apareció corriendo y se dirigió hacia delante. Al ver que
estaba en la terraza, miró desesperada a todos lados.
-No
creo que puedas bajar por ahí- exclamó cuando la niña se acercó al borde y miró
hacia el abismo.
-Eres
uno de ellos... ustedes quieren llevarme de nuevo al laboratorio y... ¡No lo
permitiré!
-
¿Y qué harás para evitarlo?
Alissa
se subió a la cornisa. Temblaba, pero contestó decidida:
-Voy
a saltar.
-Son
diez pisos, pequeña, no será una caída agradable.
-Lo...
lo sé, pero ¡No me importa! ¡No voy a volver a ese lugar!
La
niña respiró profundamente y cerró los ojos. Apretó con fuerza los puños y dio
un paso al frente.
Todo
pasó en un segundo. Sintió que todo daba vueltas y luego la tiraban hacia
atrás. Cuando abrió los ojos estaba contra la pared, Hack la sostenía por la
cintura.
-
¡Demonios! Nunca pensé que hablaras en serio, ¿Estás bien?
-
¡Suéltame! ¡No me toques!
Una
intensa energía envió a Hack hacia atrás, con tal fuerza que le costó
incorporarse. Cuando lo hizo, vio que el cuerpo de la niña emitía destellos de
una luz tan intensa que era imposible mirarla.
-
¡Nadie me llevará de vuelta a ese lugar maldito!
-Oye,
oye, cálmate pequeña-exclamó el hombre, tratando de acercarse- Hablemos
calmadamente, ¿sí?
-
¡NO TE ACERQUES! -gritó extendiendo su mano hacia Hack, de la cual salió un
rayo de luz que impactó de lleno en el pecho del hombre. En ese preciso
momento, Wind y Randall aparecieron.
-
¡Alissa! Detente por favor- pidió Wind mientras Randall corría hacia Hack, que
yacía inconsciente.
-
¡NO QUIERO VOLVER! ¡NO QUIERO VOLVER!
-Ran,
saca a Hack y llévalo al apartamento.
-No
te voy a dejar...
-
¡HAZLO! - gritó quitándose los lentes y rodeándose de una tenue aura celeste.
Se movió con cuidado entre los haces de luz que emanaban de la niña y se colocó
frente a ella.
-Tienes
que calmarte, yo te ayudaré- esas palabras resonaron en la cabeza de Alissa.
Era la voz suave y tranquila que había escuchado antes y por un momento quiso
tranquilizarse, pero el miedo era demasiado. Wind se dio cuenta e incrementó su
concentración.
-Quiero
ayudarte, pero no puedo hacerlo si sigues así. Créeme, no te llevaremos al
laboratorio.
-
¿En.… en verdad? Yo no... lo soportaría... no de nuevo...
-Cálmate,
por favor. Sólo queremos ayudarte.
Lentamente,
la energía que rodeaba a Alissa disminuyó y finalmente desapareció. La niña
cayó de rodillas, con el rostro bañado en lágrimas.
-Vámonos,
pequeña. Adentro podrás descansar y hablaremos un poco.
Alissa
se prendió con fuerza al cuello de Wind y suplicó desesperada:
-Tiene
que ayudarme... no me lleve de vuelta... por favor, por favor...
-Te
doy mi palabra- susurró levantándola suavemente- Todo estará bien.
Después
de una taza de té, Wind llevó a Alissa a su habitación. La niña aún temblaba,
pero se sentía un poco más tranquila.
-Duerme
un poco, te sentirás mejor.
-Lo
que pasó... yo...
-No
hay prisa, hablaremos más tarde. Ahora descansa.
Aunque
no pensaba dormir tanto, Alissa se despertó pasada la medianoche. Al principio,
miró a su alrededor, desconcertada. Luego, los recuerdos de lo sucedido horas
antes llegaron a su mente. ¿Quiénes serían esas personas? ¿Debería confiar en
ellas? Bueno, después de todo no tenía muchas opciones, tenía en claro que no
la dejarían abandonar aquel lugar.
Un
impulso la llevó a salir de la habitación, caminando en puntillas para no hacer
ruido. Atravesó un largo pasillo para luego dirigirse a una pequeña sala,
débilmente iluminada con una lámpara, donde se detuvo de repente al vislumbrar
a una persona que la observaba atentamente.
-Parece
que nuestro destino es encontrarnos- exclamó Hack apagando su cigarrillo-
Espero que sea más tranquilo que la última vez.
-No
pude controlarme, lo siento.
-
¿Estás mejor ahora?
-Creo
que sí.
-No
debes temer, Wind dijo que no te llevaríamos a ese laboratorio que tanto temes.
Alissa
emitió un profundo suspiro.
-
¿Piensas quedarte parada toda la noche? - volvió a preguntar Hack después de un
par de minutos de incómodo silencio, en donde la niña había permanecido
mirándolo, completamente inmóvil- Si tienes hambre…
-No
tengo hambre-contestó rápidamente- ¿Por qué me trajeron hasta acá? ¿Por qué me
estaban buscando?
-No
me corresponde responder eso, Wind te lo dirá más adelante, supongo… Sabes, si
piensas quedarte como estatua, se te van a acalambrar las piernas. Además, no
me gusta que se me queden mirando.
-A
ti te lastimaron mucho, ¿verdad?- fue la repentina declaración, que dejó
atónito al hombre. Los ojos marrones se llenaron de furia.
-Lo
siento, no sé controlarlo- continuó Alissa, al ver su reacción. Bajó la cabeza,
comenzando a llorar- Sólo llega…no entiendo por qué pasa… lo siento.
Esta
vez, el suspiro provino del hombre, quien tuvo que respirar profundamente
varias veces para poder tranquilizarse. Terminó su cigarrillo y se acercó a la
niña, que continuaba llorando en medio de la sala.
-No
pretendas que te consuele o algo, no sirvo para eso. Pero si te puedo asegurar
que estás a salvo en este lugar. No sé qué te pasó y tampoco me importa, pero
no dejaremos que nadie te vuelva a hacer daño.
El
llanto se detuvo, siendo reemplazado por un suave sollozo.
-Y
una cosa más: Wind podrá ayudarte con eso… que tienes. Si pudo hacerlo conmigo,
puede con cualquier cosa, ¿escuchaste?
La
niña lo miró a los ojos, unos ojos profundos, misteriosos, en donde brillaba
una luz extraña. Nuevamente pudo sentir aquellos sentimientos de miedo, ira,
frustración, chocando unos a otros en un caos descontrolado. Pero dentro, muy
dentro, una sensación cálida, que le dio consuelo al instante.
Rápidamente
bajó la mirada y apretó los puños.
-Muchas
gracias-murmuró.
-No
tienes nada que…
-Confío
en ti. No sé por qué... pero sé que
puedo hacerlo.
-No
deberías- fue lo último que escuchó a sus espaldas, y los pasos alejándose en
la oscuridad de la noche.
—-------------------------------
-
“¡Es inútil, doctor! Ya no sé qué hacer…Tiene un carácter extremadamente
violento... y ese extraño... ¿Cómo explicarlo?
-Cálmese,
señora.
-
¡Cómo puedo calmarme?!! ¿Cómo puedo hacerlo cuando mi propio hijo casi me
asesina e incendia la casa?! ¡Ya no puedo tenerlo aquí! ¡Es un demonio!!! Usted
me dijo que hay instituciones especiales, llévelo ahí ¡Quiero que se vaya! No
me importa donde, no quiero volver a verlo…
La
mujer escuchó el ruido del vidrio al romperse. Al voltearse vio a un pequeño
niño de ocho años que la miraba temblando y con el rostro bañado en lágrimas.
-Yo
sólo... sólo quería un vaso de leche...-continuó diciendo, apretando con fuerza
los puños, que se envolvieron en llamas- ¿Tanto me odias, mamá?”
Hack
se despertó sobresaltado y cubierto de sudor. Otra vez la misma pesadilla, la
que lo atormentaba hace años. Miró su reloj, las cinco y media de la mañana.
-Demonios…
sólo dormí dos horas.
Dio
media vuelta y cerró los ojos, tratando de volver a conciliar el sueño. Pero
fue imposible y, después de dar vueltas durante media hora, prefirió
levantarse, estaba demasiado agitado para seguir durmiendo.
“A
ti también te lastimaron mucho, ¿verdad?”
Esas
palabras no dejaban de dar vueltas en su cabeza. Y para completar, esa
pesadilla que nunca lo abandonaba. Todo había sido demasiado para una sola
noche.
Al
entrar en la cocina encontró a Wind y Randall tomando café. Aquel dúo
inseparable siempre se levantaba temprano.
-Buenos
días- saludaron
-
Wind, ¿la niña está por acá? - preguntó en seco, mirando a su alrededor.
-No,
aún duerme.
-Hmm-
gruñó- Creo que ella es como tú.
El
joven rubio bajó su taza y lo miró sorprendido.
-¿Cómo
dices?
-Por
casualidad nos encontramos anoche, en la sala. Y en un momento, ella dijo algo…
dijo algo como… - apretó los puños con frustración- como lo que me dijiste esa
primera vez que nos vimos.
Wind
abrió la boca para hablar, pero Hack se lo impidió:
-Sólo
intercambiamos unas frases y me fui. Me… me pareció que era importante que te
lo contara.
-Lo
es. Muchas gracias, Hack.
-Hmm-
volvió a gruñir, retirándose. Pero sólo dio dos pasos y se detuvo.
-No
es de mi incumbencia, pero creo que esa criatura la pasó muy mal en ese
laboratorio. En fin, estaré en la terraza por si me necesitas.
-Nunca
hubiera imaginado que la niña se pusiera a hablar con este tipo- exclamó
Randall cuando el hombre desapareció- Definitivamente es muy valiente.
Al
ver que Wind parecía no haberlo oído, continuó:
-¿Crees
que tiene razón? ¿Que es como tú?
-Las
dos veces que entré en contacto con Alissa pude sentir una enorme energía, pero
no sé… también siento que no es lo mismo. Ahh… odio cuando todo es tan confuso.
-¿Hablarás
con ella?
-No.
Pensándolo mejor, lo mejor será ir directo al grano. Hablaré con ese tal doctor
Forter y le diré que logramos lo que nos pidió.
-Wind,
¿no pensarás…?
-Convoca
a reunión, Ran. Tenemos trabajo que hacer.
—---------------------------------------
-¿No
es demasiado peligroso ir solo?- preguntó Alissa cuando Wind le dijo que tenía
una reunión con el doctor Forter.
-No
va a ir “solo”- interrumpió Venus mientras colocaba al rubio un pequeño
micrófono bajo su corbata y ajustaba un minúsculo auricular. Por suerte, Wind
tenía el cabello largo y el aparato quedaba totalmente oculto- Nosotros
estaremos oyendo y viendo todo desde afuera.
-Tenga
cuidado con el doctor Danson… es
peligroso…
-No
te preocupes, pequeña- sonrió Wind acariciándole la cabeza para tranquilizarla-
Todo saldrá bien, ya verás.
Después
de realizar todos los preparativos, el equipo del SIT partió rumbo a su
destino. Wind fue en su auto y el resto lo siguió a distancia prudente en la
camioneta. El muchacho bajó del vehículo y se dirigió al gran edifico blanco
frente suyo. Al llegar a la puerta, ésta se abrió automáticamente.
Dos
hombres armados lo esperaban, le hicieron señas para que los siguiera y
recorrieron un largo pasillo hasta llegar a una oficina. Allí, el doctor Forter
lo esperaba impaciente. Detrás de él había dos hombres más.
-Buenas
tardes, doctor Forter- saludó Wind, sentándose con una total calma.
-¿Dónde
está la niña?- preguntó secamente.
-Primero
necesito que me responda algunas preguntas.
-¿Qué?
¿A qué se refiere con eso?
-El tiempo que Alissa estuvo con nosotros fue
poco, pero suficiente para darnos cuenta de que... tiene unas características
muy “especiales”
-¡No
sé a qué se refiere!
-Vamos,
doctor, me refiero a la energía que emana de esa niña. ¿Sabe? Estuve
averiguando un poco sobre los antecedentes de este laboratorio y encontré
algunos datos interesantes, como incidentes relacionados a explosiones,
empleados muertos en extrañas circunstancias y otros hechos cuidadosamente
ocultos en archivos clasificados- al ver que el hombre palidecía, Wind
continuó, con una sonrisa que exasperó aún más al científico- Como le dije en
nuestra primera reunión, el SIT es muy bueno encontrando cosas.
-¡Esto
es demasiado!!- gritó dando un puñetazo a la mesa- ¡Yo contraté un servicio, no
tengo por qué dar explicaciones!
La
sonrisa de Wind se diluyó y sus ojos brillaron detrás de los lentes al
responder:
-Entonces,
debido a que usted se niega a darme respuestas, le informo que nuestro trato
está disuelto. Ya deposité en su cuenta bancaria el dinero que nos proporcionó
como adelanto. El SIT ya no tiene nada que ver con ustedes.
El
muchacho se levantó, en ese momento los cuatro guardias lo rodearon,
apuntándole con el arma en la cabeza.
-Lo
siento, pero no creo que a mi jefe, el doctor Danson, le guste esa noticia. Si
no coopera por las buenas, tendré que obligarlo.
-No
me gustan las amenazas, doctor.
-No
está en posición de dar opiniones, ¿no cree?
-Eso
está por verse.
En
ese momento, una pequeña esfera rompió el cristal de una de las ventanas y cayó
en medio de la habitación. Antes de que alguien pudiera intervenir, la esfera
estalló en miles de luces destellantes. Se escuchó un crujir de vidrios, golpes
y gritos. Cuando el doctor Forter pudo abrir los ojos, vio a sus cuatro hombres
inconscientes en el suelo. Quiso moverse, pero sintió el frío roce de un arma
en su nuca.
-No
me movería si fuera usted- murmuró Emmanuel en su oído.
-Las
posiciones han cambiado, ¿no cree?- exclamó Wind mientras Hack, Randall y Venus
se colocaban a su lado- Veremos ahora si se muestra más comunicativo...
En
otro lugar del inmenso laboratorio, Alissa se deslizaba sigilosamente. Había
entrado por la puerta de depósito, aprovechando la distracción de los guardias
por la presencia del SIT.
A
pesar del miedo que sentía, no había podido evitar venir. Un extraño impulso la
guiaba, y la niña se dejaba guiar, sintiendo un frío escalofrío que le recorría
la espalda.
Atravesó
los largos pasillos con los ojos cerrados. No quería ver las habitaciones de
los costados. Sin embargo, las sensaciones de miedo y dolor comenzaron a fluir
sin poder manejarlas. Los gritos de decenas de niños llenaron su cabeza y
comenzó a correr para tratar de escapar.
-Buenas
tardes, mi pequeña- dijo una voz.
Alissa
se detuvo y abrió los ojos de repente, mirando a su alrededor.
-¿Quién...
quién es...?
La
sombra se acercó lentamente. La niña forzó la vista, pero estaba demasiado
oscuro. Sólo cuando la extraña figura se acercó bastante pudo vislumbrar las
facciones de un hombre maduro, de unos cincuenta años, vestido con un traje
negro.
-Doctor...
Danson...
-Por
lo menos recuerdas mi apellido. Dime, ¿Qué haces aquí? ¿Acaso no era tu mayor
deseo salir de este lugar y no regresar más?
-Yo...
no...
-No
lo pudiste evitar. Es lógico, tarde o temprano todos vuelven a su hogar.
-¡Este
lugar no es mi hogar!!!
-Entonces,
¿Cómo explicarías ese deseo que no puedes controlar, ese deseo de volver?
Admítelo, Alissa, querías regresar.
-¡No
es verdad!- gritó enfurecida- ¿Cómo se atreve a decir eso?
-Desde
que escapaste has estado teniendo recuerdos extraños, ¿verdad? Sensaciones de
miedo, dolor… creería que también recuerdas gritos aterradores, ¿acaso me
equivoco?
-¿Cómo…?
-Todo
está aquí- respondió, señalando una de las computadoras, la cual mostraba un
gráfico con cientos de números. Son los datos que la doctora Letto te implantó
la noche antes de que desaparecieras. ¿La recuerdas?
El
vago recuerdo de la mujer apareció en su mente, pero por más que se concentró
con todas sus fuerzas, sólo podía ver una sombra difusa.
-Esa
infeliz hizo bien su trabajo al hacer que la olvidaras- continuó, avanzando
hacia otra computadora, donde accedió a una carpeta con cientos de fotos. Abrió
una al azar, y Alissa pudo ver a una mujer de edad madura jugando ajedrez… con
ella.
-Soy
yo…
-Si
quieres, puedes ver todas las fotos y videos. Todo está registrado, desde el
momento de tu nacimiento hasta la noche en que ella te obligó a escapar. Estás
feliz en la foto, ¿ves? Porque siempre
fuiste feliz con nosotros.
Alissa
retrocedió, demasiado anonadada para emitir palabra. En su interior, miles de
sensaciones chocaban unas a otras, a la que volvía a sentir esa poderosa
energía que comenzaba a fluir.
-¿Fue
mentira? ¿Lo que estuve sintiendo…? ¿Todo?
-Así
es. Ella implantó esos recuerdos falsos para hacer que quisieras irte. Esa
noche, había planeado sacarte y llevarte al exterior, para que formaras parte
de su nuevo proyecto. La maldita colaboró conmigo durante décadas e intentó
traicionarme a último momento.
-Quiero
hablar con ella… quiero que me lo diga personalmente.
-Eso
va a ser imposible, Alissa- respondió, colocando otro video, en donde la niña
pudo ver la imagen difusa de una docena de personas en el piso del pasillo de
salida del laboratorio, inmóviles. Sólo fueron unos segundos y la imagen se
cortó- Cuando el personal llegó al día siguiente, se encontró con esos
cadáveres calcinados, sólo pudimos reconocer a Letto por análisis de su ADN.
Las quemaduras no eran normales, sólo después de muchos estudios pudimos
determinar que fueron producto de energía de una intensidad descomunal.
¿Entiendes que quiero decir?
-No…
no puede ser…
-Tú
lo hiciste, Alyssa. Tú mataste a esas personas. Desconozco la razón, pero ahora
que estás aquí podemos saberlo.
La
niña se tomó la cabeza y cerró los ojos. Las lágrimas corrían por sus mejillas
y el odio crecía en su interior. Ya no podía controlar esa energía, debía
hacerla explotar... debía...
-Sé
que estás muy confundida, pero me correspondía decirte la verdad. Ahora, es
momento de sacar toda la basura que te implantaron y volver a lo que realmente
eres- exclamó acercándose- No permitiré que nadie más vuelva a entrometerse.
Pasé gran parte de mi vida perfeccionándote, y al fin tuve éxito. En tu cuerpo
guardas un poder enorme y yo te ayudaré a usarlo…
Ya
no pudo aguantar más. Con un grito desgarrador, la energía estalló con tal
fuerza que el hombre fue arrojado con fuerza hacia atrás. Las luces
centellearon y todo a su alrededor comenzó a explotar en mil pedazos.
-No
puedo aguantar más- dijo Alissa cayendo de rodillas. La poderosa energía
comenzaba a resquebrajar el techo y las paredes, pronto todo se derrumbaría.
Demasiado
cansada para moverse, se echó al suelo y se tomó las rodillas con las manos. La
energía comenzó a disminuir hasta cesar por completo.
¿Había
ocurrido así la vez anterior? Cuando asesinó a todas esas personas… Pero, esta
vez no huiría. ¿Para qué serviría? No tenía lugar donde ir.
-Sólo
espero que pase pronto -pensó cerrando los ojos. Un adormecimiento se apoderó
de ella. Lo último que sintió fue que la alzaban suavemente y murmuraban:
-Aún
no puede terminar, no para ti...
Alissa
abrió los ojos lentamente. Se sentía confundida... y muy cansada. Al principio
no supo dónde se encontraba, pero luego distinguió que estaba en una
habitación. Parecía de noche, todo estaba en penumbras, excepto por la débil
luz que entraba por la ventana.
-Debe
ser la luna - pensó. Ladeó su cabeza y vio que una persona estaba sentada a su
lado. No podía identificar quien era, estaba demasiado oscuro, y sus ojos
comenzaban a cerrarse de cansancio.
-Despertaste
- escuchó, mientras trataba de mantenerse despierta- Aún tienes fiebre, debes
seguir durmiendo.
Alissa
cerró los ojos, sintiendo que colocaban algo frío en su frente, aliviando el
dolor. El sueño la invadió y volvió a quedarse dormida.
—-----------------------------
El
sol entraba a raudales por la ventana, ahora la habitación parecía diferente,
mucho más alegre, más cálida.
-Buenos
días ¿Cómo te sientes?
Ahora
sí pudo ver de quien se trataba, los ojos azules de Wind la miraban
expectantes.
-¿Y
bien?
-Estoy...
muy cansada... ¿Qué pasó?
-Eso
debería preguntártelo yo. Estábamos con el doctor Forter y de repente todo
comenzó a temblar y a estallar.
-¿Cómo
supieron que... era yo?
-Bueno,
no había anuncio de terremoto- contestó tratando de ser alegre, luego siguió
serio, pero a la vez dulce, sintiendo que el alma de la joven se estrujaba de
dolor- ¿Por qué fuiste?
Pero
no obtuvo respuesta, Alissa sólo dio vuelta la cabeza y cerró los ojos. Wind se
levantó, disponiéndose a salir.
-¿Por
qué...? ¿Por qué me encontró? ¿Por qué no... me dejó ahí?- preguntó con la voz
ahogada.
-No
lo hice, fue Hack. Cuando estábamos en esa oficina y todo comenzó a derrumbarse,
él lo supo, no sé cómo... creo que ni él mismo lo sabe. Pero salió corriendo y
fue directo a donde estabas, justo a tiempo. Todo el edificio se vino abajo
momentos después. Además, él estuvo contigo toda la noche, acompañándote. No
quiso separarse de ti, a pesar de que recibió heridas y estaba muy cansado. Al
fin, esta mañana pude convencerlo para que descansara un poco.
-¿Por
qué lo hizo? Debió dejarme ahí... - murmuró mientras las lágrimas se agolpaban
en sus ojos.
-No
puedo responder eso, lo único que puedo decirte es que Hack arriesgó la vida
por ti. No lo defraudes- y diciendo eso salió de la habitación.
Dos
días después, Alissa había recuperado sus fuerzas, pero no quería salir de la
habitación. Apenas probaba bocado, a pesar de todos los esfuerzos de Randall.
Hack
tampoco la abandonaba, pero, al contrario de los demás, sólo la acompañaba en
silencio.
Aunque
no mediaran palabras, a la niña le hacía bien su compañía, sólo necesitaba a
alguien que estuviera ahí... y que borrara esa horrible sensación de soledad y
vacío.
Una
tarde, la lluvia caía implacable sobre la ventana. Comenzaba el otoño, y se
notaba. Pero la habitación estaba cálida. Hack entró con una bandeja, dejó una
taza con chocolate humeante en la mesita de luz, y tomó la otra junto con el
periódico.
Alissa
miró la taza y luego a Hack, casi sin pensarlo, exclamó:
-Gracias.
El
hombre abrió los ojos asombrado, pero los ocultó con las hojas del periódico
mientras respondía:
-No
es nada, la tarde está perfecta para una taza de chocolate caliente.
-No
me refería a eso, sino... a lo que has hecho por mí estos días. Por haberme
acompañado... y... -no pudo continuar por que se le quebró la voz.
-Wind
dijo que ahora perteneces al SIT, somos compañeros.
Después
de unos minutos en silencio, Alissa continuó:
-¿Cómo
lo haces?
-¿Hacer
qué?
-Seguir.
Hack
la ignoró, concentrándose nuevamente en el periódico. Pudo escuchar un profundo
suspiro y poco después, los sollozos de la niña.
-Si
vas a estar llorando todo el tiempo, te dejaré sola- dijo, arrojando a un lado
el periódico
-Lo
siento.
-¡Deja
de decir eso! No vas a llegar a ningún lado si te comportas como una niña débil
y…- comenzó a decir, pero se interrumpió de repente al entrar en contacto con
los ojos de Alissa.
Y
se sintió un idiota. Estaba frente a una criatura. Las imágenes de él mismo,
llorando desesperado porque su madre le decía que era un demonio, inundaron su
mente.
-Escucha-
volvió a hablar, esta vez tratando de que su voz sonara más tranquila- Te dije
anteriormente que no soy bueno consolando personas. Tampoco soy una persona
amable. Así que no esperes palabras bonitas de mi parte. ¿Quieres saber cómo
seguir? Sólo sigue, como sea. No hay otra manera… o por lo menos ninguna ha
funcionado conmigo. Sólo te levantas a la mañana, haces tu trabajo y te
acuestas a la noche. No sé qué clase de trabajo te dará, Wind, pero solo
concéntrate en hacerlo. Eso es todo.
-Él
es el jefe, ¿verdad? Wind, el señor de cabello largo y rubio. El que te ayudó.
-Así
es, él… -comenzó a decir, pero se interrumpió al ver al susodicho abrir la
puerta y entrar a la habitación.
-Buenas
tardes. Ah, hola Hack, no esperaba que estuvieras aquí otra vez.
-Ya
me iba.
-Vengo
a hablar con Alissa, pero no hay problema si…
-Ni
lo pienses, ya perdí demasiado tiempo. Nos vemos.
-No
le hagas mucho caso- continuó Wind cuando el hombre salió de la habitación- Es
hosco, pero…
-En
el fondo está tan vacío como yo.
-Hack
me dijo que pudiste “ver” en su interior, ¿es cierto?
-Si.
No fue intencional, no sé como pasa.
-¿Te
gustaría aprender a manejarlo? Puedo ayudarte.
-Es
lo que el doctor Danson quería que hiciera- dijo, con desconfianza- ¿Por qué
debería confiar en usted?
-Es
verdad- sonrió- No puedo pedirte tan fácilmente que confíes en una persona que
acabas de conocer. Mira, hace muchos años, tuve un sueño. Cuando fui consciente
de que tenía estas habilidades, me pregunté si habría otras personas iguales a mí.
Me propuse buscarlas y armar un equipo, que con sus capacidades lograra
resolver las situaciones más difíciles, cosas que nadie más podría hacer. Así
nació el SIT. Al principio fuimos Randall, Venus y yo y con el tiempo se
unieron los demás. Somos totalmente diferentes, pero algo nos une y es que en
el SIT podemos ser nosotros mismos sin que nos señalen como “raros” o
“monstruos”.
-Las
personas te temen. A ti y a los que están a tu alrededor.
La
frase de Alissa lo congeló.
-Lo,
lo siento. Pasó otra vez…
-No
te disculpes, es cierto lo que viste en mí- contestó con tristeza- Es por ello
que trato con todas mis fuerzas de demostrarle al mundo que está equivocado.
Que lo diferente no tiene que ser siempre algo malo a lo que hay que temer.
-Si
decido no quedarme, ¿qué hará?
-La
causa del laboratorio está en manos de la justicia. Eres menor de edad, así que
el juez a cargo dispuso que tu tenencia esté bajo mi responsabilidad, pero si
así lo quisieras, buscaría un lugar seguro y responsable que te cuide. Sólo
debes decírmelo.
-Por
ahora… ¿podría quedarme aquí? Sólo… no quiero aprender a manejar nada. Es más,
desearía que lo que tengo desapareciera, pero… no se puede.
-Por
supuesto. Quédate todo el tiempo que quieras. Más adelante veremos como
organizarnos, ¿de acuerdo?
-Está
bien.
-La
cena estará lista dentro de poco, por si quieres unirte.
-Le
agradezco, pero no tengo apetito.
-De
acuerdo. Entonces, me despido. Buenas noches.
-Buenas
noches… eh, ¿señor Wind?
-¿Si?
-Gracias.
Por todo.
El
joven volvió a sonreír y salió de la habitación.
“Las personas te temen. A ti y a los que están a tu alrededor”
-¿La
pequeña va a cenar?- preguntó Randall al tiempo que colocaba una enorme fuente
de pasta en el centro de la mesa.
-No,
prefiere seguir descansando. Además, vi tazas con restos de chocolate, así que
pienso que alguien le habrá llevado la merienda, ¿verdad, Hack?
-Hmm-
fue la única respuesta, mientras el hombre se llevaba un enorme bocado de pan a
la boca.
-No
te llenes con pan, amigo, la pasta está deliciosa- exclamó Venus- Randall, eres
el puto amo.
-El
día que hables como una persona decente será el mejor día de mi vida.
-Pensé
que tu mejor día sería cuando el jefe ceda y acepte casarse contigo- terció Emmanuel
riendo.
-¿Quieres
morir, desgraciado?????
-Por
ahora no, gracias, disfruto ser inmortal. Pero te llamaré cuando cambie de
opinión jajajaja.
Wind
rio con ganas mientras veía como los tres jóvenes discutían acaloradamente.
Mientras tanto, Hack disfrutaba de su comida en silencio.
“Las personas te
temen. A tí y a los que están a tu alrededor”
-Seguiré
luchando con todas mis fuerzas- pensó- Hasta que, algún día, el mundo se dé
cuenta lo grandiosas que son las personas que forman el SIT.
CAPÍTULO
II
-Buenas
tardes- saludó cordialmente el portero al ver entrar a Wind y Randall- Señor
Randall, su esposa lo está esperando. Se encontró en el pasillo con la señorita
Venus y subieron juntas.
-Muchas
gracias, Edgar- respondió, mientras entraba al ascensor con Wind- Qué extraño,
no me avisó que vendría. De todas maneras, no creo que sea nada grave. Ni bien
termine con eso, iré contigo a…
-Tómate
tu tiempo, Ran. El informe puede esperar. Ya terminamos la misión, que era lo
más importante.
Cuando
llegaron, lo primero que vieron al abrir la puerta fue una pequeña niña
corriendo con todas sus fuerzas, segundos después, Alissa apareció gritando:
-¡No
es justo! ¡Espiaste mi escondite!
-Hola,
Randall- saludó a su vez una joven mujer saliendo al encuentro de ambos- Lo
siento, Wind, Chloe quería jugar a las escondidas y todo se descontroló un
poco.
Al
escuchar el nombre, la niña se detuvo en seco.
-¡Papaaaaa!!!!-
exclamó, corriendo a los brazos del muchacho, quien la alzó y comenzó a dar
vueltas con ella.
-Un
gusto verte, Vanesa. Por favor, la sala está a su disposición, pónganse
cómodos. Alissa, necesito que me ayudes en algo, por favor.
-No
sabía que Randall tenía una hija- dijo la niña una vez que estuvieron en la
cocina y el rubio comenzó a preparar café.
-Pues,
si, la tiene.
-¿Cuántos
años tiene?
-Cinco años.
-¿Y
esa chica es su novia?
-Es
su esposa.
-¿Y
por qué no vive con ella?
Wind
se masajeó la frente y respiró profundo, tratando de tranquilizarse. Fue una
gran suerte que apareciera Venus en ese instante y lo salvara de colapsar.
-Que
bueno que volvieron, ya no sabía como entretener a la niña. Y no me refiero a
la pequeña Chloe.
-No
hace falta que tires indirectas, sé muy bien que te refieres a mí, puedes decir
mi nombre- bufó Alissa- Es tu culpa por ser tan aburrida.
-Hack
no te parece aburrido y ese hombre puede pasar días enteros en absoluto
silencio.
-Porque
el silencio puede ser entretenido si estás con la persona correcta- sentenció,
de forma tan solemne que la pelirroja no pudo hacer otra cosa que reírse. Pero,
al ver que el joven rubio seguía revolviendo su café en silencio, exclamó- ¿La
misión salió bien?... ¿Wind?
-¿Eh…?
Si, si, todo terminó perfecto, no era gran cosa. Por si me necesitan, estaré en
la oficina.
-Espera,
dijiste que necesitabas que te ayude en algo… -comenzó a decir cuando el joven
clavó sus ojos azules en ella- Ah, ya sé, sólo querías dejarlos solos. Sería
todo más fácil para mí si hablaran claro.
Wind
no respondió, sólo hizo un ademán con la mano a modo de despedida y salió de la
habitación.
-¿Hace
mucho trabajas con él?- preguntó Alissa.
-¿Hmm?
¿Con Wind? Unos ocho años.
-Espero
que no me lleve tanto tiempo entenderlo. Parecía molesto, y no sé qué pude
haber hecho.
-No
fuiste tú, pequeña.
-¿Y
entonces?
-Ahh,
no es fácil de explicar- suspiró- Cosas de adultos.
Estaba
por abrir la boca para preguntar qué eran esas famosas “cosas de adulto”,
cuando recibió una notificación de su celular.
-Es
mi tutor, olvidé que tenía clases de matemáticas.
-Buena
suerte con la escuela, pequeña. Gracias al cielo que esa tortura terminó hace
mucho para mí.
¿Todos
los adultos serían tan extraños como la gente del SIT? Los únicos adultos que
había conocido hasta entonces era la gente del laboratorio, pero no lograba
recordar casi nada, su mente era un gran velo blanco. Había comenzado terapia
con un equipo de psicólogos, psiquiatras y pedagogos, pero los avances eran
mínimos. Afortunadamente, los recuerdos falsos implantados habían desaparecido,
pero era todo. Todos le decían que debía comenzar a crear recuerdos de cero,
pero tampoco estaba segura si eso era lo que quería. De lo único que estaba
segura era que no podía permitir que sus poderes salieran a la luz nunca más.
-¿Qué
es lo que quiero?- se dijo, a la vez que escuchaba el interminable discurso de
su profesor, quien estaba enfrascado en la explicación de derivadas. Sabía que
no necesitaba prestar atención, las matemáticas eran pan comido para ella. Así
como biología, literatura, historia…
Tal
vez también le habían implantado un supercerebro, así como todos decían que
Wind tenía.
El
perfecto Wind. Adorado por todos.
-Muy
bien, Alissa- la voz de su profesor la sacó de su ensoñación- ¿Alguna pregunta?
-No,
profesor.
-De
acuerdo. Te enviaré los ejercicios por mail y la semana que viene tendremos tu
primer examen. Luego coordinaré el día y horario con Wind, ¿de acuerdo?
-Si,
profesor, muchas gracias. Adiós.
La
niña cerró la notebook con un suspiro de alivio. Miró por la ventana, el sol
estaba cayendo. Inmediatamente sacó su celular del bolsillo.
-Qué
extraño, Randall no me mandó el mensaje avisándome de la cena.
Bajó
a la sala principal, que se mantenía en penumbras. Al principio creyó que el
departamento estaba vacío, pero a lo lejos pudo ver una tenue luz proveniente
de la oficina del jefe del SIT.
-Bueno,
parece que hoy no hay cena en familia- se dijo al ver en la cocina cuatro
platos cubiertos por una cubierta plástica, cada uno con los nombres de Wind,
Hack, Venus y el suyo propio. Rio internamente al ver que además tenían una
notita con el tiempo y la temperatura para calentarlos en el microondas.
-Randall
debe querer evitar que incendie la cocina- murmuró- El pollo con papas asadas
se ve tentador, pero tengo otra idea.
Hack
abrió su segunda cerveza de la noche con satisfacción. Sentado en la cornisa
del edificio, con el aire frío entrando en sus pulmones. Era perfecto. O por lo
menos lo era hasta que escuchó una voz muy familiar detrás de él.
-No
sé si viste que Randall nos dejó la cena en la cocina, pero por las dudas,
traje varios emparedados. Son de jamón y queso, sin mayonesa.
La
niña se acomodó cerca suyo y comenzó a comer lentamente.
-No
es necesario que mastiques tan despacio- dijo el hombre luego de unos minutos-
No me molesta el ruido.
-Entonces,
¿podemos hablar?
-Dije
que no me molestaba el ruido, no que tenía ganas de hablar.
-Ah…
de acuerdo.
-¿De
qué quieres hablar?- dijo, luego que nuevamente transcurrieran varios minutos
en los que ambos se mantuvieron mirando las luces de la ciudad.
-No
es algo importante… bah, no sé. Es que…
De
repente, Alissa comenzó a reír. Hack la miró, desconcertado.
-Estaba
a punto de hacer lo que los adultos hacen.
-¿Y
eso es…?
-Fingir.
Me di cuenta que los adultos dicen una cosa cuando en realidad piensan otra.
Estaba por inventar algo para hablar, pero en realidad lo único que quería era
no estar sola en mi habitación.
-No
todos los adultos fingen.
-Es
cierto. Sólo no dicen todo lo que deberían decir.
-No
es tan simple. No siempre se puede decir todo lo que uno piensa. A veces
necesitas guardarte cosas.
-No
entiendo por qué.
-Para
no lastimar a personas que te importan- exclamó, dando el último sorbo de
cerveza.
-Ser
adulto es una mierda.
-Randall
se molestará contigo si te escucha decir groserías.
-Nunca
las diría en frente de…. ahhhh, creo que voy entendiendo.
-Captas
muy rápido, niña.
-Mira,
hablando de Randall- dijo, señalando abajo en la calle al hombre que entraba al
garaje del edificio en su motocicleta.
-Entremos,
seguramente querrá cenar con nosotros y no dejará de insistir hasta que
aceptemos, así que prefiero ahorrar tiempo. Ah, será mejor que no menciones que
estuviste aquí arriba. No le gustará saber que te quedaste en el frío y sentada
al borde del precipicio. ¿De acuerdo?
-Está
bien. No quiero que se preocupe, él me cae muy bien. ¿Sabes? Aprendo mucho más
contigo que con todos mis profesores, tal vez debería decirle a Wind que quiero
quedarme todo el tiempo contigo para aprender más.
-Y
entonces yo me tiraría por este precipicio. Cuando hablas te soporto muy poco
tiempo, Alissa. No pruebes mi paciencia.
-Auch,
eso dolió ¿dónde quedó lo de guardarte cosas para no lastimar a los demás?
-Segunda
lección: aprende a aceptar la verdad, aunque no te guste.
-Realmente
ser adulto es una mierda…
—---------------------------------------------
-Ah!
Galletitas de limón, mis favoritas, no te hubieras molestado, Vanesa.
-Es
lo mínimo que puedo hacer, hace tres horas que estás frente a esa computadora-
contestó la mujer, colocando la bandeja en el escritorio- ¿Algún avance?
-Muy
poco. Es extraño, nunca me había costado tanto entrar a las carpetas del
sistema de archivos.
-Ay,
Randall, eso es muy malo. Si a tí te cuesta, ¿qué dejas para nosotros?
-¿Estás
segura que no cambiaron los programas de seguridad?
-¡Por
supuesto! Cualquier cambio de sistema me lo deben notificar, además… -comenzó a
decir, cuando un hombre entró en la oficina. Al ver a Randall, lo increpó
sumamente molesto.
-¿Se
puede saber quién es esta persona y porque está en zona restringida?
-Capitán
Randall Harris, del SIT- respondió, levantándose mientras le mostraba su
identificación. El hombre quedó anonadado por unos segundos, tanto por saber de
quién se trataba, como por la imponente figura- ¿Con quién tengo el honor de
hablar?
-Él
es Daniel Scott, el nuevo supervisor del área II- respondió Vanesa, al ver que
el hombre seguía mudo- Daniel, yo pedí la autorización para que Randall
viniera. Está tratando de solucionar el problema que te comenté la semana
pasada. Y esta mañana coloqué en el registro de entrada que vendría a las 8hs.
-De
acuerdo, sólo quería confirmar. Esta área está bajo mi responsabilidad. Que
tenga buen día, Capitán.
-Un
gusto conocerlo- respondió. Cuando el hombre desapareció, volteó a ver a Vanesa
y le preguntó riendo- ¿Este es el estúpido con el que estás saliendo?
-No
lo llames estúpido- reclamó, aunque no puedo evitar sonreír- Sólo lo tomaste
por sorpresa.
-Claro,
claro.
-En
serio, es buena persona, no te burles. Es lo mejor del personal de la nueva
gestión. Todavía no entiendo como el Director accedió a tantos cambios.
-Supongo
que “acomodar” al nuevo personal es
parte de los acuerdos con el Alcalde que fue electo el mes pasado.
-Hubiera
preferido que los “acomodara” en otra sección. Manejamos demasiada información
sensible aquí.
-Así
no habrías conocido a tu nuevo Romeo- rio- No te preocupes tanto, los datos
están lo suficientemente encriptados como para que no sea sencillo. Mírame a
mí, estoy desde la computadora principal y a duras penas logré entrar. Y
hablando del Romeo, ¿sabe que está saliendo con una mujer casada?
-Le
conté la verdad.
-Ah,
entonces te gusta mucho.
-Así
es- respondió, ruborizándose.
-Me
alegro- dijo con calidez.
Vanesa
volvió a sonreír.
-Te
dejaré seguir trabajando- exclamó, dándole un rápido beso en la frente- Avísame cualquier cosa. Y
al mediodía iremos a almorzar a tu lugar
favorito.
-Gracias,
pero no…
-Tu
equipo puede sobrevivir un día sin que le prepares el almuerzo- cortó-
Seguramente Venus tenga una docena de números de delivery en su celular.
Además, podemos ir a buscar a Chloe a la guardería para que almuerce con
nosotros.
-Sabes
cómo convencerme. De acuerdo, sólo espero que tu novio no se ponga celoso
cuando veas que sales a almorzar con tu esposo y no con él.
-Mi
novio sabe que mi esposo es prioridad- contestó con un guiño cómplice- A las
13hs lo buscaré para nuestra cita, Capitán.
Randall
respondió llevándose la mano a la frente haciendo el ademán militar. Cuando la
mujer desapareció, sacó su celular para enviar un mensaje en el grupo que
mantenía con los miembros del SIT. Venus contestó de inmediato y rio al ver los
emojis llorando. Los demás miembros fueron respondiendo de a poco, excepto
Wind, que figuraba como desconectado.
Recordó
que a la mañana, antes de salir, el rubio le había dicho que tenía asuntos
personales que resolver. Era extraño que se desconectara por completo. Por un
momento pensó en llamarlo, pero desechó la idea de inmediato.
-No
tiene sentido imaginar cosas sin sentido- se dijo, volviéndose a acomodar en el
escritorio- Será mejor que vuelva a concentrarme o no terminaré jamás.
—----------------------------------
-Juro
que estoy poniendo toda mi buena voluntad, pero no le encuentro el más mínimo
sentido a ese juego- dijo Venus, bostezando por tercera vez mientras veía a
Hack y Alissa jugar ajedrez.
-Porque
es un juego que requiere paciencia y concentración, dos cosas que no tienes-
respondió Hack rápidamente- Además, si tanto te aburre, ¿por qué no vas a hacer
otra cosa? Estás estorbándonos.
-Mi
cita me canceló a último momento- suspiró- Así que estaba esperando a ver si
Randall volvía para hacer la cena o cocinar yo, no quiero volver a pedir
delivery.
-Ni
se te ocurra acercarte a la cocina, la última vez…- comenzó a decir Randall,
pero se detuvo al ver que Alissa comenzó a temblar repentinamente- Alissa, ¿qué
ocurre?
-No…
no sé- titubeó, viendo como los vellos de sus brazos se habían erizado del
miedo.
En
ese momento, Wind entró a la sala y, sin decir palabra, se dirigió a la cocina.
-Hack…
-Si,
no tiene puesto los lentes- le respondió a la pelirroja- Iré a ver qué sucede.
Quédate con Alissa.
-¿No
será mejor que esperemos a Randall…?
Pero
el hombre no la escuchó. Cuando entró a la cocina, vio a Wind sirviéndose un
vaso de agua. Se acercó lentamente, cuidando cada uno de sus movimientos.
-Creo
que asusté a la pequeña, ¿no?
-No
sólo a ella.
-Lo
siento, estoy tratando de mantenerme controlado.
-¿Puedo
ayudarte de alguna manera?
Wind
se volteó, pero evitó mirarlo de frente. Aun así, Hack pudo ver que sus ojos
estaban blancos. Las luces comenzaron a titilar incontrolablemente.
-Sé
que te gusta pasar las noches en la terraza, pero hoy lo necesito más que tú,
¿crees que podrías cederme tu refugio?
-Por
supuesto. ¿Algo más?
El
rubio abrió una de las alacenas, sacando una botella de whisky y otra de vodka,
para luego colocarlas en su bolso.
-No
dejes que nadie suba a buscarme- murmuró- Por favor…
—-------------------------------
Randall
volvió a la madrugada. Esperaba encontrar todo en penumbras y silencio, así que
se llevó una gran sorpresa al ver a Hack, Venus y Emmanuel reunidos en la sala.
-¡Al
fin volviste!- exclamó la pelirroja saliendo a su encuentro- Te llamé un millón
de veces, ¿dónde diablos te habías metido?
-Oye,
cálmate, niña. El trabajo me llevó más de lo esperado y se agotó la batería del
celular- ¿Qué sucede?
-Es
Wind- respondió Emmanuel- Creemos que está teniendo una crisis.
-¿Qué?!
-Llegó
y se encerró en la terraza-siguió explicando Venus- Se llevó consigo varias
botellas de alcohol. Pero, lo que más nos preocupa es que está sin los lentes.
No sabemos qué pasó. Hasta tuvimos que darle pastillas para dormir a Alissa, al
parecer estaba absorbiendo la energía descontrolada de Wind.
-¡Demonios!
Iré con él.
-¡Espera!-
exclamó Hack, tomándolo del hombro- Wind me ordenó que no deje subir a nadie.
-No
me importa lo que te haya dicho. Apártate de mi camino.
-¿Qué
harás si no lo hago?- desafió, levantando sus puños en llamas.
-Maldito…
-¡Cálmense
los dos!- gritó Venus colocándose en el medio de ambos- No es el momento de
peleas estúpidas. Hack, apártate.
-No.
-El
único que puede acercarse a Wind en este momento es Randall, lo sabes bien- le
dijo, mirándolo con toda la determinación que pudo reunir. Hack la miró,
furioso, pero bajó los puños y se alejó de la puerta.
-Toma
mi celular. Recuerdas la palabra clave, ¿no?
-Claro,
pequeña. Espero no tener que usarla.
Subió
corriendo las escaleras, deteniéndose sólo cuando llegó a la puerta que
conectaba al exterior. Notó que la habían cerrado con llave, pero bastó con
usar un poco de su fuerza para falsear el picaporte.
Se
acercó lentamente a la figura que se encontraba recluida en una esquina, en
completa oscuridad. Aun así, pudo percibir las botellas vacías y varias cajas
de antidepresivos abiertas. Cuando llegó junto al muchacho, notó que tenía
colocados sus auriculares de cancelación de ruido. A su lado, el celular
mostraba una playlist con sonidos de meditación. Y también notó los lentes,
completamente deformados, que asomaban por uno de los bolsillos del saco.
-Dios
santo…-murmuró, inclinándose para ver si el joven se encontraba dormido. Pero
se encontró con un rostro de mirada perdida, completamente vacía. Sin embargo,
cuando quiso sacarle los auriculares, los ojos se encendieron de inmediato y lo
miraron. Todo su cuerpo se tensó, preparándose para el ataque.
-Soy
yo, Wind. Voy a sacarte los auriculares para que me escuches- murmuró, actuando
lo más suavemente que pudo- Sólo quiero saber si estás bien.
-No.
-¿Puedo
hacer algo?
-No.
-¿Te
parece bien si te llevo a tu habitación? La noche está muy fresca, podrías
enfermar. Tu cama será mucho más cómoda para seguir escuchando música.
Al
no recibir respuesta, Randall lo tomó como afirmación.
-Volveré
a colocarte los auriculares y te llevaré en brazos, ¿de acuerdo? Cierra los
ojos…
-¿Pudiste
averiguar algo?- preguntó Venus, una vez que Randall salió de la habitación del
rubio.
-No,
sólo que tomó una dosis de antidepresivos suficiente para dopar a una ballena,
además de mezclarlo con alcohol.
-Lo
habrá hecho para bloquear sus poderes, sus ojos estaban blancos cuando subió-
continuó Hack.
-Si,
debe ser. Y sus anteojos estaban rotos. La aleación de metales con lo que los
hice soporta los máximos niveles de energía, no quiero ni imaginar el grado de
la crisis que tuvo para que terminen destruidos de esa manera. En fin, teniendo
en cuenta su nivel de drogas y alcohol en sangre, no creo que sea capaz de
moverse por sí solo por varias horas más, pero me quedaré con él por las dudas.
Emmanuel, ¿podrías por favor ocuparte de desaparecer todo rastro del desastre
en la terraza? Por si sube algún civil.
-Por
supuesto, me ocuparé de inmediato.
-¿Qué
te parece si te preparo una buena jarra de café? Para pasar la noche.
-Eso
sería genial, pequeña. Gracias- sonrió. Cuando estaba por volver a la
habitación, Hack lo detuvo.
-Espera.
-Hack,
no tengo tiempo ni ganas de…
-Te
pido disculpas.
Randall
quedó sorprendido y no supo cómo reaccionar.
-Perdón
por hablarte así antes. Eres mi compañero de trabajo, nunca debí tratar de
atacarte.
-Olvídalo.
Ambos estábamos alterados. También te pido disculpas- contestó, extendiendo la
mano, que fue estrechada con firmeza por el hombre.
-Así
me gusta- dijo Venus, apareciendo sonriente con una bandeja con la jarra de
café, tazas y bocadillos- La familia unida.
Hack
bufó molesto y se alejó a grandes pasos.
-Hace
mucho no tenía una crisis tan grande- susurró Venus, acercándose a la cama,
comprobando que finalmente Wind se había dormido- La última fue…
-Hace
cuatro años, cuando supo que su hermana tenía cáncer.
-¿Crees
que… acaso?- no se animó a terminar la frase.
-No
lo sé- suspiró- Esta mañana me dijo que tenía que ocuparse de asuntos
personales. Lo noté preocupado… demonios, debí indagar más.
-No
te tortures, ambos sabemos que Wind se cierra totalmente cuando se trata de sus
cosas.
-Si…-
contestó, mirando con tristeza el rostro dormido.
-Iré
a ver a Alissa, por las dudas dormiré con ella. La pobrecita despertará
bastante agitada. Avísame si necesitas algo, ¿de acuerdo?
-Gracias.
-Es
un enorme alivio que estés aquí, amigo. A pesar del muro que Wind construyó a
su alrededor, eres el único que puede atravesarlo.
Cuando
la joven se retiró, Randall volvió a acomodarse en la silla junto a la cama.
Por un instante, tuvo el impulso de tomar la mano de Wind, pero desechó la idea
de inmediato.
-Ojalá
fuera cierto…
Capítulo III
-Alissa,
necesito hablar contigo un momento, ¿puedo pasar?
La
niña abrió la puerta, encontrándose cara a cara con Wind. Al principio se
preocupó porque lo vio sin lentes, pero al instante pudo sentir que todo estaba
bajo control.
-Sé
que estás estudiando para tu examen, así que no te quitaré mucho tiempo. Sólo
quiero pedirte perdón por lo que ocurrió la semana pasada. Me comprometí a
garantizar tu bienestar, y no pude cumplirlo. Fue totalmente mi culpa y
entiendo por qué me has estado evitando. Así que he tomado una decisión:
hablaré con las autoridades que tienen tu caso a cargo y les pediré que asignen
otro tutor.
-Eso
quiere decir que… ¿me iré de aquí?
-Por
tus habilidades… no es seguro que estés cerca de mí.
-No
es justo- dijo la niña, con los ojos llenos de lágrimas- Me siento a gusto
aquí.
-Es
la mejor opción.
-No,
no es la mejor. ¿Por qué debo irme? Yo logré bloquear mis poderes o lo que sea
que tengo. Eres tú el que no puede controlar su mierda, ¡tú deberías irte!-
gritó furiosa.
-Lo
siento. Pero, no puedo hacer eso.
-¿Por
qué no? ¿Sólo porque eres el jefe?
-No,
porque tengo una promesa que mantener…
Wind
cerró los ojos, respirando lento y profundo. Alissa percibió la lucha de
emociones en su interior, como un torbellino enloquecido tratando de salir.
-Estoy
consciente de que soy un peligro para todos los que me rodean - habló, luego de
unos segundos- Estoy roto, Alissa. Todos en el SIT lo estamos.
El
joven abrió los ojos y la miró fijamente, los ojos azules brillaron,
transparentes, claros, y con la mayor sinceridad que Alissa había visto en su
vida. El torbellino se había calmado.
-Cuando
invité a cada uno de los integrantes del SIT para que se unieran, prometí darles un propósito.
Nuestro grupo no es sólo de trabajo, es un motivo para seguir. Sin importar las
veces que falle en controlarme, seguiré luchando para mantener el SIT. Para que
mi equipo sepa que, pase lo que pase, aquí tiene un refugio, un lugar seguro al
que puede regresar siempre. Lo siento, pero no puedo irme.
Alissa
bajó la cabeza, derrotada.
-Te
avisaré cuando las autoridades me notifiquen tu nuevo destino. Buenas tardes.
Cuando
Wind volvió a su oficina, se encontró a Randall esperándolo ansioso.
-No
lo tomó nada bien, ¿no?- fue lo primero que dijo el moreno.
-No.
-¿Estás
seguro que es lo mejor para ella?
-Ella
me odia, Ran.
-No
es verdad, es sólo una niña…
-No
la culpo. Se estaba recuperando de todo lo que vivió y tuvo que sufrir las
consecuencias de absorber mi energía descontrolada.
-Wind…
-Alissa
rechaza sus habilidades, no quiere usarlas, no es como nosotros. Si le duele
irse es sólo porque es el único lugar que conoció además del laboratorio. Pero,
el SIT no es para ella. Merece un hogar tranquilo, con una familia que la
contenga, una familia…
-¿Normal?
-Si
te dieran la oportunidad de bloquear tus habilidades y ser un habitante más de
la ciudad, nunca más misiones peligrosas, sólo una vida relajada y tranquila,
¿no te gustaría?
-Es
demasiado tarde para mí.
-También
para mí. Pero, no para ella.
-Ahh…
ya debería saber que nunca podré ganarte en una discusión- sonrió-Tienes razón,
Alissa estará mejor en otro lugar. Sólo… me había acostumbrado a tener a la
pequeñita dando vueltas por acá. En fin, volviendo al trabajo, Emmanuel está
trabajando en el objetivo que nos asignaron la semana pasada. Y con respecto al
nuevo que nos asignaron esta mañana, le diré a Hack y Venus que me acompañen.
Saldremos en media hora.
-Los
acompañaré en la camioneta…
-En
tus sueños. No te moverás de acá- cortó, decidido.
-Estoy
mucho mejor, Ran.
-Podrás
ganar todas las discusiones, pero no vas a hacerme cambiar de opinión en esto.
No dejaré que participes en otra misión hasta que logre perfeccionar tus nuevos
lentes, no me importa lo bien que te sientas.
Randall
vio los ojos de Wind lanzar chispas de enojo, pero en vez de preocuparse, lo
hizo reír, desconcertando al rubio.
-Eres
igual a la pequeña cuando se enoja.
La
frase lo desarmó por completo y no le quedó otra opción que suspirar,
resignado, y aceptar su derrota.
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-Gracias
por venir tan pronto- exclamó el detective cuando vio llegar a los tres
integrantes del SIT- Síganme por favor, los llevaré a la escena del crimen.
El
hombre los guio hasta el interior del depósito abandonado, donde se encontraban
tres peritos trabajando en el cadáver de un hombre joven.
-Lo
encontraron los trabajadores del depósito hace una hora, cuando ingresaron a
trabajar luego de su receso del mediodía- explicó el detective- Es el tercero
en menos de 15 días.
-¿Pudieron
identificarlo?- preguntó Venus, mientras se colocaba el equipo para integrarse
al trabajo de los peritos.
-Se
trata de Vince Preston, un operario del área de construcción de la fábrica.
Recientemente despedido por venir a trabajar bajo los efectos de las drogas.
Treinta años, sin antecedentes de enfermedad reciente. Estamos en espera del historial completo, pero debemos proceder
con cautela, para evitar que la noticia se viralice por los medios.
-Daré
una vuelta por los alrededores- susurró Hack a Randall, quien asintió. Cuando
estaba por salir del depósito, se topó con una mujer y, detrás de ella, un
hombre casi idéntico a ella.
-Doctora,
que gusto verla- saludó el detective, saliendo a su encuentro- Venga, le
presento al Capitán Harris, del SIT.
-¡Ah,
el SIT, al fin! Un placer conocerlo, Capitán- exclamó, con acento francés- Soy
la doctora Lora Beaumont, él es mi hermano Pierre.
-Un
gusto, soy Randall Harris. Mi compañera Venus se encuentra trabajando con los
peritos.
-Pierre,
¿por qué no los acompañas?- habló en francés- Estoy segura que puedes
ayudar.
El
hombre asintió, alejándose.
-Disculpe,
doctora, nunca los había visto antes, ¿en qué división trabajan?
-No
pertenecemos a la policía. Ambos somos del Instituto de Investigación Genómica
de París.
Al
oírla, Randall frunció el ceño. Comenzaba a tener un mal presentimiento de por
qué esas personas se encontraban ahí.
-El
director de nuestro instituto supo de los incidentes del Laboratorio Central-
comenzó a decir la mujer, cuando cayó en cuenta de la mirada de Randall- Oh, no
piense mal, Capitán, le aseguro que nuestro instituto no trabaja de la misma
manera que Danson.
-Lo
siento, no quiero parecer brusco, pero no entiendo la razón de su presencia
aquí. Este caso no tiene relación con el tema que menciona.
-Creemos
que sí- susurró, alejándolo discretamente del resto- Pero, será mejor que
hablemos en otro lugar más… seguro.
-Terminé
de tomar las muestras…-dijo Venus, mientras terminaba de quitarse las
antiparras y el barbijo protector, pero al ver a la mujer, se quedó muda.
-¿Ustedes
se conocen?- preguntó el muchacho, al notar que la doctora también se había
quedado atónita.
-El
mundo realmente es un pañuelo- sonrió la doctora- Lo siento, debemos irnos.
Tome mi tarjeta, Capitán, figura mi número de teléfono… aunque Maira ya lo
tiene. Pierre, es hora de regresar.
-Esa
mujer sabe tu verdadero nombre, ¿de dónde la conoces?- interrogó a su
compañera, una vez que los misteriosos visitantes se retiraron.
-Maldición,
te lo contaré después- respondió, nerviosa.
-¿Después?
Venus…
-Revisé
las cámaras de seguridad y encontré cosas interesantes, necesito que las veas-
dijo Hack, apareciendo de repente.
Randall
tuvo que dejar atrás el interrogatorio para acompañarlo, pero ni bien
terminaron y regresaron a la camioneta
rumbo al departamento, volvió a increpar a la pelirroja.
-¿Y
bien, compañera? Explícame de dónde conoces a esa mujer.
-Es
algo personal. No tiene importancia.
-Claro
que la tiene. Me dijo que trabajan en un instituto de investigación genómica y
conocen el asunto Danson.
-No
tenía idea de eso, ni siquiera conocía su profesión. Así como tampoco ella
conocía la mía, ni que trabajo en el SIT.
-¿Cómo
estás tan segura? Perfectamente pueden ser espías enviados por…
-¡Me
acosté con ella!- dijo al fin. Hack, que se encontraba manejando, emitió un
silbido de sorpresa- Nos conocimos hace un par de semanas en el bar que
frecuento. Empezamos a hablar y beber… bueno, no hablamos mucho la verdad… una
cosa llevó a la otra y…
-No
necesitas entrar en detalles.
-Sabes
que tengo una fascinación con todo lo francés, y su acento es adorable. En
serio, Randall, te aseguro que Lora no tenía idea de quién era yo.
-Bien,
bien, de acuerdo.
-No
puedo creer que nos encontremos en este contexto. Rayos, Emmanuel nunca me
dejará en paz cuando lo sepa…
-Volviendo
a lo que realmente importa- cortó Hack- Dijiste que esa mujer tiene la sospecha
que el caso Danson y estas muertes están relacionadas, ¿Se lo dirás a Wind?
-Por
supuesto. Sólo espero que alguno de los prototipos de lentes que le dejé funcione,
porque será imposible evitar que se involucre. Es más, necesito que se
involucre.
-¿Acaso
no disfrutas tu rol de jefe?- continuó Hack con ironía.
Randall
tuvo que contenerse para no responder de mala manera. Realmente estaba agotado,
física y mentalmente. Sólo habían pasado 5 días a cargo del SIT y ya quería
mandar al demonio a todos.
Y
justo ahora, en el peor momento,
aparecía esa bendita doctora. Ojalá todo fuera una equivocación de esa
mujer. Volver al caso Danson sería una pesadilla.
Cuando
llegaron, lo primero que hizo fue ir a la oficina de Wind, con la esperanza de
encontrarlo trabajando en la computadora, pero estaba vacía, así que optó por
dirigirse a su habitación. Golpeó varias veces, sin obtener respuesta.
Preocupado, decidió entrar.
-¿Wind…?-
habló, en voz baja. La habitación estaba en penumbras y sumamente silenciosa.
En el ambiente flotaba un fragante aroma a sándalo y Randall respiró profundo,
sintiéndose… ¿feliz?
Lo
entendió cuando se acercó a la cama y vio al joven rubio con los ojos cerrados
y ambas manos entrelazadas, envueltas en una suave estela celeste.
Y
supo que el verdadero jefe del SIT había regresado.
-Hola,
Ran- murmuró el rubio, adormilado- Lo siento, medité tan profundo que me quedé
dormido. ¿Hace mucho llegaste?
-Acabo
de entrar. Creo que funcionó el prototipo.
-Cielos,
sí. Siento que me acabo de sacar una montaña de encima. ¿Cómo les fue?
-Mañana
tendremos tiempo de hablar, será mejor que me vaya, así continuas descansando.
-Espera-
pidió, incorporándose lentamente- Quiero decirte algo. Ven aquí. Siéntate.
-¿De
nuevo mezclaste tus pastillas con alcohol?- le dijo, cuando tomó asiento en la
cama y el rubio se le quedó mirando fijamente con una sonrisa.
-Claro
que no, sólo me siento muy bien… o tal vez si sean las nuevas pastillas que me
recetó la psiquiatra. O la meditación. O ambas cosas. No importa - dijo,
quitándose los lentes- Ran, ¿recuerdas cuando me pediste que fuera tu novio?
-¿A
qué va la pregunta?
-Sólo
responde, por favor.
-Por
supuesto que lo recuerdo.
-Pasaron
cinco años… y aún sigues conmigo. A pesar de todo, nunca te fuiste de mi lado.
-Wind,
me estás asustando, ¿qué…?
-Ese
fue el mejor día de mi vida. Nunca tuve el valor suficiente para decírtelo. Y
ahora no sé qué pasa, pero de repente las palabras salen solas.
-También
fue el mejor día de mi vida- respondió, acariciando suavemente la mejilla del
rubio, quien volvió a cerrar los ojos.
-Mañana
seguramente volveré a cerrarme, como el estúpido cobarde que soy.
-No
te castigues.
-¿Por
qué sigues conmigo, Ran?
-¿Hace
falta que te lo diga?
Wind
sonrió, aún con los ojos cerrados. Poco después, sintió suaves besos en su
frente, mejillas y finalmente, sus labios. Suspiró al sentir el cálido abrazo
que lo envolvió, ese abrazo que siempre lo reconfortaba.
-Siempre
estaré a tu lado, ¿de acuerdo?- escuchó la grave voz en su oído- No importa lo
que pase, nada ni nadie hará que me aleje de ti.
El
cansancio lo comenzó a invadir nuevamente. Las caricias en el pelo y espalda lo
habían relajado al máximo. Depositó un último beso en los labios de Randall y
volvió a acomodarse en sus brazos, dispuesto a entregarse al sueño. Lo último
que sintió, fue que lo acomodaban en la cama, arropándolo con cuidado y un “te
amo” al oído, que lo hizo sonreír, para después quedarse profundamente dormido.
----------------------------------------
-Gracias
por aceptar reunirse con nosotros, Wind- saludó la doctora Beaumont- Un placer
verlo nuevamente, Capitán.
Ambos
jóvenes saludaron y tomaron asiento en la mesa frente a los doctores. Casi al
instante, un mozo se acercó:
-¿Lo
mismo de siempre?
-Si,
Tony, muchas gracias- respondió Randall- ¿Doctores?
-No,
gracias, desayunamos en el hotel.
-El
Capitán Harris me comentó que sospechan de que las muertes que han estado
ocurriendo en los últimos meses y el caso Danson están relacionados- comenzó
Wind, mientras agradecía con un movimiento de cabeza al mozo que había traído
una taza de café para él y Randall. Cuando notó la mirada de desconfianza de la
doctora, agregó rápidamente- Descuide, este lugar es seguro y todo el personal
tiene nuestra absoluta confianza. Todo lo que hablemos quedará en estas cuatro
paredes.
-En
ese caso…- comenzó a decir la mujer, mientras sacaba varias carpetas de su
bolso- Nuestro instituto trabaja en una línea de investigación de diseño
genético, principalmente con modelos nerviosos. Nuestro objetivo es crear super
neuronas, capaces de reemplazar neuronas dañadas, por ejemplo, en casos de
enfermedades degenerativas como el Alzheimer. La línea tiene 20 años de estudio
y hemos hecho algunos avances importantes. A comienzos del mes pasado, realicé
junto con mi hermano una visita al laboratorio central de esta ciudad, como
marco de un convenio que mantienen ambos institutos. Era nuestra tercera
visita, en realidad, pero en las dos primeras sólo habíamos tenido reuniones
con el personal científico. En esta, sin embargo, nos permitieron ver los
laboratorios en donde se encontraban desarrollando su nuevo modelo
experimental. Nuestro asombro fue enorme cuando nos mostraron que habían
logrado crear nuestras súper neuronas, pero no sólo eso, crearon súper
cerebros.
-¿En
modelos matemáticos?- preguntó Wind.
-En
modelos animales. Nos dijeron que estaban trabajando con una cepa de ratas
genéticamente diseñadas, incluso nos mostraron los animales en los bioterios.
Sin embargo…
-Ils
nous ont menti- exclamó el hermano, quien había permanecido hasta el
momento mirando atentamente un punto fijo en la pared.
-Así
es, nos mintieron- continuó, abriendo las carpetas- ¿Conocen lo que es la
secuenciación genética?
-Lo
siento, absolutamente nada.
-Trataré
de explicarme lo mejor posible. La secuenciación permite determinar el origen
de una muestra, identificando su especie con una precisión casi perfecta. Estos
son los resultados de la secuenciación de alguna de las muestras de ese
laboratorio.
-¿Homo
sapiens-sapiens? ¿Son muestras humanas?
-Así
es.
-No
entiendo cómo les pudieron haber mostrado…
-No
lo hicieron, Wind- interrumpió la mujer- Pierre lo descubrió. Verán, mi
hermano, además de ser un científico, es un excelente hacker. Comenzó a
sospechar que nos estaban ocultando cosas importantes, así que se introdujo en
el sistema del laboratorio y accedió a estos resultados. Lamentablemente, no
pudo obtener mucho más.
-Doctora,
¿eso quiere decir que están experimentando con humanos?
-No
podría decirlo con certeza, Capitán.
-Ils
créent des surhommes.
La
mujer respiró profundamente antes de traducir a su hermano.
-Puede
parecer una locura, pero… Pierre cree que están creando superhumanos.
Al
oír sus palabras, Randall no pudo evitar mirar a Wind, quien se encontraba con
la mirada baja, frunciendo casi imperceptiblemente el ceño.
Y
cayó en cuenta que habían tenido el mismo presentimiento.
Y
eso era una mala, muy mala señal.
—---------------------------------
-Los
análisis forenses del último cadáver coinciden con los otros dos,
definitivamente la causa de muerte fue la misma- explicó Venus, mientras Wind
miraba atentamente las fotografías de los cuerpos- Toxicología encontró varias
sustancias en sangre, todo indica que consumieron karkubi.
-La
droga de los pobres…
-Así
es- suspiró- Lamentablemente, hay cada vez más casos, principalmente en
personas de contextos vulnerables, como este hombre, que había sido despedido y
se encontraba en situación de calle. Luego que me contaste lo que hablaron con
Lora y su hermano, decidí hacer algunos estudios. Y encontré algo sumamente
extraño: el nivel de glutamato de esta víctima era altísimo. Y, si bien eso
suele ser indicativo de ciertas enfermedades degenerativas, el hombre era
demasiado joven. Cuando fui a ver los cortes histológicos del cerebro, vi que
más del 90% de las neuronas estaban destruidas.
-¿Esa
droga podría provocarlo?
-Hmm…,
lo dudo. Si bien el karkubi puede tener la combinación de varias sustancias, no
conozco alguna que pueda producir semejante daño neuronal. Solicité la autorización para realizar el
mismo estudio histopatológico en el cerebro de los otros dos cadáveres, pero si
compruebo que tienen el mismo daño… la hipótesis de Lora y su hermano podría
llegar a ser verdad.
-Están
haciendo pruebas en humanos.
-También
coincide que las tres víctimas no tienen familiares declarados. Sumado a su
contexto de pobreza, son los conejillos de indias perfectos. Nadie se molesta
en indagar demasiado. Es más, los otros dos cadáveres aún esperan en la morgue,
en estos 15 días nadie preguntó por ellos.
-Podrían estar muriendo decenas de estas personas por lo mismo y a nadie le
importaría.
-
¿Es por eso que enviaste a Hack y Randall a indagar las otras morgues de la
ciudad?
-A
Hack, sí. Ran está haciendo otro tipo de estudio…- comenzó a decir, cuando
vieron entrar al muchacho- Justo a tiempo.
-Tengo
listo el análisis. Esto te va a interesar mucho, compañera- dijo Randall,
abriendo su portátil frente a los otros dos.
Comenzó
a reproducir el video de la reunión que habían tenido el día anterior con los
científicos franceses. Bajo la imagen, varias curvas de colores, aumentaban y
disminuían de tamaño, a la par de la conversación.
-Recuerdo
cuando pasé por lo mismo, sin saberlo- exclamó la joven- Todavía no se los
perdono.
-Mira
Wind, es exactamente como me dijiste. Las pulsaciones y los ritmos
respiratorios de la mujer son increíblemente constantes. Y los del hombre, al
contrario, un caos absoluto.
-La
sentí muy tranquila todo el tiempo, demasiado tranquila. Como si…
-Estuviera
interpretando un papel. Ay, no… no puede ser- volvió a hablar Venus- ¿Es una
impostora?
-No
podría afirmarlo, pero… ¡ahí! ¡Justo ahí!
Wind
detuvo la reproducción del video y retrocedió unos segundos:
“-Doctora,
¿eso quiere decir que están experimentando con humanos?
-No
podría decirlo con certeza, Capitán.
-Ils
créent des surhommes”
El
rubio volvió a parar el video, señalando la gran curva que correspondía a un
aumento repentino de la frecuencia cardíaca y respiratoria de la mujer.
-En
el momento que ella escuchó esa frase, sentí una enorme sensación de pánico
explotando en su interior. Duró sólo unos segundos, luego volvió a recuperar el
control.
-Esto
confirma que su comportamiento estaba estudiado- habló Randall- No es sencillo
recuperarse tan rápido, sin duda es una profesional.
-Al
final tenías razón, Randall… es una espía- suspiró Venus.
-Hay
una alta probabilidad de que sea así, pero ¿el supuesto hermano?
-Es
a él a quien debemos apuntar ahora- exclamó Wind- Debemos lograr una reunión a
solas.
-Me
encargaré de separarlos- dijo la joven- Supongo que habrás colocado algún
nanobot localizador en la bebida, tal como lo hiciste conmigo, ¿verdad,
ingeniero loco?
-Afortunadamente,
el tal Pierre tomó un vaso de agua. Ella no quiso aceptar nada.
-No
se preocupen, me las ingeniaré para que se aleje. No todo es tecnología-
respondió, con un guiño- Entraré en acción de inmediato.
-Perfecto,
Venus, ni bien nos des el mensaje, será nuestro turno -respondió Wind sacando
su celular- Le diré a Emmanuel que esté atento, mi francés está algo oxidado.
-Pensé
que usarías directamente la hipnosis.
-Voy
a darle la oportunidad de que hable por sí solo. Y si no funciona… pues bien,
lo haremos por las malas…
—------------------------------------
Pierre
se revolvió en la cama, incómodo y miró el reloj: eran casi las 3 de la mañana.
No había podido pegar un ojo en toda la noche. Aunque Lora había asegurado toda
la habitación antes de irse, no podía evitar sentirse ansioso y deseaba que la
mujer regresara pronto.
Estaba
a punto de levantarse para ir al baño, cuando escuchó un sonido, casi
imperceptible, a sus espaldas. Antes que pudiera reaccionar, un objeto frío y
punzante tocó su cuello, a la vez que una voz, en perfecto francés, susurró en
su oído:
-Siéntese
muy lentamente. Si intenta gritar, le atravesaré el cuello con este
cuchillo tan rápido que no tendrá tiempo ni para parpadear. Hablará sólo
cuando se lo indique, ¿de acuerdo?
El
hombre asintió, incorporándose aterrado. Casi al instante, la luz de la
habitación se encendió y vio frente a él a Wind.
-¡Usted!
¿Qué…?!!!!- dijo, pero se interrumpió cuando el filo del cuchillo cortó su
piel y un delgado hilo de sangre comenzó a brotar.
-No
lo volveré a repetir. Si habla sin mi permiso será hombre muerto.
-Por
favor, transmítele el mensaje, Emmanuel.
-Escuche
bien: voy a hacerle algunas preguntas y quiero que me responda con la absoluta
verdad. Y le aseguro, sabré si está mintiendo, ¿de acuerdo?
-Si…
-¿Cuál
es la verdadera razón de su interés por el caso Danson?
-Yo…
yo… es lo que le mencioné anteriormente al señor Wind. Estoy… preocupado
porque… están experimentando con humanos…
-¿Quién
es la mujer que lo acompaña?
-¡Es
mi hermana!
Emmanuel
miró a Wind, quien negó con la cabeza, suspirando. Acto seguido, Emmanuel
golpeó al hombre en la nuca, dejándolo inconsciente al instante.
-No
necesitas que esté despierto para entrar en su mente- dijo rápidamente, al ver
el gesto de reproche del rubio.
-Pero
tampoco era necesario que lo golpees- retrucó, mientras se arremangaba la
camisa del lado izquierdo.
-Pensé
que dejarías que te mordiera el cuello, como la última vez-dijo, con un leve
tono de reproche- ¿Me castigas porque golpeé a este tipo?
-Claro
que no, perfectamente puedo establecer conexión contigo desde la muñeca. Vamos,
no perdamos más tiempo- respondió, quitándose los lentes.
-No
es justo. Estaba esperando emocionado- gruñó, tomando el brazo que le extendía
el rubio. Con sutileza, arrimó sus colmillos a la muñeca y los introdujo hasta
llegar a la vena. Lentamente la sangre comenzó a fluir en su boca.
Wind
cerró los ojos, concentrándose, una suave luz celeste los rodeó a ambos. Cuando
los volvió a abrir, sus ojos se habían vuelto de un intenso color violeta.
Extendió su brazo libre y apoyó dos dedos en la frente del desvanecido hombre.
Al instante, como si fueran extractos de videos, los recuerdos comenzaron a
emerger. Los revisó rápidamente, separando los que le parecieron importantes.
Sabía que no tenía mucho tiempo, entrar en la mente de las personas le consumía
mucha energía. Y más aún ahora, cuando parte de esa energía también estaba
siendo absorbida por Emmanuel. Pero no tenía alternativa, necesitaba de su
conocimiento de francés para escoger los fragmentos que analizaría más tarde.
Cuando
casi habían transcurrido cinco minutos, Emmanuel comenzó a preocuparse. Sentía
que la sangre de Wind se estaba quedando sin energía, pero el rubio seguía
concentrado. Si llegaba a desmayarse, corría el riesgo de que parte de su mente
quedara atrapada en la otra persona. O viceversa. Sin sacar completamente los
colmillos, murmuró:
-Mon
prince, le temps vous est compté.
Como
si hubiera recibido una descarga eléctrica, Wind reaccionó. Quitó con rapidez
la mano de la frente del hombre y cerró los ojos.
-¿Estás
bien?-preguntó, colocando una pequeña venda adhesiva en la herida.
-Si…
gracias por…
-No
hables. Le diré a Randall que encienda la camioneta, bajaremos en un instante-
continuó, tomándolo en brazos, para descender por la ventana con un gran salto,
tan silencioso y suave como una pluma.
-Me
ocuparé de dejar todo como estaba en la habitación de ese hombre- dijo Emmanuel
a su compañero, luego de que ambos acomodaron a Wind en la camioneta- Los
alcanzaré después.
-Me
tratan como si fuera un bebé- protestó el rubio cuando el joven moreno insistió
en llevarlo cargado hasta su cama y luego le dio un gran vaso de licuado de
leche, frutas y un emparedado de jamón y queso- Me recuperaré muy pronto.
-No
protestes y come- respondió, con un tono seco, que no pasó desapercibido por
Wind- ¿Pudiste obtener lo que querías?
-Todo
está acá- respondió, señalando su cabeza- Sin embargo, lo analizaré mañana, mi
energía aún está algo baja.
-Hmm-
el gruñido fue lo único que obtuvo como respuesta- Iré a ver si Hack envió el
mensaje a Venus. Vuelvo enseguida.
Cuando
Randall regresó, vio con alivio que toda la cena había sido engullida con
éxito. El joven ya se había puesto el pijama y parecía estar durmiendo
tranquilamente.
Pasó
sus dedos suavemente por el rostro dormido, viendo con alivio que la piel había
recuperado su tono rosado, para luego descender, apartando los mechones que
cubrían su cuello.
-No
lo hizo en el cuello- escuchó, casi en un murmullo- ¿Venus volvió?
-Si,
todo está bien.
-¿Duermes
conmigo?
-Claro,
iré a cambiarme y…
-No
es necesario que lo hagas- cortó, moviéndose y abriendo las mantas para hacerle
espacio.
Randall
sonrió y comenzó a quitarse la ropa.
-No
es justo que solo yo esté en ropa interior- dijo, acomodándose en la cama y
abrazando al rubio, que inmediatamente buscó refugiarse en su pecho.
-Ran,
gasté mucha energía hoy.
-Sólo
estaba bromeando- respondió rápidamente, acariciándole el cabello.
-Lo
hizo en la muñeca izquierda- habló en voz baja, después de varios minutos de
permanecer en tranquilo silencio.
-Me
gustaría que no lo hiciera en ningún lado- respondió, con un dejo de amargura-
Entiendo perfectamente por qué lo hizo, pero mi parte profesional se va al
demonio cuando ese tipo te pone las manos encima. Lo siento.
-Cuando
esta misión termine, dejaré que me hagas todas las marcas que quieras-
prometió, riendo al ver como el rostro del muchacho se iluminaba de felicidad.
-Te
amo demasiado.
Randall
tomó con suavidad la muñeca herida. Los orificios eran casi imperceptibles,
pero aun así, se ocupó de besarla una y otra vez, hasta que se quedó dormido.
Continuará...