A veces las historias se parecen demasiado a la vida
“real”
A veces la vida “real” se parece demasiado a las
historias…
Muy bien, aquí voy…
Estoy aquí, frente
a ustedes, con un propósito. Me dijeron que estoy muy enfermo. Que llevo años
con esta dolencia.
Más que años, toda
la vida.
Y la única
oportunidad que tengo de curarme es enfrentar mi enfermedad.
Claro, ustedes se
preguntarán qué clase de padecimiento sufro. No, no se preocupen, no es algo
contagioso.
Lo que tengo es…
que no existo.
Esperen, sé que lo
que están pensando. No estoy loco. Soy completamente consciente de lo que estoy
diciendo. Lo que soy, en realidad, lo
que la gente ve, es sólo una ilusión.
Mi verdadero yo
está repartido en mil lugares diferentes, en miles de personas distintas.
Personas que odian,
aman, lloran y ríen.
VIVEN
MUEREN
Mi verdadero yo
respira y camina en miles de mundos.
Repito que no estoy
loco, sigan escuchando por favor. Este relato es parte del tratamiento para
curarme.
Dicen que, si no
logro recuperarme, desapareceré. Que el ser humano no puede sobrevivir disperso
en pedazos.
Aunque… ¿saben? De
esa última parte no estoy muy seguro, porque he logrado sobrevivir hasta ahora.
Y he sido muy feliz viviendo todas esas vidas. Cada día me levanto y un rostro
distinto me saluda en el espejo. Y me acompaña durante toda mi jornada.
Porque, claro,
tengo que hacer ciertas cosas “normales”. Trabajar, por ejemplo. Uno no puede
comer del aire. Tengo una casa, un auto y tres gatos. De vez en cuando me reúno
con amigos y tomamos unas cervezas.
Pero, todo eso que
ellos ven no es más que una máscara. Y a todos les cae bien esa máscara. Es
confiable, simpática y muy diplomática. Es perfecta, se los aseguro. Funciona
muy bien para el mundo normal.
¿Qué dicen? ¿Si alguna
vez intenté quitármela?
Si… un par de
veces.
¿Y? ¿Qué cómo
resultó?
Si hubiera
resultado bien no estaría aquí frente a ustedes, ¿no? Estaría a su lado
escuchando a algún otro enfermo contar su dolorosa experiencia.
No, no resultó
bien. Aunque al principio lo disfruté…y creí que podría dejarla de lado y ser,
finalmente, una persona “normal”. Pero me equivoqué. Sin la máscara las cosas
duelen demasiado. Las cosas buenas y las malas.
Lo peor fue que en
esos periodos, el espejo reflejó siempre el mismo rostro. Todas esas vidas
distintas se perdieron. No lograba encontrar esos pensamientos y sensaciones,
esas risas y llantos.
Nadie nacía y nadie
moría.
Lentamente, un
enorme vacío se comenzó a apoderar de mi mente. Todo era igual.
Y, ríanse si
quieren, pero siempre creí que tenía un gran poder. El poder de crear mundos.
Y, de repente, ese poder se había esfumado.
¡Fue espantoso!
Porque creía que lo había perdido para siempre.
Afortunadamente no
fue así, ese periodo de “realidad” terminó y al poco tiempo me di cuenta que
podía volver a romperme en miles de pedacitos.
¡HABÍA VUELTO! Y
si, perdonen mis gritos, pero grité de felicidad, lloré de felicidad al saber
que había recuperado mi magia.
Todo estaba como
antes, y aún mejor.
Y fue cuando me
diagnosticaron esta enfermedad. Ahora dicen que estoy en una fase que se
reagudizó y, si no logro contenerla, me perderé para siempre. Porque nadie
puede vivir disperso en distintas realidades.
Tengo que
concentrarme en un solo yo, mi verdadera personalidad. Debo volver a ver un
solo rostro en el espejo. Tengo…
Lo siento, no puedo. No puedo hacerlo. Perdón por hacerles perder el tiempo, seguro tenían mil cosas más importantes que hacer que estar escuchándome a mí.
Perdón a todos los
que se preocuparon y pensaron que podían curarme.
No quiero dejar de
vivir esas mil vidas diferentes. Quiero llorar, reír, odiar y amar mil veces de
mil maneras diferentes.
Quiero crear
cientos de realidades distintas, aún a
costa de perder mi propia realidad.
¿Qué importa una vida
simple mientras pueda ver el mundo con un par de ojos diferentes todos los días?.
A cambio de eso,
puedo ofrecerles vivir esa aventura conmigo.
¿Se animan?
¡Vamos! ¡Vengan
conmigo! Les prometo que no se van a arrepentir.
Tengo muchos
nombres, pero no se preocupen.
Ustedes sólo usarán
uno.
Llámenme: Escritor.
Que mi vida siga tan normal como pueda, que necesito todas las aventuras para llevar a las palabras…