Traduce esta página

01 febrero, 2021

Si esto es lo último que voy a escribir...

 

Si esto es lo último que voy a escribir, quiere decir que voy a morir. Sería la única explicación posible para dejar de expresar los sentimientos en palabras.

Y si voy a morir…  sería una lástima.

Siento que aún me falta mucho.

Tengo mucho que decirte.

Tengo mucho que mostrarte.

Quisiera que conozcas mi mundo.

Retazos de cielo azul, sembrado de algodones blancos y grises.

Tierra caliente, pies descalzos.

Hierba húmeda que hace cosquillas entre los dedos.

Miles de árboles que te esperan para dormir bajo su sombra.

Noches con luz de luna, en donde te acunaría en mis brazos acariciándote la frente

Susurrándote lo mucho que me gusta estar contigo

Debo advertirte, mi mundo es chiquito y algo extraño. Pero es cálido, y allí nunca te van a lastimar.


 Si esto es lo último que voy a escribir, quiere decir que voy a morir.

Espera un momento, tengo cosas que debo hacer primero.

Pedirte que me mires a los ojos, que sepas que te extraño, que leas en ellos lo que me cuesta tanto decirte.

Tomarte de la mano para llevarte lejos del dolor, de la soledad, de la tristeza.

Brindarte aromas de hierba, jazmín y naranjas. Atardeceres de enormes soles dorados, cantos de chicharras… alas de mariposas…

Silencios de manos entrelazadas, de cabeza sobre hombro, de espíritus unidos.

Murmullos de lagunas, besos de río.

 

Este no puede ser el final.

Esto es sólo un nuevo comienzo. Hay demasiado que puedo brindarte. Por eso, te propongo algo.

Quiero que te pares frente al espejo y mires con atención. Por un minuto, no te muevas, sólo fija tu mirada en el reflejo.

¿Me ves?

Estoy ahí, siempre estuve ahí. Y nunca te voy a abandonar, no importa si tú lo haces. Porque sé que sólo será por un tiempo, y luego volverás a buscarme.

Como lo hiciste ahora.

 

Nuestro destino es estar juntos y es momento de que lo aceptes. Que me veas al fin en tu interior. Soy esa llamita en tu alma que arde con fuerza cada vez que mueves tus dedos en el teclado. Y que comenzó a arder en tu infancia, cuando tomaste un papel y un lápiz y escribiste tu primera historia.

Acá estoy, contigo.

Y mi mundo está esperándote, ese mundo que es el tuyo, porque tú lo creaste. Le pusiste un nombre y lo comenzaste a llenar de vida.

Todos están esperándote también, todos quieren brindarte el mismo amor que yo te ofrezco.

Queremos cuidarte y que no sufras más. Que no tengas más miedos.

Queremos que sepas que, para nosotros, eres lo más importante.

 

Todos somos un pedacito de tu alma, de tus miedos, de tus errores, de tus aciertos. No queremos que llores, nosotros lloraremos por ti. Sonreiremos por ti.

Amaremos y odiaremos por ti.

Nos quedan mundos de palabras por delante.

Y queremos que, de una vez por todas, te animes a mostrárselos a todos. Estamos listos, y sabemos que tú también lo estás.

Es tiempo que te liberes, que nos liberes.

No tengas miedo de dar ese paso. No te preocupes, estaremos contigo, a tu lado.

Sólo tienes que cerrar los ojos y nos verás a todos sonriéndote y dándote fuerzas.

Ha llegado el momento.


Por eso, esto no puede ser lo último que voy escribir. Porque sabemos que tú no dejarás de hacerlo.